Francisco Javier Palacios PérezFco. Javier Palacios Pérez
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Autor: R. L. Stine

Autor: R. L. Stine

Robert Lawrence Stine (Columbus, Ohio, Estados Unidos, 1943) es un escritor estadounidense de literatura de terror infantil y juvenil, conocido como “el Stephen King de los niños”. Es el creador de la icónica serie Pesadillas (Goosebumps, 1992-1997), que ha vendido más de 400 millones de copias en todo el mundo y ha sido traducida a 32 idiomas. También creó la serie Calle del Terror (Fear Street), orientada a adolescentes mayores, y Escalofrío. Stine ha publicado más de 300 novelas, convirtiéndose en uno de los autores más vendidos de la historia y en una puerta de entrada al género de terror para generaciones de jóvenes lectores.

¡No bajes al sótano!, de R. L. Stine

¡No bajes al sótano!, de R. L. Stine

, de La verdad es que el libro es un pelín «rarito».

La casa de la muerte, de R. L. Stine

La casa de la muerte, de R. L. Stine

, de ¡A la cuarta va la vencida! Ah no, espera; era a la tercera. ¡Es igual!

Peligro en las profundidades, de R. L. Stine

Peligro en las profundidades, de R. L. Stine

, de Es complicado hacer una reseña concienzuda de estos libros dada la brevedad e intrascendencia de los mismos.

Los espantapájaros andan a medianoche, de R. L. Stine

Los espantapájaros andan a medianoche, de R. L. Stine

Siempre me gusta sacarle más chicha a las reseñas de los libros, pero con éstos lo voy a tener complicado. Otro libro más que leo de mi reto literario de relecturas de libros que leí en la infancia. No puedo ponerme en las carnes de un niño ya, pero leyéndolos a mi edad actual son libros ligeros y entretenidos. Habrá quien piense que estoy arruinándome la infancia haciendo esto, pero yo no lo veo así; de pequeño los disfruté de una forma y ahora lo haré de otra distinta. Rememorando épocas pasadas.

Un día en Horrorlandia, de R. L. Stine

Un día en Horrorlandia, de R. L. Stine

No son unos libros que nos vayan a cambiar la forma de pensar, ni lo pretenden tampoco. De hecho, son unos libros destinados a un público ya no juvenil, sino infantil, y por tanto debo de ser más objetivo que con unos libros destinados a alguien de mi edad. Son entretenidos, porque tengo claro que no creo que pase ningún tipo de miedo con ellos, y con eso me sobra para ir cumpliendo mi reto literario personal.