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Resumen de dos días bastante moviditos

1-VIII-2007

Hace tiem­po que quería pon­er unas cuan­tas cosas que me pasaron, y pude ver, el Lunes; además, ayer tam­bién fue un día con cier­tas cosas que reseñar, pero la mala suerte hizo que no pudiera escribir nada. Como siem­pre. Cuan­do llegué a casa había una avería gen­er­al en la zona de Lev­ante, por parte de Tele­fóni­ca, y no había man­era de conec­tar a Inter­net, ¡cabrones! Yo ya no sé, entre los cortes de luz de Barcelona, inclu­so los de Valen­cia, que tam­bién los hubieron (aunque a menor escala), las averías (o llámese ganas de tocar las narices) de Movis­tar y sus con­stantes bajadas de cober­tu­ra, y aho­ra tele­fóni­ca cor­tan­do cor­tan­do Inter­net… ¡estoy has­ta la…!

Lunes

El lunes fue un día deses­per­ante. No lo repe­tiría por nada del mun­do. Creo que es el año que más gente estoy vien­do en ver­a­no en la ciu­dad. Es inso­portable. Bueno, vamos desvián­donos de lo que quería comen­tar, así que no me extien­do más con ésto, que ya hubieron dos tazas de este arroz hace unos días.

Como he de hac­er un via­je muy pron­to, en el que sal­dré de España, debía hac­erme la Tar­je­ta San­i­taria Euro­pea, ¿que son ganas de com­pli­car­le la vida a la gente? pues sí, la ver­dad, pero si no te la haces y te pasa algo, lo úni­co que puede suced­er es ten­er prob­le­mas.

Bueno, una vez den­tro del edi­fi­cio de la Seguri­dad Social veo que ten­go… ¡noven­ta per­sonas delante de mí! Pre­gun­to a la que da los números… y me dice que es mucha gente, pero que depende de con qué se com­pare no es mucha, porque otros días hay mucha más… ¿ver­dad que tam­poco vosotros ten­dríais ganas de iros después de escuchar esto…?

Vale, me que­do, total, lo úni­co que me puede pasar es estar, como estuve, unas 3 horas, más o menos, esperan­do que lle­gara mi turno. Nada que no sea pre­ocu­pante si dejamos de ten­er en cuen­ta que el edi­fi­cio es muy boni­to, todo lleno de cristaleras, por donde el sol se cuela como si estu­viera en su propia casa, y que además, el aire acondi­ciona­do no fun­ciona­ba.

Pien­so que la mejor idea es salirme a la calle, que por lo menos cor­rerá algo de aire y se estará mejor, total… el número sabía que no se me iba a pasar… Sal­go a la calle y unas pre­ciosas palo­mas esta­ban paseán­dose tran­quil­a­mente por la plaza, juguete­an­do con el agua de una fuente cer­cana, y de paso, refres­cán­dose. Como seguro que hubiera hecho yo si no fuera por guardar esos malditos modales que debe­mos guardar los seres humanos, para hac­er ver al resto que somos tan racionales como dicen que somos los libros y enci­clo­pe­dias. El paseo de las palo­mas iba a acabar casi de raíz, o al menos eso de pasear tran­quil­a­mente, vaya. De pron­to se acer­có una chiquil­la pequeña, aunque no tan pequeña, vaya, y empieza a gri­tar­les, a pegar­les patadas y a escu­pir­les, mien­tras sola­mente se reía… Está claro que no tiene conocimien­to (o no el sufi­ciente) y no sabe bien qué es lo que hace, pero lo que me acabó de matar es que la madre se reía con ella y no le decía abso­lu­ta­mente nada… pese a estar toda la gente mirán­dola a ver si se digna­ba a decir­le algo… Creo que tenía más conocimien­to la chiquil­la que la madre.

Empiezo a pasear… me subo a la moto… me da el sol, me bajo de nue­vo, me sien­to en un ban­co… […] Al rato entro de nue­vo al edi­fi­cio, y lo primero que me encuen­tro es un tío inten­tan­do ver si sus fos­as nasales tienen algún tipo de mate­r­i­al tóx­i­co, y jus­to al lado, otro que parecía con­cen­tra­do miran­do a ver qué podía salir de ahí… Aparte, claro está, de una olor a macho ibéri­co sor­pren­dente… Así que me salí de nue­vo a la calle, que al menos la chiquil­la esa pese a su esta­do asil­vestra­do, a mí no me hacía ni decía nada.

