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Ramoncín, ese gran hipócrita

12-V-2009

Ramoncin: el rey del pollo fritoLle­vo tiem­po que­rien­do pub­licar esto pero no había podi­do has­ta aho­ra, así que a estas alturas ya no os diré nada nue­vo cuan­do comen­to que Ramon­cín es, este año, uno de los que ejercen de jura­do del archicono­ci­do pro­gra­ma de creación de nuevos tal­en­tos Operación Tri­un­fo.

Pero bueno, el caso no es ese. Poco impor­taría eso si no fuera porque hace unos años él mis­mo era quien se sum­a­ba a criticar el pro­gra­ma de una for­ma atroz. Y claro, menos impor­taría aún si no fuera el primero en eri­girse rep­re­sen­tante y defen­sor acér­ri­mo de esa empre­sa que poco a poco va demostrán­dole a los españoles de qué son capaces y la poca vergüen­za que tienen. Clara­mente me refiero a la SGAE.

Otro timo no

Cor­ren mal­os tiem­pos para la músi­ca. Como cualquier otra man­i­festación actu­al de cul­tura pop­u­lar, la músi­ca se sostiene sobre dos colum­nas: el arte y el nego­cio. Ambos se nece­si­tan. Sin el nego­cio, la músi­ca no lle­garía has­ta la gente. Sin músi­ca, sin com­pos­i­tores, sin intér­pretes, sin tal­en­to, sin arte al fin y al cabo, el nego­cio no ten­dría nada que vender. Hoy, sin embar­go, esta ley está sien­do pro­fun­da­mente alter­a­da. En el panora­ma actu­al, el nego­cio lo ocu­pa casi todo, mien­tras que la músi­ca tiende a ser susti­tu­i­da por un sucedá­neo que da el pego. La últi­ma man­io­bra en este sen­ti­do lle­va por títu­lo ‘Operación tri­un­fo’.

Esas eran las primeras líneas de una infame car­ta en la que, además de Ramon­cín, muchos otros artis­tas de este país apo­yaron, como pueden ser: Loquil­lo, Joaquín Sabi­na, Ismael Ser­ra­no, El Can­to del Loco, Jaime Urru­tia, Miguel Ríos, etc.

En el caso de los demás, pense­mos que lleven razón o no al apo­yar esa causa, no han cam­bi­a­do de opinión has­ta el momen­to y siguen reafir­mán­dose de lo dicho hace unos años atrás; en cam­bio Ramon­cín -o más cono­ci­do como el Rey del pol­lo frito- ha pasa­do de ser el detrac­tor número uno de este pro­gra­ma a par­tic­i­par en él acti­va­mente dán­doles áni­mos a los con­cur­santes y hacien­do ver que si siguen hacien­do lo que están hacien­do lle­garán lejos.

Y no es que toda la cul­pa sea suya, porque todavía hoy no com­pren­do cómo Telecin­co ha per­mi­ti­do que esa per­sona se siente a dar vere­dic­to a alguien, cuan­do su juicio musi­cal carece de sen­ti­do alguno, por no meterse ya en cal­i­dad. Alguien que ha fra­casa­do en todo lo que se ha prop­uesto ni merece ni tiene el por qué de dar con­se­jos a los demás, que aunque con una car­rera menos cono­ci­da que la de él, creo que en su vida alcan­zarán a ten­er tan­tos detrac­tores por méri­tos pro­pios.

No seré yo quien defien­da este tipo de pro­gra­mas porque para uno que pue­da salir medi­ana­mente decente (véase el caso de Chip­per de la pasa­da edi­ción) salen un mon­tón de artis­tas del mon­tón que se empeñan en quer­er ser algo en el panora­ma musi­cal de este país y lo máx­i­mo que con­siguen, en el mejor de los casos, es la grabación de un dis­co que nadie más aparte de un mon­tón de prepúberes quinceañeras com­prarán. Aunque lo más sen­sato siem­pre sería man­ten­er la mis­ma pos­tu­ra que adop­tas des­de el primer momen­to. El ir cam­bian­do de opinión y de pen­sar según el interés tiene un nom­bre, y pre­cisa­mente no deja en buen lugar a la per­sona a la que se cal­i­fi­ca de ese modo. Un prodi­gio como Ramon­cín esas cosas debería saber­las.

