Francisco Javier Palacios PérezFco. Javier Palacios Pérez
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Flores para Algernon, de Daniel Keyes

Flores para Algernon, de Daniel Keyes

Flores para Algernon, de Daniel Keyes

Flores para Algernon, de Daniel Keyes

Páginas: 300
Editorial:

Sinopsis

¡Muchacho, cómo me ha gustado este libro! Al principio, cuando empecé a leer y sin estar informado de cómo era el libro, lo primero que se me pasó por la cabeza fue: ¿quién habrá redactado esta edición tan mal escrita y con tantas faltas de ortografía? ¡Parece escrita por un niñ…! Estaba claro entonces lo que Daniel Keyes quería transmitir.

El autor

Daniel Keyes (Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, 1927 - Boca Ratón, Florida, Estados Unidos, 2014) fue un escritor estadounidense, célebre por su obra Flores para Algernon (1959/1966), una de las novelas de ciencia ficción más conmovedoras jamás escritas. Originalmente publicada como relato corto en 1959 y expandida a novela en 1966, la historia narra la transformación de Charlie Gordon, un hombre con discapacidad intelectual que se somete a un experimento quirúrgico para aumentar su inteligencia, con resultados trágicos. La obra ganó el Premio Hugo como relato corto (1960) y el Premio Nébula como novela (1966), un logro único en la historia de la ciencia ficción. A través de la técnica narrativa de informes de progreso escritos por el propio Charlie, Keyes explora temas profundos sobre la inteligencia, la identidad, la ética científica y la condición humana. Aunque escribió otras obras como La quinta de Sally (1981), ninguna alcanzó el impacto emocional y literario de Flores para Algernon, que ha sido traducida a más de 30 idiomas y adaptada al cine, teatro y televisión.

Reseña

El libro está escrito en primera per­sona, por Char­lie —el pro­tag­o­nista del libro—; va redac­tán­dose cor­rel­a­ti­va­mente, por días, medi­ante informes de proyec­to que más ade­lante des­cubrire­mos por qué son y quién le man­da que los haga. Char­lie es dis­capac­i­ta­do men­tal de nacimien­to; los duros años que ha vivi­do le han hecho res­ig­narse a ello pese a que a él le gus­taría ser más lis­to y apren­der a leer y a escribir. Se inscribe a unas clases espe­ciales donde enseñan a leer y a escribir, y donde desta­ca por sus ganas de con­seguir­lo cuan­do el resto no mues­tran demasi­a­do interés. Es por esto que pien­san que será el can­dida­to ide­al para some­ter­lo a unas prue­bas cien­tí­fi­cas que prom­e­ten, medi­ante una operación en su cere­bro, cor­re­gir sus anom­alías y no sólo añadirle un niv­el de inteligen­cia nor­mal sino inclu­so lle­var­lo al niv­el de genio.

Durante los informes de proyec­tos que Char­lie escribe durante toda la his­to­ria ver­e­mos la evolu­ción de la per­sona, los pro­gre­sos, y como lejos de lo que él creía —que cuan­do fuera lis­to ten­dría más ami­gos que le quer­rían—: antes se reían de él por ser «ton­to» y aho­ra huyen de él porque son ellos quienes se ven «ton­tos» a sí mis­mos com­parán­dose con él.

Una his­to­ria en la que se ve clara­mente que nun­ca todo es tan bueno ni tan malo como parece; que por más que envi­diemos a otras per­sonas por deter­mi­nadas cual­i­dades que tienen, nor­mal­mente sólo lo hace­mos basán­donos en las partes pos­i­ti­vas que apor­tan y no en lo neg­a­ti­vo que seguro que habrá. No se puede ten­er todo al mis­mo tiem­po en esta vida, pero los hay como Char­lie, que han tenido el priv­i­le­gio de poder ten­er una dosis reduci­da tan­to de unas cosas como de otras.

Me ha resul­ta­do un libro muy entretenido, que me ha engan­cha­do des­de el prin­ci­pio y que parecía que esta­ba en la mente de Char­lie. Me he sen­ti­do tor­pe cuan­do escribía como podía, y después he dis­fru­ta­do tam­bién con todo lo que sabía… y por qué no decir­lo: con todo lo que a mí tam­bién me gus­taría saber. Aunque depende de a qué pre­cio.