Al rato me atendieron, por cier­to un señor muy amable, con el que final­mente dio por con­clu­i­do mi día, O al menos la parte más destaca­ble de él. Que por cier­to, he de hac­er men­ción de nue­vo a la sim­patía y ama­bil­i­dad del chico que me atendió, pues son dig­nas de men­ción. Es difí­cil encon­trar hoy en día alguien que te atien­da de esa for­ma y con tan­ta cor­dial­i­dad. Y más aún si es ver­a­no, y con un calor inso­portable que hacía allí den­tro…

Martes

Fue otro día para recor­dar, y sobreto­do, por dos cosas nuevas que hice y que nun­ca antes había hecho. Pero bueno, todo se ha de empezar des­de el prin­ci­pio, que sino no tiene gra­cia. Para el final hay que esper­ar, y sien­to la redun­dan­cia, al pro­pio final. :D

Primero quedé con un ami­go para mati­zar unos cuan­tos detalles de una tien­da online que estoy mon­tán­dole. Quedamos para almorzar y para ade­lan­tar un poco de fae­na pen­di­ente y expli­car­le más o menos cómo iban las cosas.

Como siem­pre suele suced­er, las cosas siem­pre tien­den a alargarse un poco más de lo que se tienen pre­vis­to. Debe ser algu­na ley de Mur­phy que aho­ra mis­mo no conoz­co, pero lo que sé seguro es que ese maldito mago debe estar meti­do de por medio. Siem­pre tiene la cul­pa de algo… no sé cómo se las arregla.

Sigo yén­dome del tema, decía que las cosas siem­pre tien­den a alargarse más de lo pre­vis­to, y así fue tam­bién esta vez. Lo que pre­tendía ser un almuer­zo acabó con comi­da y volvién­dome para casa a las 20:00 :D

Lo bueno del día viene a la hora de com­er, cuan­do planeamos com­er jun­tos, y pen­sé en un KFC que había bas­tante cer­cano a donde estábamos. Total, era algo rápi­do, bueno, y cer­cano. No había esta­do nun­ca en ningu­na tien­da de éstas, aunque sí lo había proba­do, pues una vez vinieron a traérnoslo a casa de un ami­go des­de donde lo ped­i­mos. Aunque no sé si a esa mis­ma tien­da, o a dónde lo pediría él. :D La carne me gus­ta, es bara­to, y sobre todo, rápi­do.

Estábamos ya en Gran vía (sobre el número 56), cuan­do se me ocur­rió que en el número 44 de esa mis­ma aveni­da esta­ba uno de los dos Star­bucks de Valen­cia. Otro sitio al que quería ir y jamás había ido. Así que ya puestos, fuimos para allí a ver qué se cocía. O qué tomábamos, vamos. :D Aunque yo lo tenía bien claro ya. ;)


Fotografía saca­da de EFB

Mi elec­ción al final fue un Fra­puc­ci­no de vainil­la con carame­lo: uno de los mejores ¿postres? que he proba­do; un sabor a vainil­la autén­ti­co y muy refres­cante, con una mez­cla de nata que le da un pun­to… uhm­mm… (¿cuán­do otro?) :D y para más casu­al­i­dad todavía, si cabe, nos sen­ta­mos en la mis­ma mesa que se ve en la fotografía del weblog que apun­to jus­to deba­jo de la ima­gen ante­ri­or. Mi ami­go se pidió sola­mente un expres­so, que no tenía ganas de nada más; comen­tó que el café esta­ba tam­bién buenísi­mo. He de volver otra vez con la PDA o con el portátil para pro­bar esa sucu­len­ta WIFI de la que tan­to se habla por la blo­gos­fera. ;)

Y aho­ra sí, poco más, si cuan­do ter­mine de escribir ésto a Tele­fóni­ca no le da por hac­er nada raro, ya podréis ver­lo, y al fin podrá ser pub­li­ca­do… Por si aca­so voy preparán­dome un “man­zani­ta” + A y un “man­zani­ta” + C por si aca­so pasa algo, que así por lo menos lo ten­dré guarda­di­to… 😀

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1 comentario

  1. Tam­poco es pa tan­to Wiz, seguro que ven­drán días más com­pli­ca­dos. Al fin y al cabo es lo que tiene el ver­a­no: la gente se va de vaca­ciones y ade­mas hace mucho calor, y todo eso desem­bo­ca en prob­le­mas téc­ni­cos, prob­le­mas buro­cráti­cos… Y como todo dios está de vaca­ciones, pues además prob­le­mas de tiem­po…

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