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Pensamientos paranormales

16-VI-2009

carretera

Quienes me conocéis o me seguís sabéis que los fenó­menos para­nor­males son algo que me fasci­na. Ante cualquier cosa impre­vista por mi cabeza sue­len pasearse pen­samien­tos de esta índole: un rui­do, una luz, algún movimien­to… Siem­pre tra­to de bus­car algu­na expli­cación más allá de donde lle­garía la lóg­i­ca. Aunque nor­mal­mente siem­pre me lo cal­lo porque son cosas que no a todos gus­tan. Pero a mí me divierte, me entre­tiene, me hace pen­sar y dar­le vueltas a la cabeza con las teorías; a veces me puede la sug­estión y en los que serían peo­res momen­tos es cuan­do mejor lo paso.

El viernes volvía de una boda. Volvía con mi moto y tenía dos opciones, o volverme por la autovía o dis­fru­tar de la noche y su fres­qui­to paseán­dome por una car­retera secun­daria que está muy bien. Cruzas algunos pueb­los donde a esas horas nadie más te acom­paña. Y deja­dos atrás, úni­ca­mente te encuen­tras con la com­pañía de la siem­pre pre­sente luna blan­ca, ilu­mi­nan­do lev­e­mente las copas de los árboles que aderezan los arcenes de las vías por donde mar­chas.

Como no podría ser de otra for­ma, mien­tras dis­fruta­ba de pasear a lomos de mi moto en la oscuri­dad de la noche pens­a­ba en la mul­ti­tud de leyen­das urbanas que tienen como denom­i­nador común una car­retera. Inclu­so recuer­do al menos tres relatos de Teo Rodríguez que tam­bién se cen­tran en este esce­nario que, con deter­mi­nadas pal­abras bien dichas, pon­drían los pelos como escarpias a cualquiera. En esos momen­tos me hubiera gus­ta­do poder estar escuchan­do al mis­mo tiem­po Mile­nio 3, tal como hiciera en aque­l­las vaca­ciones donde escuchara un rela­to sobre la San­ta Com­paña des­de la mis­mísi­ma Gali­cia. Increíble.

Fue un via­je pla­cen­tero. Después de un día caluroso acechó la noche dejan­do el típi­co fres­qui­to de esta zona (que dicho sea de paso, no todas las noches de este año se deja caer), y mi mente hacien­do de las suyas. Como casi siem­pre.

Y por qué cuen­to esto, pen­saréis. Pues no lo sé. Y no lo sé porque quizá ni esté con­tán­do­lo tal como en su momen­to lo vivía. O quizá sí, pero no sea capaz de hacéroslo lle­gar así a vosotros.

A lo mejor, si me lo pien­so, quizá un día de estos os con­taré algo de la casa donde vivo, que seguro que os gus­tará.

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3 comentarios

  1. Es tu blog, está para con­tar lo que te apetez­ca. A mi tam­bién me gus­tan las leyen­das urbanas ya no llego (des­de hace tiem­po) a lugares de la mente tan remo­tos como los OVNIs, apari­ciones mar­i­anas y esas cosas (aunque inten­to desar­rol­lar una teoría sobre via­jes tem­po­rales).

    Por cier­to, volvías de una boda, ¿ibas de tra­je en la moto?, eso si que mola xDD, gente motorista tra­jea­da xDD

    Un salu­do.

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  2. A mí­ la ufología me gus­ta en cier­to modo, porque sé que ni por aso­mo esta­mos solos y me gus­taría saber quién más hay aparte de nosotros. Pro no me atrae tan­to como pueden ser las pos­e­siones, las apari­ciones mar­i­anas, las viden­cias (reales, no fraudes), los médi­um (ídem que la ante­ri­or) y en gen­er­al todo lo que algún día sí teng­amos con­scien­cia de que haya esta­do vivo y haya exis­ti­do y que aho­ra esté, o pue­da estar, entre nosotros.

    Y en cuan­to a la boda, la cha­que­ta la llev­a­ba guarda­da y llev­a­ba la de cor­du­ra, pero lo demás sí lo llev­a­ba, claro. xD

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