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Twitter, ¿por qué no sincronizas tus apps?

7-XI-2012

Que Twit­ter parece no saber cómo ges­tionar sus recur­sos es algo que parece evi­dente, pero me planteo has­ta qué pun­to. No es el primer proyec­to que se lan­za des­de la empre­sa y cae en pic­a­do, aunque es más noto­rio cuan­do com­pran algo de ter­ceros, lo mod­i­f­i­can, y des­de entonces pierde todas las car­ac­terís­ti­cas que antes hacían que fuera un pro­duc­to dig­no de men­ción. Y por ende, claro, deja de ser uti­liza­do y pasa al olvi­do por muchos de quienes has­ta ese momen­to lo esta­ban uti­lizan­do diari­a­mente.

Twit­ter tiene en propiedad lo que, a mi juicio, hace que esta red sea lo que es: apli­ca­ciones móviles y de escrito­rio. Lo reconoz­co, si yo tuviera que uti­lizar Twit­ter des­de su pági­na web haría años que me habría olvi­da­do de él. Y digo años porque aunque para algunos Twit­ter exista des­de 2011, nada más lejos de la real­i­dad. Ya que tienes un mon­tón de apps a tu car­go, dejan­do a un lado su cal­i­dad, ¿por qué no sacar­les par­tido?

Cada vez son más las apli­ca­ciones de ter­ceros que inten­tan facil­i­tarnos la nave­gación en Twit­ter sin­cronizan­do sus difer­entes ver­siones. ¿Qué sen­ti­do tiene leer una mis­ma men­ción, o men­saje, en el telé­fono, en la tablet y en el orde­nador? Y eso con­tan­do que sólo tienes un dis­pos­i­ti­vo de cada; si tienes var­ios la locu­ra puede ser máx­i­ma. Entien­do que para Twit­ter no sería com­pli­ca­do uti­lizar su infraestruc­tura web para sin­cronizar las difer­entes apps de su propiedad, y que lo que veas en un dis­pos­i­ti­vo no ten­gas que ver­lo tam­bién en todos los demás que ten­gas, que es muy molesto. Sobre todo los men­sajes pri­va­dos, ya que si inter­cam­bias con difer­entes per­sonas ten­drás que ir luego uno a uno entran­do para que los detecte como leí­dos. Y eso me parece una cha­puza.

Aho­ra mis­mo Twit­ter está demasi­a­do cen­tra­do en com­pli­car­le la vida a los clientes de ter­ceros para que se que­den sin opciones de sacar par­tido a las apps que vayan dis­eñan­do, que se acaben rin­di­en­do, y que todos los usuar­ios accedan a Twit­ter a través de sus propias apli­ca­ciones. ¿Y con qué fin? Es claro: meter­nos pub­li­ci­dad has­ta por el culo. Twit­ter dejó atrás la época en la que se pre­ocu­pa­ba por lo que sus usuar­ios nece­si­tan, aho­ra úni­ca­mente pien­san en qué nece­si­tan ellos para ten­er más dinero. Y eso mata demasi­a­dos proyec­tos.

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