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Los tomates de Javier Bardem

25-XII-2010

Quienes estáis al día de la #LeySinde no creo que os ven­ga de novedad el artícu­lo que ayer Javier Bar­dem envió al per­iódi­co El País, donde refle­ja el poco int­elec­to que posee, cuán ruin se puede ser, y sobre todo, qué jodi­do debe ser eso de ser un mero lacayo de cua­tro pela­gatos con afán de poder y pro­tag­o­nis­mo. Es triste, pero es así.

En respues­ta a ese artícu­lo, humit­sec escribió un comen­tario en menéame sin parangón al cual llego a través de Blo­goff, pien­so que merece la máx­i­ma difusión posi­ble. Ya que el pueblo no ten­emos la capaci­dad de enviar un artícu­lo a la pren­sa y que nues­tra opinión pese tan­to como la de los lob­bies de la indus­tria cul­tur­al amer­i­cana, copio con fin de que quede para la pos­teri­dad. Y te invi­to a hac­er lo pro­pio si es que cuan­do hayas leí­do las sigu­ientes líneas sientes que ha dicho una ver­dad como un tem­p­lo.

Pong­amos el mis­mo ejem­p­lo.

Javier Bar­dem quiere «com­prar un tomate fres­co». Para usar el para­lelis­mo con la indus­tria cul­tur­al, Javier debería acud­ir a una tien­da en la que tras pasar por suce­si­vas manos, el tomate ha incre­men­ta­do su val­or de man­era arti­fi­cial, reper­cutien­do en el hor­tic­ul­tor en menos del 0,1 % de su val­or de ven­ta. Son otros, los inter­me­di­ar­ios, los que han cobra­do más, en muchos casos tan solo por cam­biar la pegati­na que viene pues­ta en el tomate. Algo que, por des­gra­cia, no dista mucho de la real­i­dad del mer­ca­do de la agri­cul­tura –y de la pesca, y de la ganadería…–.

Pero aho­ra viene la gra­cia. Javier Bar­dem no puede com­par­tir ese tomate que aca­ba de com­prar con nadie más, pues de lo con­trario la Sociedad Gen­er­al de Agricul­tores y Espec­u­ladores se cabreará con él y lo lla­mará ladrón: «¡Quien quiera un tomate que se lo com­pre! ¿Qué es eso de com­par­tir?».

Tam­poco puede alter­ar­lo en cualquier for­ma que no haya sido expre­sa­mente autor­iza­da por el hor­tic­ul­tor. De hecho, su inten­ción de usar­lo para hac­er gaz­pa­cho se con­sid­era un uso no autor­iza­do, y la Sociedad Gen­er­al de Agricul­tores y Espec­u­ladores la con­de­na, lle­gan­do a denun­ciar al com­prador si se hace públi­ca la manip­u­lación no autor­iza­da: «El gaz­pa­cho, como resul­ta­do de la manip­u­lación del tomate entre otros pro­duc­tos, es algo que sólo nosotros, como creadores del tomate orig­i­nal podemos realizar, ya que ese dere­cho es nue­stro. Cualquier manip­u­lación real­iza­da por ter­ceros sin nues­tra autor­ización es una vio­lación de nue­stros dere­chos, y debe ser cas­ti­ga­da».

Para col­mo, Javier Bar­dem tam­poco puede com­er­ciar con el tomate que aca­ba de com­prar. Si fuera el caso de que tuviera un restau­rante donde sirviera ensal­adas de tomate –pla­to que debería con­tar con la autor­ización de la Sociedad Gen­er­al de Agricul­tores y Espec­u­ladores–, debería pagar otra vez al hor­tic­ul­tor por el lucro cesante que le supone que los clientes de su restau­rante vayan a com­er un tomate allí, en lugar de com­prar otro para ellos. Inclu­so si el hor­tic­ul­tor acuer­da no cobrar por este uso, la Sociedad Gen­er­al de Agricul­tores y Espec­u­ladores le cobrará una com­pen­sación por tal uso no autor­iza­do.

Por si esto fuera poco, al día sigu­iente Javier Bar­dem des­cubre que tiene que seguir pagan­do por el tomate que com­pró ayer, pues los dere­chos que recono­cen el esfuer­zo del hor­tic­ul­tor estip­u­lan que hay que pagar­le por este tra­ba­jo has­ta más allá de su muerte. Al fin y al cabo él tra­ba­jó para pro­ducir ese tomate, él plan­tó la semi­l­la, y día tras día cuidó del crec­imien­to de la plan­ta, ali­men­tán­dola cuan­do lo nece­sita­ba, pro­te­gién­dola cuan­do se debía, has­ta el momen­to de poder recoger su fru­to: el tomate. Y ese tra­ba­jo debe ser rec­om­pen­sa­do toda la vida, porque al fin y al cabo, una vez que Javier Bar­dem ha con­sum­i­do ese tomate, su organ­is­mo se ha ben­e­fi­ci­a­do de él, y ese ben­efi­cio para Javier Bar­dem puede durar años.

