g Feedly

Alfonso Ussía, un verso para Zapatero

14-I-2011

Leyen­do el blog A la luna de Valen­cia me encon­tra­ba ayer con este ver­so que Alfon­so Ussía dedicara ya hace tiem­po a nue­stro queri­do y ama­do Pres­i­dente del Gob­ier­no, D. José Luis Rodríguez Zap­a­tero. ¡No tiene des­perdi­cio!

Dor­mía el conde Rodríguez
acosta­di­to en la su cama:
La pier­na izquier­da encogi­da,
la dies­tra, más esti­ra­da.
(la otra pier­na, la de enmedio…
es cos­tum­bre no men­tal­la).

Dor­mía plá­ci­da­mente:
Hay que ver lo que ron­ca­ba,
so la lana del embo­zo
de su man­ta zamorana.

Y la con­de­sa Son­soles,
que al su lado esta­ba echa­da,
ron­ca­ba un aria da capo
que ni la María Callas…
Y antes de que cante el gal­lo…
(que lo suele hac­er al alba,
porque sep­an las gal­li­nas
quién les can­ta y quién les man­da…)
con el ros­tro demu­da­do,
¡Don Rodríguez des­perta­ba!:

- ¿Qué es aque­sto? —diz Rodríguez—
¿Quién mi sueño sobre­salta?
¡A mí la guardia moruna
del Min­istro Rub-al-Kaa­ba!

Avan­zan­do entre las som­bras
que rode­a­ban la su cama…
ve que crece, ve que avan­za…
la silue­ta recor­ta­da
de un espec­tro, de un fan­tas­ma…
¡Vive Dios que miedo daba!
Entre nubes de sul­furo
y otras de canela en rama,
a los pies de Don Rodríguez
el espec­tro da la cara:

Va vesti­do de uni­forme,
calzón cor­to, con polainas…
y, espar­ci­das por el pecho,
quien en ello se fijara…
no verá que lleve estrel­las,
sino bujeros de bala.
Lle­va gafas redondi­tas
—las que John Lennon lle­vara—
y así… vis­to des­de lejos,
se da un aire con Aza­ña.
Noble porte, talle recio,
cabellera ya entre­cana…
Y quién es y a qué ha venido,
allí mes­mo lo declara:

- ¡Yo me llamo Juan Rodríguez:
soy tu abue­lo… nora­mala.
Y aquí ven­go por decirte
cua­tro cosas a la cara!

- ¿Tú, mi abue­lo idol­a­tra­do,
aquél que Fran­co me matara?
¿Tú, la víc­ti­ma primera
de entre todas las de España?

- ¡Ese soy… y menos coba!
— ¡A mis bra­zos, cama­ra­da!
— ¡Qui­ta allá!… Menos abra­zos,
que de mí no sabes nada:
Si supieras, no le harías
lo que estás hacien­do a España.

- Abueli­to fusila­do…
¿No será que estás de guasa?
¿No te dieron matar­ile
los del trapo rojigual­da?
Pues que sepas que tu nieto
—que por algo es el que man­da—
va a volver a la con­tien­da
otra vez las dos Españas:
¡Y esta vez verás, abue­lo…
que es la nues­tra la que gana!
¡Una España pro­gre­sista,
fed­er­al-repub­li­cana,
asimétri­ca y cubista
de la noche a la mañana!

El abue­lo fusila­do
mírale y no dice nada…
Mírale muy fija­mente,
con su cara de fan­tas­ma,
una cara que parece
que es de cera, por lo blan­ca…
Y por ella, mansa­mente,
una lágri­ma res­bala
(que la cara, según dicen,
es el espe­jo del alma…).

Ya son seten­ta los años
que lle­vo crian­do mal­vas
en el cielo del Olvi­do,
y no sé lo que me pasa…
pero me llena de rabia
que mi muerte y la de tan­tos
no sirviera para nada.

Allí esta­mos a mil­lares
los que la guer­ra matara…
con su poquito de glo­ria,
con su poquito de infamia.
Padres, tíos y sobri­nos,
abue­los de media España.
Allí todos somos uno…
ya no hay rojos, ya no hay fachas,
vence­dores ni ven­ci­dos…
Sólo que­da la enseñan­za
de saber que el fanatismo
es quien miente y es quien mata.

Otros muer­tos más recientes
pueden dar de ello pal­abra…
(y no veo que por ellos
se te mue­va pie ni pata).

Ese es todo mi men­saje,
mi men­saje de fan­tas­ma:
No nos metas a los muer­tos
de com­parsa en la tu causa.
No te cuides de los muer­tos…
cuí­date de los que matan,
los que han hecho de la muerte
su más próspera juga­da.
Ahí te quedas, Don Rodríguez…
Ahí te quedas en tu cama.
Yo me voy al otro bar­rio,
que el de aquí me rompe el alma.

Chapó. 😀

¿Has encontrado algún error en el texto anterior? Me ayudarías mucho si lo reportaras.

2 comentarios

  1. El cacique dic­ta­dor me tiene tan que­mao que no soy capaz de digerir nada que ten­ga que ver con el. Solo me pro­duce angus­tia vital.

    Salu­dos.

    responder

Anímate, ¡deja un comentario!