
Las hijas de Tara, de Laura Gallego
Las hijas de Tara, de Laura Gallego
Sinopsis
El mundo natural de Mannawinard lleva mucho tiempo enfrentado al mundo tecnológico de las dumas. Cinco humanos de diferentes orígenes y un androide tienen la solución; pero antes deberán encontrarse y emprender juntos un viaje lleno de peligros donde mercenarios, mutantes y robots destructivos intentarán acabar con sus vidas.
Las hijas de Tara es una mezcla entre fantasía y ciencia-ficción y se desarrolla en un mundo que en el que la manipulación genética y el perfeccionamiento de las máquinas hacen que muchos humanos se planteen una vuelta a la naturaleza.
La autora
Reseña
El mundo natural de Mannawinard lleva mucho tiempo enfrentado al mundo tecnológico de las dumas. Cinco humanos de diferentes orígenes y un androide tienen la solución; pero antes deberán encontrarse y emprender juntos un viaje lleno de peligros donde mercenarios, mutantes y robots destructivos intentarán acabar con sus vidas.
Las hijas de Tara es una mezcla entre fantasía y ciencia-ficción y se desarrolla en un mundo que en el que la manipulación genética y el perfeccionamiento de las máquinas hacen que muchos humanos se planteen una vuelta a la naturaleza.
Primer intento de Laura Gallego con el género de ciencia ficción; una ciencia ficción por momentos bastante light combinada con su especialidad: la fantasía, que quienes hayamos leído un poco de su bibliografía sabemos que domina a la perfección.
La aventura nos lleva a seguir los pasos de Kim: una chica de 16 años que trabaja para la Hermandad del Ojo de la Noche, de sobra acostumbrada a un mundo futurista en el que la robótica es algo cotidiano para todos los habitantes de las grandes ciudades. Y de Keyko: el extremo totalmente opuesto a Kim, miembro de las Hijas de Tara, una orden de culto a Tara: una diosa que personifica a la madre tierra, a todo lo que crece en el suelo, a los animales y a la naturaleza en general; le han enseñado desde pequeña a amar Mannawinard —un lugar alejado de todo lo futurista donde la gente vive todavía libre y respetando a su entorno— y odiar profundamente todo lo futurista y cualquier inteligencia artificial.
Y con estos dos personajes, principalmente, junto con algunos que se nos van presentando a lo largo de la trama ya tenemos una historia entretenida, de lectura fácil y rápida, y que nos hará pasar un buen rato. A veces las descripciones de lo que es Mannawinard se me antojan un poco excesivas, aunque siempre dejan una genial moraleja para cuando los niños lean esta historia, y no es otra que la de cuidar lo que nos rodea: la montaña, la vegetación y los animales, porque aunque mucha gente no les dé la importancia necesaria seguro que todos queremos que nuestras generaciones venideras puedan disfrutar de lo que nosotros hemos disfrutado de pequeños y también de más mayores.
Sin duda una mezcla curiosa entre dos géneros tan opuestos entre sí, aunque quienes más partido le sacarán a la historia y a su mensaje será su público objetivo: los niños.
