Manuel Llorente por fin dimitió como presidente del Valencia CF
6-IV-2013

El día que pensaba que jamás llegaría por fin llegó: ayer por la tarde, Manuel Llorente, expresidente del Valencia CF, dimitió de su cargo. Pero cómo no, dio de qué hablar hasta en el día en que se despedía del sillón al que ha estado agarrado durante todos estos años, cobrando un sueldo desproporcionado por no hacer absolutamente nada más allá de vender el patrimonio del club. Y no vendió más porque no le dejaron, si no más hubiese vendido.
Por fin este hombre ha hecho algo bueno para el Valencia desde que llegó al club: irse. Aunque no del todo, hasta que no salga un nuevo consejo que lo destierre definitivamente del club, él seguirá ahí, como consejero, cobrando, llevándose un poco mas del dinero de todos los valencianistas. Como si no se hubiese llevado el suficiente con la de años que se ha tirado cobrando un sueldo escandalosamente escandaloso, y que no merece.
Ayer fue un día especial: estaba contento, mucho. La tristeza de este hombre no es mas que la alegría de gran parte de la afición valencianista que no ha podido hacer nada ante la manifiesta incapacidad para el puesto, tanto suya como la de su séquito. Y con opciones nulas de echarlo en una junta de accionistas, pues sus lacayos ostentaban puestos directivos en la Fundación, máxima accionista del club, y con derecho a voto. Como no podía ser de otra forma: en todas y cada una de las votaciones salía la opción que les favorecía. Podré decir muchas cosas de esta garrapata para el Valencia, pero necio no es una de ellas: tenía todo bien montado, hasta que se le fue de las manos.
Se barruntaba la pérdida del trono y cetro del caudillo cuando llegó el cambio a la Fundación. Una vez sus lacayos estuvieron fuera de los puestos de poder, el ejercicio de voto de las acciones de ésta no iban a beneficiarle siempre, como hasta ahora. Ya no tenía sus marionetas influenciables y manipulables con tal de que a fin de mes les llegue una nómina calentita repleta de ceros. Y sabía que era cuestión de tiempo que el cetro cambiase de manos. Y por fin, aunque tarde, hizo lo que debería haber hecho hace años: antes de que lo echasen, se fue. Un acto valiente, que hubiera servido, de haberlo hecho hace tiempo, para salir con honra del puesto que ocupaba, hecho a destiempo y de mala forma como lo ha hecho no ha servido absolutamente de nada.
Bueno sí, de algo sí sirvió: de ser el único presidente que no ha hecho caso a la afición cuando pedía a gritos que se marchara de una vez, que dimitiera, que dejase su cargo a alguien que pudiese hacerlo mejor que él —que no es demasiado complicado, visto lo visto—; ha servido para que hayamos tenido cuatro años para olvidar, en los que se han dejado escapar gran parte del patrimonio del club, y jugadores de una talla que quizá no volvamos a tener nunca. Un presidente que la única forma que encontró para cuadrar presupuestos fue vender jugadores; vender ilusión y poner en juego la competitividad del club. Hacer perder la ilusión a gran parte de los aficionados. Este ha sido Manuel Llorente. Y, como dije: sólo estaré contento del todo cuando no tenga vinculación alguna con este club; sólo así podré estar bastante tranquilo de que no toma ninguna decisión encubierta, aunque la sombra de este hombre llega demasiado lejos, y hasta que no pase un tiempo siempre habrá riesgo.
¿Qué más se puede decir de una persona que, tras una pregunta de los medios de comunicación en la que se le animaba a decir qué cosas cree que ha hecho mal durante su mandato como presidente, no ha sabido decir absolutamente nada? Y que siendo vanidoso, como él dice: ¡lo han hecho de narices! Sí, tal cual, no me lo estoy inventando; son palabras de esta persona, aunque no se haya ganado el honor de recibir tal calificativo. Y que ha saneado las cuentas, dice. ¿Las cuentas? Será su cuenta personal, ésa sí debe estar bien saneada.
Hasta en el día de su despedida hizo una rueda de prensa a su estilo: soporífera, sobre actuada, y con una carencia dialéctica abismal. El discurso, ridículo, pretencioso, y más que vanidoso, yo lo calificaría de estúpido.
Si alguien quiere aburrirse viendo la rueda de prensa que dio, en la página del club tiene el vídeo. Yo no voy ni a molestarme en ponerlo aquí; bastante tengo con hablar de él, y espero que por última vez, como para encima tener que poner algo donde se le vea.
¡Hasta nunca, buitre!
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[…] La dimisión de Manuel Llorente es algo que llevaba muchísimo tiempo esperando. Y que cuando me enteré no podía creérmelo; no sabía si se trataba de una broma, si era un rumor, o peor aún: si era de verdad pero después se lo pensaba mejor y no dimitía. Hasta que al final, en una de sus típicas ruedas de prensa que valdrían como potente somnífero, anunció su dimisión como presidente del Valencia CF. Lo único que ha hecho bien desde que llegó al club. […]