Francisco Javier Palacios PérezFco. Javier Palacios Pérez
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El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

Páginas: 300

Sinopsis

Leí el libro y por ende también hago esta reseña después de haber visto la película; tenía en la lista de pendientes el libro desde mucho antes de ver la película, pero entre unas cosas y otras al final llegó antes la oportunidad de ver la película que de leer el libro, aunque eso no me restó ganas de leer el libro, y poco después de ver la película lo devoré.

El autor

Francis Scott Key Fitzgerald (Saint Paul, Minnesota, Estados Unidos, 1896 - Hollywood, California, Estados Unidos, 1940) fue un novelista y escritor de relatos estadounidense, portavoz literario de la “Generación Perdida” de los años veinte. Su obra captura magistralmente el glamour, el exceso y la desilusión de la Era del Jazz, explorando temas como la ambición, el amor, la riqueza y el sueño americano. Su obra maestra, El gran Gatsby (1925), es considerada una de las mejores novelas del siglo XX, un retrato devastador de la sociedad estadounidense de entreguerras. También destacan Suave es la noche (1934), A este lado del paraíso (1920) y el relato El curioso caso de Benjamin Button (1922). Su vida estuvo marcada por el alcoholismo, problemas económicos y el deterioro mental de su esposa Zelda. Murió a los 44 años creyendo que su obra había fracasado, pero su legado literario ha perdurado como testimonio de una época.

Reseña

Mis sen­timien­tos hacia Gats­by a lo largo de la his­to­ria sufren var­ios cam­bios; pasa de admiración a pena, después cier­ta envidia, cabreo, y de nue­vo admiración porque, tal como le dice Nick: me parece que es mejor que todos los demás jun­tos. Gats­by no esta­ba a gus­to con quien era ni cómo era su pasa­do, así que decidió cam­biarse el nom­bre y crearse a sí mis­mo con­forme le gus­taría ser; era cono­ci­do en toda la ciu­dad, monta­ba unas fies­tas en su lujosa man­sión a la que asistía todo el mun­do, esta­ba com­ple­ta­mente for­ra­do… y sin embar­go, no era capaz de dis­fru­tar de aque­l­lo que muchos envidi­amos. Lo úni­co que a él le impor­ta es una chi­ca que cono­ció de joven, cuan­do era sol­da­do durante la primera Guer­ra Mundi­al. Vive jus­to en la casa que vive porque está enfrente de donde vive esa chi­ca, mon­ta las fies­tas que mon­ta con el úni­co obje­ti­vo de que lleguen a oídos de ella y que un día se dé cita y después de tan­tos años sea capaz de volver a ver­la y quizá decir­le algo. Es fic­ción, pero tam­bién eso es real; qué com­pli­ca­do es el ser humano.

Es una nov­ela cor­ti­ta, con un esti­lo bas­tante fres­co. Los acon­tec­imien­tos se cuen­tan en ter­cera per­sona y años después de que ocur­ri­era esa his­to­ria, de la mano de Nick Car­raway, otro de los pro­tag­o­nistas de la nov­ela, pero que casi en todo momen­to que­da al mar­gen de la pro­gre­sión de la mis­ma; parece que esté en todos lados y en ninguno a la vez; la sen­sación que me deja es que si no fuera porque es el nar­rador, la his­to­ria podría haber tran­scur­ri­do igual sin su pres­en­cia. Por fuerza el úni­co per­son­aje con quien puedes empa­ti­zar es Gats­by; creo que es el úni­co que mues­tra algo ver­dadero en toda la his­to­ria. De Nick prác­ti­ca­mente lo úni­co que se sabe es que viene de una famil­ia con algo de poder adquis­i­ti­vo gana­do a través del nego­cio de las fer­retería, que es pri­mo de Daisy, y que ya que Jor­dan esta­ba por ahí, si se la tira pues eso que gana; de Jor­dan se sabe que sólo se arri­ma a la gente de la que puede sacar algo, y cuan­do ya no les sir­ven, pata­da en el culo y a por otro; Tom es el pro­totipo de mil­lonario sin­vergüen­za que nadie quiere a su lado y que se cree el ombli­go del mun­do; y Daisy, que lo úni­co que hace es jugar con la gente a su anto­jo, sólo sabe que se quiere a sí mis­ma y a su dinero, y no sabe a quién ha queri­do, a quién ha deja­do de quer­er o a quién quer­rá en un futuro. Sin duda: Gats­by, eres mejor que todos ellos jun­tos, com­pañero.

No quiero hablar del sor­pren­dente giro final, pero acabas por darte cuen­ta que por muy acom­paña­do que estés en vida, y por mucha fal­sa esti­ma que te ten­ga la gente, al final es efímero y cuan­do de ver­dad nece­si­tas alguien a tu lado sólo te tienes a ti o, como mucho, una o dos per­sonas más. Aque­l­los que de ver­dad son tus ami­gos y a tu famil­ia. Para el resto no existes.

Este libro me deja con ganas de leer más novelas del autor, porque he disfrutado mucho leyéndolo; y con la historia también, que tiene un buen punto de originalidad. Gatsby se hace de querer. Se haría de querer de igual forma, al menos por mi parte, pero como ya digo en la reseña: en comparación con los demás frívolos personajes de la historia tampoco es que tuviera demasiado complicado conseguirlo.