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Lee, lo que te dé la gana pero lee

28-II-2014

Lee, lo que te dé la gana pero leefoto de Julie Falk

Me entero gra­cias a mi ami­go Alex, del blog Semi­l­la en la Tier­ra, de un artícu­lo escrito en Zoom News cuyo rev­e­lador títu­lo ya per­mite hac­er­nos una idea de lo que quiere trans­mi­tir: ¿Matan las lec­turas oblig­a­to­rias a los futur­os lec­tores?; no obstante recomien­do su lec­tura ya que lo encuen­tro muy intere­sante y com­par­to todo lo que dice.

Bási­ca­mente ahon­da en un prob­le­ma que yo mis­mo sufrí en mi época estu­di­antil: la imposi­ción gen­er­al­iza­da en el cole­gio de un mate­r­i­al que deberíamos rela­cionarlo, instin­ti­va­mente, con una bue­na for­ma de entreten­imien­to. Bas­tantes libros de tex­to nos impo­nen en el cole­gio, y que en muchos casos ter­mi­namos por odi­ar­los, como para que libros ajenos al ámbito esco­lar tam­bién nos dejen mal sabor de boca; y que las poquísi­mas ganas que pudier­an quedarnos de dar­le una opor­tu­nidad a la lec­tura muer­an agóni­ca­mente una vez pasa­da la época en la que otros pueden obligarte a leer lo que no te intere­sa; o lo que tú no quieres leer, por el moti­vo que sea. Aparte de fomen­tar la lec­tura de clási­cos con ver­siones alter­na­ti­vas adap­tadas al lengua­je actu­al, como se comen­ta en el cita­do artícu­lo, opino que tam­bién deberían vari­ar un poco la temáti­ca y la época de los mis­mos; lo que en teoría se pre­tende cuan­do se le obliga a un alum­no a leer deter­mi­na­do libro es que la pasión por la lec­tura sur­ja en él y, en la medi­da de lo posi­ble, no cese con el paso de los años. En las edades a las que nos refe­r­i­mos, ya pasa­da la época en la que se aprende a leer, la activi­dad que se real­iza tras leer un libro suele ser un resumen; no sólo se val­o­ra la capaci­dad lec­to­ra del alum­no, sino tam­bién su pos­te­ri­or reflex­ión y extrac­ción de ideas prin­ci­pales para que cualquiera que no haya leí­do el libro ten­ga una idea bas­tante aprox­i­ma­da de qué se encon­trará en él. Y yo me pre­gun­to: ¿ese ejer­ci­cio no puede hac­erse con cualquier libro del mun­do? ¡Puede hac­erse has­ta con cómics!

Un clási­co escrito en un lengua­je que nos hace recor­dar las cuevas de Ata­puer­ca y un cómic son extremos opuestos, ¿por qué no quedarnos en un pun­to inter­me­dio? Cuan­do le obligas a un alum­no a com­prar un libro y le parece un tostón; le obligas a com­prar otro, y de nue­vo le resul­ta un tostón; y así, tostón tras tostón, aca­ba aso­cian­do los libros y la lec­tura a una de las cosas más neg­a­ti­vas que pueden pasar­le en su día a día. En mi época de estu­di­ante, cuan­do pasa­ba algo así, ya buscábamos por inter­net resúmenes de los libros que nos mand­a­ban leer y después los mod­i­ficábamos con expre­siones propias y dán­dole nues­tra for­ma para que no sospecha­ran; ni me imag­i­no lo que podrán hac­er hoy día quienes estu­di­an y tienen un sin­fín de posi­bil­i­dades para engañar al pro­fe­sor y hac­er­le creer que se lo han leí­do cuan­do inclu­so ni siquiera lo han com­pra­do, sabi­en­do de ante­mano que lo que iban a poder leer iba a ser más efec­ti­vo que el más poderoso som­nífero. Como decía: ¿por qué no bus­camos un pun­to inter­me­dio? ¿Por qué no se les ofrece com­prar algunos de los ejem­plares buenísi­mos que hay pub­li­ca­dos en la lit­er­atu­ra juve­nil? Les diver­tirán muchísi­mo más; y no sólo eso: tam­bién aumen­tará la prob­a­bil­i­dad de que se enganchen a la lec­tura; que no lean sólo lo que les impo­nen, sino tam­bién por ini­cia­ti­va propia, porque es muy difer­ente hac­er algo por obligación que hac­er­lo por devo­ción.

