
La ladrona de libros, de Markus Zusak
La ladrona de libros, de Markus Zusak
Sinopsis
Es complejo hacer una reseña de un libro que consideras que está escrito con una brillantez sin parangón; piensas que escribas lo que escribas no estará a la altura del libro, pero aun así mostraré mi atrevimiento y lo haré; para eso estoy aquí, ¿no? Entre las páginas vamos descubriendo un glosario de insultos improvisados de obligado conocimiento si visitamos Alemania; nunca se sabe cuándo un español necesitará insultar a alguien —cosa frecuente, por otro lado—.
El autor
Reseña
Es complejo hacer una reseña de un libro que consideras que está escrito con una brillantez sin parangón; piensas que escribas lo que escribas no estará a la altura del libro, pero aun así mostraré mi atrevimiento y lo haré; para eso estoy aquí, ¿no?Entre las páginas vamos descubriendo un glosario de insultos improvisados de obligado conocimiento si visitamos Alemania; nunca se sabe cuándo un español necesitará insultar a alguien —cosa frecuente, por otro lado—. No debemos permitir que los árboles nos impidan ver el bosque; entre tanto saukerl, arschloch y saumensch hay una preciosa historia nada convencional, narrada por la dama de la guadaña y la túnica negra, que nos confía el secreto de que en realidad ni lleva túnica ni guadaña.
La ladrona de libros nos relata la historia de Liesel Meminger desde que se muda a Molching para vivir en una nueva casa junto a sus nuevos padres de acogida: Rosa y Hans Hubermann. Liesel es separada de su madre por algo tan habitual en aquella época como demencial tanto en ésa como en cualquier otra. Allí también conocerá a Rudy Steiner, a Max Vandenburg y a Ilsa Hermann; tres personas más sin las que esta historia seguro que no sería tan emotiva.
El libro en algunas partes se me hizo un poquito pesado, aunque teniendo en cuenta que el escenario de la novela se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial quizá sea pretendido en cierto modo; además, ¿quién sería yo para insinuar siquiera que la narradora no hace bien su trabajo? ¡Dios me libre! Por norma general los libros basados en esta época de la historia suelen gustarme, así que aunque no lo catalogaría como el mejor libro que he leído hasta la fecha, como gran parte de su crítica hace, sí he de reconocerle la originalidad —como ya dije— y que me ha hecho pasar un buen rato leyéndolo.Las descripciones de los personajes son fantásticas; más que una descripción parece un retrato formado por palabras, pero que en ningún momento llegó a parecerme pesado o que hubiesen detalles que sobraran; Markus Zusak sabe elegir perfectamente las palabras adecuadas a cada escena y consiguió que cogiese cariño a casi todos los vecinos de Himmelstrasse.
Cuando Max llegó a casa de los Hubermann no había que ser un genio para entender que la cosa no pintaba bien y que, probablemente, no acabara bien para ninguno de todos ellos. Más teniendo en cuenta la época de la que estamos hablando. Pero al menos yo no esperaba en ningún momento que el final del libro iba a ser así. Empiezo a entender de dónde sacó George R.R. Martin sus ideas para Canción de hielo y fuego.
Un libro difícil de olvidar. Repleto de citas para recordar que te hacen pensar y reflexionar. En concreto me gustaría destacar esta:
Había una vez un hombre bajito y extraño que decidió tres cosas importantes acerca de su vida:
Que se haría la raya del pelo en el lado contrario a todos los demás.
Que se dejaría un pequeño y extraño bigote.
Que un día dominaría el mundo.
Fue una tremenda elección; me encanta como está escrito, aunque como es previsible: es un libro duro y sin final feliz. No todo siempre van a ser alegrías, ¿no?