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De monarcas, safaris y petróleo

17-IV-2012

Lo primero que quiero dejar claro, como se deduce que será —pero por si aca­so—, es una opinión per­son­al. Mía, propia, nada más. Quería hablar de esto, porque es el tema en boca estos días y no comen­té nada sobre ello. Dejaré claro en primer lugar que soy monárquico. El sim­ple hecho de pen­sar en Mar­i­ano Rajoy o Alfre­do Pérez Rubal­ca­ba dirigien­do el país sin que nadie pue­da pon­er un fil­tro a las deci­siones más com­pro­m­ete­do­ras, amén de lle­varse a fin de mes todavía más dinero, me pone los pelos como escarpias. En cier­to modo, es como veo yo este tema; para los que nos mane­jamos con pro­duc­tos tec­nológi­cos: una especie de con­trol parental. Sólo que con un pequeño matiz: la vida de todo un país está en juego.

Monarquía

Aunque todos somos con­scientes del papel fun­da­men­tal que nue­stro actu­al rey, Juan Car­los I, ha hecho por este país. En la época de la tran­si­ción, la instau­ración de una democ­ra­cia y una Con­sti­tu­ción como la que hoy ten­emos —aunque en demasi­adas oca­siones quienes nos gob­ier­nan se olv­i­den de su exis­ten­cia—, nun­ca puede con­sid­er­arse un aval vita­l­i­cio para su car­go. Esa época pasó, cumplió sus fun­ciones con cre­ces y así figu­ra en los libros de his­to­ria, eso jamás se lo quitará nadie. Aho­ra bien, como dicen: ren­o­varse o morir.

Arreg­lo a los tiem­pos que cor­ren, y lo que los españoles nece­si­ta­mos, es evi­dente que la Famil­ia Real no apor­ta al país lo que los españoles recla­man. Ni comu­ni­cación, ni trans­paren­cia, ni un aporte notable en la res­olu­ción de los prob­le­mas que ten­emos debido a la cri­sis. Aunque estos prob­le­mas no los haya oca­sion­a­do él, es cier­to.

Los via­jes que haga, para lo que sea que haga en ellos, no es más ni menos que lo que hace cualquier otra per­sona con un niv­el adquis­i­ti­vo como el de él. No estoy a favor de las cac­erías, ni del mal­tra­to ani­mal, pero lam­en­ta­ble­mente es así. Además, habría que ser muy cíni­co para decir que nos enter­amos aho­ra que el rey se va de caza. Lle­va hacién­do­lo toda la vida, aunque no es lo que quisiéramos. Seamos claros: en ese país la caza de ele­fantes es legal, si no lo hace él, lo haría cualquier otra per­sona. Está bien ten­er sueños: acabar con las guer­ras, acabar con la tor­tu­ra ani­mal, con el ham­bre en el mun­do… Pero son utopías.

Es por ello que pien­so que, si no quiere que con él mis­mo se acabe la monar­quía en este país —cosa que yo tam­poco quiero— debería abdicar cuan­to antes en el Príncipe Felipe. Per­sona a la que veo mucho más capaz aho­ra mis­mo, sería el primer rey con estu­dios uni­ver­si­tar­ios. Creo que podría dar la trans­paren­cia que recla­mamos los españoles. Y en defin­i­ti­va: que la ima­gen de la Casa Real no esté por los sue­los con­tin­u­a­mente. La monar­quía que se pre­cisa en 2012 no es la mis­ma monar­quía que se nece­sita­ba en 1975.

República

Repi­to de nue­vo: pen­sar en Mar­i­ano Rajoy o Alfre­do Pérez Rubal­ca­ba dirigien­do el país sin que nadie pue­da pon­er un fil­tro a las deci­siones más com­pro­m­ete­do­ras me pone los pelos como escarpias. Y si hablam­os de mi queri­do José Luis Rodríguez Zap­a­tero, prob­a­ble­mente pre­firi­era una pata­da en mis partes más sen­si­bles.

Hay quienes dicen que con una repúbli­ca el Jefe de Esta­do del país lo elige el pueblo, evi­dente lo dicen porque no tienen ni idea de lo que dicen, ya que quien elige al rep­re­sen­tante y man­damás del país son las Cortes.

Hay otros que ase­gu­ran que el pre­supuesto económi­co para la Famil­ia Real españo­la es des­or­bita­do; otra fala­cia: primero habría que com­parar el pre­supuesto… podrían empezar com­parán­do­lo con el pre­supuesto de las monar­quías de Reino Unido o Sue­cia.

Y los más atre­v­i­dos direc­ta­mente afir­man que una repúbli­ca es más económi­ca para el país que cualquier monar­quía; de nue­vo, otro error: que empiecen revisan­do el pre­supuesto para país­es repub­li­canos con Jefe de Esta­do acti­vo, como Esta­dos Unidos o Fran­cia; o mejor: hac­er una com­para­ción con país­es como Por­tu­gal, Ale­ma­nia o Italia, cuyas repúbli­cas tienen un Jefe de Esta­do con fun­ciones sim­i­lares a nue­stro Rey.

Y con esto, seño­ras y señores, todos los argu­men­tos de los que están a favor de la ter­cera repúbli­ca se han ido al traste. A los cuales, cómo no, respeto. Pero que se busquen unos argu­men­tos de ver­dad, no éstos. Dudo que con otros argu­men­tos váli­dos pudiera nadie hac­erme cam­biar de opinión, porque como ya dije en dos oca­siones: me niego a ver a los políti­cos de este país al frente de todas las deci­siones. Pero al menos sabríamos que sus argu­men­tos tienen algo de veraci­dad.

YPF

Otro tema que está en boca de todos es el de la petrolífera YPF; has­ta aho­ra, afil­i­a­da a Rep­sol. La pres­i­den­ta argenti­na, Cristi­na Fer­nán­dez de Kirch­n­er, ha deci­di­do nacionalizarla, con­sigu­ien­do con ello un bien para su país. Seré claro y rápi­do: bien por ella. ¿Aca­so si nosotros pudiéramos hac­er algo que per­ju­dicara no sólo a los argenti­nos, si no a cualquier país del mun­do, que tra­jera nota­bles ben­efi­cios para España, no lo haríamos? Pues eso. Además, recordemos: no per­ju­di­ca a nue­stro país per se; per­ju­di­ca a Rep­sol. Esa mis­ma com­pañía que cuan­do sube el pre­cio del petróleo, sube nue­stro com­bustiblepero cuan­do éste baja, mis­te­riosa­mente nues­tra gasoli­na sigue subi­en­do. Argenti­na no es quien per­ju­di­ca a España; quien per­ju­di­ca a España y a los españoles es Rep­sol. ¿Por qué debería yo pre­ocu­parme de cómo les vayan a ellos las cosas?

Resumiendo

Para pon­er pun­to y final a esto, lo haré con una pre­gun­ta: don Juan Car­los, ¿cuán­do abdi­cará en su hijo, don Felipe, Príncipe de Asturias?

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