Ya comen­té en un artícu­lo hace tiem­po las desven­ta­jas de creer que todos los alum­nos son iguales; éste es un caso más: ni todos los libros son para todas las per­sonas, ni todas las per­sonas para todos los libros. Me pre­gun­to si a los autores de los clási­cos les obligarían en el cole­gio a descifrar pin­turas rupestres, o les enseñarían aque­l­la parte de la his­to­ria adap­ta­da a un lengua­je común que fuer­an capaces de enten­der; los idiomas deben ser her­ramien­tas uni­ver­sales que sir­van para comu­ni­carnos. Cuan­do en lugar de ser útiles sim­ple­mente son bar­reras y obstácu­los que apren­der a saltar, su fun­ción prin­ci­pal: comu­nicar, desa­parece.

Ami­go estu­di­ante: lee, lo que te dé la gana pero lee. No caigas en el error en que caí­mos muchos, pen­san­do que todos los libros iban a ser tan tremen­da­mente abur­ri­dos como los que te oblig­an a leer cuan­do vas al cole­gio. Pien­sa qué te gus­ta; seguro que ves algu­na serie, o tienes algu­na pelícu­la favorita. ¿Qué temáti­ca tiene? Ve a bus­car libros de esa temáti­ca y te sor­pren­derás. ¿Sabías además que muchas pelícu­las y series de tele­visión están basadas en libros? Inves­ti­ga un poco por inter­net si esa pelícu­la que tan­to te gus­ta está basa­da en algún libro y dale una opor­tu­nidad. No toda la lit­er­atu­ra es una mier­da, seguro que hay algo que te gus­ta; la difer­en­cia entre un tostón y un buen rato de lec­tura sólo depende de una acer­ta­da decisión.

¿Has encontrado algún error en el texto anterior? Me ayudarías mucho si lo reportaras.

4 comentarios

  1. DiegoValiente 28-II-2014

    Yo creo que hay que com­bi­nar esos libros “tostones” con libros elegi­dos a vol­un­tad del alum­no. El deber de los pro­fe­sores es moti­var a sus alum­nos a leer tan­to lo que estos quier­an como los oblig­a­to­rios. Pueden pare­cer lec­turas poco ame­nas pero segu­ra­mente sean impor­tantes para el apren­diza­je del alum­no.

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    • Yo creo tam­bién, como dice Alex, que el tostón lo es más por ten­er que descifrar lo que pre­tenden decir con tan­ta pal­abr­ería rim­bom­bante que por el con­tenido real de la his­to­ria. Pero bueno, está claro que al final harán lo que les con­ven­ga: nada. Que para eso somos España; no nos equiv­o­camos nun­ca. 😛

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  2. Gra­cias por el link!!! Yo pien­so igual que tu y dis­cre­po de Diego Valiente. Un libro tostón real­mente no es un libro tostón. Es un libro que se nece­si­ta de una cier­ta edu­cación lit­er­aria para poder com­pren­der­lo. Cuan­do empiezas clases de músi­ca, al menos en mi cole­gio, se empez­a­ban con temas como el «cumpleaños feliz» o algún que otro vil­lan­ci­co. No empezábamos con Tchaikovsky, Strauss, Listz, Bach, etc.

    Yo tuve de todo, des­de el men­ciona­do «Lazaril­lo de Tormes» que me pare­ció un mar­tirio, o «Platero y yo» que fue otro mar­tirio pero tuve la suerte de no abor­recer la lec­tura cuan­do me obligaron a leer «Mecano­scrit del segon ori­gen», de Manuel de Pedro­lo “http://es.wikipedia.org/wiki/Mecanoscrito_del_segundo_origen” y el mag­ní­fi­co «Sin noti­cias de Gurb” de Eduar­do Men­doza, donde las risas eran con­tínuas. Luego seguimos con «El laber­in­to de las aceitu­nas», «El mis­te­rio de la crip­ta embru­ja­da» del mis­mo Men­doza y fue una gra­ta expe­ri­en­cia.

    Hay libros que requieren una base lit­er­aria, no son para cualquiera. Leer hoy en día «El Qui­jote» en su idioma de hace sig­los es un pro­ce­so bas­tante molesto, incó­mo­do y abor­reci­ble. Pero vamos, criticar a un clási­co como «El Qui­jote» hoy en día esta casi pro­hibido.

    Pero vamos, que lo que dice el artícu­lo lo fir­mo al cien por cien. Tam­poco estoy dicien­do que se llegue a:
    — Joder San­cho, que coño me has puesto en este cig­a­r­ro.
    — Nada señor, un poco de una hier­ba que me he encon­tra­do mien­tras iba a giñar detrás de aquel árbol.
    — Pues no sé que mier­da es esta pero veo gigantes por todos lados.

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    • —Hos­tia puta her­mano, la hemos lia­do par­da con este peta.
      —Hier­ba de la bue­na, del camel­lo de con­fi­an­za. Subidón del quince, chaval.
      —¡Moooooooola!

      xDDDDDD

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