Por supuesto este pago Javier Bar­dem no lo tiene que realizar direc­ta­mente. No es un impuesto, sino un cobro de dere­chos, en lo que todo aque­l­lo que esté rela­ciona­do con el tomate que com­pró ayer incluirá el pago al hor­tic­ul­tor.

De hecho, para pro­te­ger el tra­ba­jo del hor­tic­ul­tor, se ha pro­hibido que cualquiera pue­da pro­ducir tomates iguales o razon­able­mente pare­ci­dos a los que com­pró al hor­tic­ul­tor. Por eso no se venden semi­l­las de tomates de ese tipo. Y como aun así es posi­ble que Javier Bar­dem las obten­ga del pro­pio tomate, para reducir el per­juicio oca­sion­a­do al hor­tic­ul­tor, la Sociedad Gen­er­al de Agricul­tores y Espec­u­ladores ha logra­do que se apruebe la inclusión de un canon com­pen­sato­rio en todos aque­l­los pro­duc­tos que pudier­an facil­i­tar que cualquiera pro­du­jera tomates sim­i­lares a títu­lo pri­va­do. Este canon se puede encon­trar en el abono, el agua, las mangueras, las regaderas, los maceteros, los tiestos, los sis­temas de asper­sión, las palas, los ras­tril­los, las car­retil­las, las azadas y en gen­er­al cualquier her­ramien­ta de agri­cul­tura y jar­dinería, los plás­ti­cos y estruc­turas de posi­ble uso para la con­struc­ción de inver­naderos, etc.

Por suerte para Javier Bar­den hay un grupo de per­sonas que con­sid­er­an que esta situación es un abu­so, y han crea­do sus propias huer­tas, donde venden los tomates sin todas las restric­ciones que se han cita­do, per­mi­tien­do su uso y con­sumo como mejor le parez­ca al com­prador, y des­ti­nan­do prác­ti­ca­mente todo el dinero cobra­do al pro­pio hor­tic­ul­tor.

Otras per­sonas han crea­do huer­tas públi­cas, donde el cuida­do y el man­ten­imien­to de los pro­duc­tos de la huer­ta es respon­s­abil­i­dad sol­i­daria de todos, y todos pueden dis­fru­tar libre­mente de los resul­ta­dos.

En algunos casos las tomat­eras son el pro­duc­to de las semi­l­las de los tomates obtenidos a través de la com­pra a los hor­tic­ul­tores tradi­cionales, y eso ha cabrea­do a la Sociedad Gen­er­al de Agricul­tores y Espec­u­ladores, porque dicen que eso es piratería, que se están aprovechan­do del tra­ba­jo de sus hor­tic­ul­tores, e inclu­so están en algunos casos obte­nien­do ben­efi­cios por ello.

Así, la Sociedad Gen­er­al de Agricul­tores Y Espec­u­ladores, jun­to con otros colec­tivos afec­ta­dos como Proa­gripescae, han denun­ci­a­do en varias oca­siones a los que mantienen dichas huer­tas. En algunos casos inclu­so han trata­do de crear la idea de que su activi­dad es más delic­ti­va si cabe porque cobran por otros ser­vi­cios a quienes acce­den a sus huer­tos a por los pro­duc­tos que allí se dispo­nen gra­tuita­mente.

Por for­tu­na los jue­ces, que aun tienen algo de sen­ti­do común, siem­pre han sen­ten­ci­a­do a favor de las per­sonas encar­gadas de las huer­tas. Esto ha molesta­do a las sociedades men­cionadas, que han mov­i­liza­do a los hor­tic­ul­tores para que protesten y pre­sio­nen con el obje­ti­vo de apro­bar una ley que per­mi­ta cer­rar esas huer­tas sin necesi­dad de que lo ordene un juez.

¿Qué pien­sa Javier Bar­dem de que un colec­ti­vo que es parte del con­flic­to pue­da decidir si cier­ra o no una huer­ta públi­ca sin requerir la acción de un juez?

¿Es o no es un zas, en toda la boca? 🙂

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3 comentarios

  1. clap, clap, clap!!

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  2. Al bocazas y pre­po­tente este, le metia yo los tomates por .……,se le han subido mucho los humos, a todos estos papanatas los mand­a­ba yo a Siberia, con la que esta cayen­do en este pais y ellos solo se pre­ocu­pan de seguir cobran­do por su tra­ba­jo de por vida, mien­tras los demas cobramos, poco o nada.

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  3. Aquí en España cualquier famoso se cree un int­elec­tu­al y en la may­oría de los casos care­cen de cri­te­rio y preparación para que su opinión sea a tomar en cuen­ta y en algunos casos ni siquiera respetable. Este señor se cree que por ten­er un oscar su opinión esta car­ga­da con la ver­dad y no deja de ser un actor mas con una escasa preparación int­elec­tu­al.

    Salu­dos ami­go y Feliz Año.

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