Sem­anas atrás, la noti­cia de que la SGAE pre­tende cobrar un din­er­al a la famil­ia que orga­nizó un concier­to bené­fi­co para obten­er dinero para la cura de una enfer­medad que tiene su hija; más tarde, en Valen­cia, lle­ga la noti­cia de que quieren cobrar cer­ca de quinien­tos euros a un cole­gio por haber hecho una actuación en el Palau de la Músi­ca en Navi­dad can­tan­do vil­lan­ci­cos; aho­ra con­sien­ten que una de sus máx­i­mas cabezas vis­i­bles vaya en con­tra de lo que ellos mis­mos adoc­tri­nan. ¿Quer­e­mos más?, ¿qué más nece­si­ta­mos para saber qué clase de gente son?

Como final jocoso sólo me que­da añadir un… ¡viva Ris­to Mejide! xD

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6 comentarios

  1. Me parece sin­ce­ra­mente ver­gonzoso todo lo que tiene que ver con ese señor. Si crit­i­cas algo, pred­i­ca con el ejem­p­lo o al menos rec­ti­fi­ca (con razones) antes de unirte a eso. Sin­ce­ra­mente nun­ca he enten­di­do por qué los artis­tas han de estar rep­re­sen­ta­dos sí o sí (no cabe elec­ción) en una sociedad como es la SGAE y por qué sien­do pri­va­da tiene tan­to poder. Para mi son gen­tuza, pero qué se le va a hac­er.

    En cuan­to a OT siem­pre he dicho que deberían de coger gente como yo, que no ten­emos ni pu*a idea de can­tar y que sal­g­amos can­tan­do como los ánge­les, eso si que sería un pro­gra­ma­zo.

    Un salu­do

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  2. Lo que me lla­ma a mí la aten­ción es que los artis­tas sigan sumán­dose a esa estafa, cuan­do se ha demostra­do por tele­visión (en Telecin­co, por ejem­p­lo) que los dere­chos de autor en su may­oría se los lle­van ellos, no el autor. Creo que no rep­re­sen­tan a los autores si no a ellos mis­mos.

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  3. El prob­le­ma que tiene la SGAE es que si quieres sacar un min­i­mo ben­efi­cio de la car­rera de artista tienes que estar den­tro de la SGAE, no es una afil­ia­cion vol­un­taria y mucho menos si ya empiezas a ser cono­ci­do y tratas de hac­er algo de dinero a espal­das de la Sociedad Gen­er­al de Autores y Edi­tores. Ese es el aut­en­ti­co prob­le­ma, que actu­an como una mafia, si sacas un dis­co, quieras o no vas a ten­er que ser socio de la SGAE.

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    • Epa, sien­to comen­tar de nue­vo, pero se me ha olvi­da­do men­cionar algo xD.

      Ten­go un ami­go que es vocal­ista de un grupo, han saca­do un dis­co a niv­el nacional y me ha dicho (o eso me pare­cio enten­der) que el no ve un pu*o duro por el dis­co, que todo se lo lle­va la discografi­ca, el uni­ca­mente hace nego­cio con el concier­to, por lo que el mis­mo se encar­ga de subir­lo al emule. En casos como este, de gru­pos pequeños que quieren despun­tar, la afil­ia­cion es mas que for­zosa porque lo hara la discografi­ca, que ella si que vera parte del dinero que tu y yo damos arregaña­di­entes a la SGAE con su puñetero y anti­con­sti­tu­cional canon.

      Un salu­do

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  4. Yo lo que no entien­do, tan­to que se lucha por evi­tar el monop­o­lio, cómo gaitas está la SGAE viva. No lo com­pren­do. Además su máx­i­ma aten­ta con una nor­ma que en la Con­sti­tu­ción que­da bas­tante clara: “todos somos inocentes has­ta que se demuestre lo con­trario”; aquí no, aquí tú eres “pira­ta” has­ta que se demuestre que no lo eres, y para evi­tar­lo lo mejor es hac­er pagar un canon a todos, no sea caso que seamos todos “piratas” y se les pase cobrárnoslo… ¬¬

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  5. El mun­do está lleno de medioc­res ambi­ciosos de pres­ti­gio, glo­ria y poder. Se inven­tan un per­son­aje a medi­da y se lo venden has­ta a los gatos calle­jeros.
    Ramon­cín no es más que uno de ellos, por eso aún se atreve a salir en debates tele­vi­sivos sen­tan­do cát­e­dra sobre asun­tos que desconoce, como ha hecho siem­pre, y se apun­ta aho­ra a jura­do de OT. En cada momen­to, lo que haga fal­ta para man­ten­er la men­ti­ra.

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