
Diez negritos, de Agatha Christie
Diez negritos, de Agatha Christie
Sinopsis
Diez personas sin relación alguna entre sí son reunidas en un misterioso islote de la costa inglesa por un tal Sr. Owen, propietario de una lujosa mansión a la par que perfecto desconocido para todos sus invitados. Tras la primera cena, y sin haber conocido aún a su anfitrión, los diez comensales son acusados mediante una grabación de haber cometido un crimen en el pasado.
Uno por uno, a partir de ese momento, son asesinados sin explicación ni motivo aparente. Sólo una vieja canción infantil parece encerrar el misterio de una creciente pesadilla.
La autora
Reseña
¡Madre mía, qué librazo! Con lo que a mí me gusta este género, ¿cómo podía existir un libro así y que todavía no lo hubiera leído? ¡Sacrilegio, blasfemia! Si te gusta la novela negra: ¡corre a leerlo! Vete a la tienda más cercana y cómpralo, cómpralo por internet, o incluso si ves por la calle a alguien que está leyéndoselo, ¡dale dinero por él y llévatelo! No tienes tiempo que perder. Hacía mucho tiempo que un libro no entraba a formar parte de mi lista de libros favoritos… ¡y éste se lo ha ganado con creces!
Es el primer libro que leo de Agatha Christie. Siempre he tenido ganas de leer alguno de los tropecientos que escribió, tanto su nombre como el de Stephen King me evocan buenos recuerdos de una época pasada donde sus títulos poblaban las estanterías de los kioscos, cuando todavía aparte de las revistas del corazón y la prensa diaria podía encontrarse de forma habitual en estos locales libros para comprar. Los dos libros que siempre he querido leer de esta autora son Asesinato en el Orient Express (1934) y éste que nos ocupa: Diez negritos. Hace pocos días leí la reseña que Isa de Libros con Isabel había escrito de Diez negritos y pensé: ya ha llegado el momento, ¡a leerlo! Y qué bien, la leche, ¡qué bien he hecho en habérmelo leído!
La novela policíaca se basa en la resolución de un misterio, normalmente un crimen, de la misma forma en la que lo hace la policía: se buscan patrones, se hace una lista de sospechosos, se va recreando la escena para tratar de averiguar quién pudo hacerlo y qué motivos tenía para ello, etc. ¿Pero qué pasa cuando los sospechosos son todos los personajes y los motivos por los que ha muerto esa persona son inciertos? ¿Qué pasa cuando quienes investigan el caso también son sospechosos? Quis custodiet ipsos custodes?
Ésta es la premisa de esta historia. Diez personas, un único escenario: una isla con una lujosa casa a la que cada una de esas diez personas han sido invitadas por motivos diferentes: unos para trabajar, otros para pasar las vacaciones, otros para investigar… El desconocido sr. Owen ha investigado a cada una de las personas con el fin de conocerlas de tal modo que en la invitación les dijese a cada uno justo lo único que les haría emprender un viaje hacia una isla desconocida invitados por una persona igualmente desconocida.
Al principio, y coincidiendo con la opinión de Isa en su reseña, es un pelín pesado. No ocurre nada, sólo se presenta a los personajes, uno tras otro, y como son diez pues… ¡Pero no decaigas, aguanta! A partir de la primera muerte todo empieza a mejorar, y conforme más muertes van sucediéndose y menos personas vivas quedan en la isla todavía mejor se pone. Es genial la evolución de la historia.
Mencionando la evolución de la historia, la de los personajes también merece ser destacada. Al principio, pese a que han sido minuciosamente presentados, sinceramente, no sabía quién era quién. Diez personas sin que ninguna de ellas haga nada por lo que puedas orientarte… leí esa parte pero no recordaba gran cosa, salvo las profesiones de alguno de ellos. Y este primer paso de desconcierto pasó casi sin darme cuenta a poder diferenciar cada uno de ellos sólo por el nombre (o apellido) conforme la historia va entrando en plena acción.
Estos personajes pasan de tomar con cierta normalidad el estar en una casa de invitados sin que haya rastro del anfitrión a encontrarse con la primera muerte de uno de ellos durante la primera noche en la isla. La mañana siguiente acuerdan investigar cada rincón de la isla y de la casa para tratar de encontrar el escondite del asesino, éste no ha podido salir de la isla debido al mal tiempo… y también porque aunque no hiciera mal tiempo no hay ningún medio para salir de la isla. Atención, spoiler: no encuentran a ningún asesino ni tampoco ningún lugar donde se pudiera haber escondido, por lo que deducen que el asesino es uno de ellos. De ese momento en adelante es cuando, creo, empieza la novela realmente: saben que uno de ellos es el verdugo, saben que habrán más muertes, pero no saben cuándo ni quién será el asesino; empiezan a sospechar todos de todos; empiezan a observarse, a vigilarse, a estar atentos a los movimientos de las demás personas que habitan la casa…
La resolución de este misterio y el descubrimiento de la persona que es el asesino es imposible de adivinar. Me encanta predecir el final de los libros, o intentarlo al menos, pero es que es literalmente imposible. Incluso hacia el final, cuando ya apenas queda gente viva en la isla, es imposible de predecir. Atención, spoiler: ¡ni siquiera se puede predecir cuando sólo queda, aparentemente, una única persona viva en la isla!
El asesino tampoco se descubre por los medios habituales, y se descubre de una forma muy original que no la voy a comentar ni siquiera avisando de que es un spoiler, porque me parece tan brillante que merece la pena ser descubierta por cada uno conforme de llegue hacia el final de la lectura.
Va a costarme muchísimo encontrar otro libro con tanto misterio como éste; y por las reseñas que leo, me da que ni siquiera leyendo el resto de libros de la autora, porque todas las personas que he leído opiniones sobre este libro lo ponen como el mejor, o de los mejores, de todos los libros que ha escrito. Y no me parece en absoluto una exageración: viendo el nivel es difícil de igualar y más difícil todavía de superar.
Pros y contras
Mi pro en este libro va sin duda a su originalidad. No había leído otro libro así, con tanta intriga, y alejándose totalmente de lo que suele ser habitual en el género. Lo maravilloso de la historia es que la autora te mete tanto en su pequeño mundo creado (tan pequeño como una pequeña isla con una única casa) y en la mente de los personajes, que sobre todo hacia el final, cuando se llega a la quinta o sexta muerte, es tan palpable que casi parece que el lector pueda llegar a sentir el odio que sienten unos por otros, el miedo, la angustia, la intensidad con la que sus cerebros trabajan para procesar hasta la más nimia de las informaciones de su entorno que podría llegar a salvarles la vida, el instinto de supervivencia que les hace desconfiar de todo y de todos…
Y como contra, pues como dije: el comienzo del libro. Es un pelín denso e incluso aburrido, puede llegar a desilusionar a gente que empiece a leérselo sin saber todo lo que está por venir. Es una presentación larguísima de cada uno de los diez personajes (si fueran uno o dos…) sin que entre ellas suceda nada. Es, quizá, una introducción que no está a la altura del nudo y mucho menos del desenlace de la novela. Pero una vez terminado el libro tiene su disculpa y carece totalmente de importancia porque lo bueno supera con creces a este detalle.
