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Reseña: Mr. Mercedes, de Stephen King

26-X-2015

Mr. Mercedes, de Stephen King

Mr. Mer­ce­des, de

Pági­nas: 496 ISBN: 9788401343117 

Com­prar: papel ebook Edi­to­rial: Pla­za & Janés ficha del libro

Sinopsis

Mr MER­CE­DES es la his­to­ria de una gue­rra entre el Bien y el Mal. Un retra­to inol­vi­da­ble de la men­te de un ase­sino obse­sio­na­do y demen­te. Jus­to antes del ama­ne­cer, en una deca­den­te ciu­dad ame­ri­ca­na, cien­tos de para­dos espe­ran la aper­tu­ra de la ofi­ci­na de empleo para recla­mar uno de los mil pues­tos de tra­ba­jo que se han anun­cia­do. Han hecho cola duran­te toda la noche. De pron­to, invi­si­ble has­ta que lo tie­nen prác­ti­ca­men­te enci­ma, un Mer­ce­des sur­ge de la fría nie­bla de la madru­ga­da. Su con­duc­tor atro­pe­lla y aplas­ta a todos los que encuen­tra a su alcan­ce. Acto segui­do, el coche da mar­cha atrás y vuel­ve a arre­me­ter con­tra ellos. El ase­sino huye dejan­do atrás ocho muer­tos y quin­ce heri­dos. Meses des­pués, Bill Hod­ges, un poli­cía jubi­la­do, que sigue obse­sio­na­do con este caso sin resol­ver, reci­be una car­ta anó­ni­ma de alguien que se decla­ra cul­pa­ble de la masa­cre. Brady Har­ts­field vive con su madre alcohó­li­ca en la casa don­de nació. Dis­fru­tó tan­to de aque­lla sen­sa­ción de muer­te deba­jo de los neu­má­ti­cos del Mer­ce­des, que aho­ra quie­re recuperarla.

Opinión

Increí­ble lo del señor King: debe escri­bir bien has­ta la lis­ta de la com­pra; quién fue­ra su hijo para poder leer antes que nadie los borra­do­res de lo que con tiem­po serán una de sus mara­vi­llo­sas obras.

Ésta es su pri­me­ra incur­sión en la nove­la poli­cia­ca; ale­ja­do de su temá­ti­ca habi­tual —que no úni­ca—, y pare­cien­do poseí­do por un alter ego que no entien­de de pue­blos peque­ños en Mai­ne en los que suce­den cosas espan­to­sas, nos pre­sen­ta a Bill Hod­ges: un ins­pec­tor de poli­cía reti­ra­do, y a Brady Har­ts­field: un psi­có­pa­ta al que Bill no pudo atra­par cuan­do toda­vía esta­ba en ser­vi­cio y que pare­ce no con­for­mar­se con que el exins­pec­tor ten­ga un reti­ro en paz con la lle­ga­da de su jubilación.

Una vez más este genio me ha vuel­to a engan­char como sólo él con­si­gue. Ésta es una his­to­ria poli­cia­ca, como tan­tas otras que pue­dan haber, pero escri­ta del modo bri­llan­te al que nos tie­ne acos­tum­bra­dos; no es de sus mejo­res libros, pero sí nece­si­tas saber qué será lo pró­xi­mo que ocu­rra, por­que des­de las pri­me­ras pági­nas da comien­zo la acción y no ter­mi­na, lite­ral­men­te, has­ta la últi­ma. Y eso me encan­ta de un libro.

La minu­cio­si­dad con la que King des­cri­be sus ima­gi­na­rios esce­na­rios en los que suce­den las más retor­ci­das atro­ci­da­des ima­gi­na­bles en esta oca­sión se cen­tra en deta­llar al máxi­mo la per­so­na­li­dad de Bill y Brady: el gato y el ratón. Lle­ga un momen­to en el que, sin ser pre­de­ci­ble la his­to­ria —por­que no lo es en abso­lu­to— tie­nes la sen­sa­ción de intuir cuál será el pró­xi­mo paso de ambos, por­que se ha lle­va­do una carac­te­ri­za­ción tal de los per­so­na­jes, de sus res­pec­ti­vas for­mas de pen­sar y de sus for­mas de pro­ce­der que pare­ce que los conoz­cas per­so­nal­men­te des­de hace mucho tiempo.

Bill se reti­ró dejan­do algu­nos casos por cerrar, pero sólo éste es el que le man­tie­ne en vela por las noches y le impi­de dedi­car­se a dis­fru­tar la vida como es pro­pio de su edad. Su obse­sión por el caso de Mr. Mer­ce­des sólo podía ver­se incre­men­ta­da cuan­do un con­tac­to casual e ines­pe­ra­do con el psi­có­pa­ta le invi­ta a hacer «algu­nas pre­gun­ti­llas» a unos y a otros, sin­tién­do­se de nue­vo en for­ma para el ofi­cio que ya no pue­de prac­ti­car, y sin­tien­do recu­pe­ra­dos los ins­tin­tos que creía haber per­di­do de cuan­do fue uno de los poli­cías más lau­rea­dos de todos.

Al poco de empe­zar­lo ya pen­sé que sería uno de esos libros que te dejan con un sabor agri­dul­ce cuan­do los ter­mi­nas: te sien­tes bien por haber podi­do pasar unas cuan­tas horas dis­fru­tán­do­lo, pero mal por­que lle­gó a su fin y esta­bas pasán­do­te­lo tan bien que que­rrías que hubie­ra dura­do unos cien­tos de pági­nas más. Y así fue.

Afor­tu­na­da­men­te éste es el pri­mer libro de una tri­lo­gía poli­cia­ca que está pre­pa­ran­do King, don­de segui­rá apa­re­cien­do el señor Hod­ges pre­su­mi­ble­men­te tra­tan­do de resol­ver más casos des­de su con­di­ción de ins­pec­tor de poli­cía reti­ra­do. Sólo es cues­tión de tiem­po vol­ver a ver a este genio en el arte de jun­tar pala­bras enfren­tán­do­se al géne­ro poli­cia­co que tan bien pare­ce dársele. 

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