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A veces recupero la fe en el ser humano… pero sólo un poco

11-VIII-2016

A veces recupero la fe en el ser humano… pero sólo un poco

Tan­to cuan­do voy hacien­do deporte (bici­cle­ta o cor­rien­do, aunque esto últi­mo de momen­to ya no) como cuan­do sal­go en moto, si veo a otro com­pañero en el arcén arri­ma­do siem­pre pre­gun­to qué le pasa por si aca­so puedo echarle una mano en algo. Es algo que no cues­ta nada, que no lle­va nada más que unos segun­dos, porque afor­tu­nada­mente nor­mal­mente nun­ca sucede nada, pero que en caso de que suce­da puede ser de mucha ayu­da para esa per­sona. Y si no sucede, qué lech­es, tam­bién, porque que un descono­ci­do se pre­ocupe por uno siem­pre ale­gra el día.

Esto, digo, es lo que yo hago, pero no es algo que suele suce­d­erme a la inver­sa… has­ta hoy. Durante mi recor­ri­do en bici de esta mañana, cuan­do ya iba de regre­so, en una zona con bas­tante desniv­el, decidí pararme un poco arri­ma­do a una som­bra para des­cansar y com­er algo. Pues por esa mis­ma car­retera iba un chaval cor­rien­do y al verme bajar de la bici y arri­marme me ha pre­gun­ta­do si todo iba bien o había pasa­do algo. Parecía que se había abier­to el cielo y lle­ga­do a la tier­ra una luz celes­tial que mostra­ba el camino mar­ca­do por los dios­es, así que con la mejor de mis son­risas le dije que todo iba bien, que sólo esta­ba des­cansan­do un poco. No creo que vayas a leerme nun­ca, pero des­de aquí, aunque ya te lo dije en per­sona: de nue­vo ¡muchas gra­cias!

Vivi­mos cen­tra­dos en nosotros mis­mos, nos impor­ta entre poco y nada lo que les suce­da a los demás, sobre todo si no les cono­ce­mos de nada, pero pequeños gestos como estos, intrascen­dentes nor­mal­mente, y que son sim­ples, fáciles y rápi­dos de hac­er, al alcance de todos (sí, tam­bién al alcance de quienes van a todos los sitios con prisa), creo que son los que hacen de éste un mun­do mejor, den­tro de lo que cabe.

Con el paso de los años, más todavía últi­ma­mente, mi lig­era mis­antropía va hacién­dose con­sid­er­able­mente grande. Después de con­fi­ar durante demasi­a­do tiem­po en la gente, aho­ra descon­fío pre­ven­ti­va­mente de todo el mun­do, y ya si eso… Pero pequeños gestos como éste me dan que pen­sar, y aunque la sociedad está reple­ta de gente a la que es mejor man­ten­er cuan­to más lejos mejor, siem­pre hay pequeñas joyas que, a veces sin esper­ar­lo, apare­cen; y que son quienes hacen que la especie humana merez­ca seguir existien­do, porque sin esas pocas per­sonas que hacen pequeñas grandes cosas más nos valía, por el bien de nue­stro plan­e­ta y de los otros ani­males que nos rodean, que nos extin­guiéramos.

Pues eso, que a veces recu­pero la fe en el ser humano… pero sólo un poco, no sea que por con­fi­ar demasi­a­do me llue­van más hos­tias, tan­to metafóri­c­as como lit­erales, y uno ya no está para aguan­tar según qué cosas.

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4 comentarios

  1. A la gente bue­na hay que recono­cer­la, mimar­la y cuidar­la. Porque escasea.
    Un salu­do.

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    • Pues sí, tienes razón: por cada uno que se conoce y que es bue­na gente se cono­cen un buen mon­tón que más vale man­ten­er­los bien lejos. Una pena, pero así es. ¡Un saludín! 😀

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  2. Me ale­gro de que hayas tenido ese pequeño momen­to de conex­ión con la humanidad a través de ese buen samar­i­tano 🙂

    Es cier­to que no ocurre demasi­a­do y que a la gente, así en gen­er­al, se la suda bas­tante el resto del mun­do >_<

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    • Entre deportis­tas se supone que es más habit­u­al el «com­pañeris­mo», al menos en teoría, porque en la prác­ti­ca… Hay has­ta quienes les cues­ta salu­dar, depende de la «clase» de deportista con el que se cruce; por ejem­p­lo: si llevas una bici de car­retera y vas per­fec­ta­mente equipa­do algunos te salu­dan, si vas con bici­cle­ta de mon­taña y con pin­ta de «globero» algunos te miran por enci­ma del hom­bro y ni salu­dan. En defin­i­ti­va: gilipol­las. Luego hay gente majísi­ma tam­bién, claro, que te ven aflo­jar en una cues­ta y te ani­man y eso… ¡y eso es lo que mola! Con lo poco que cues­ta ale­grar­le el día a alguien y lo difí­cil que parece que es para algunos. 😛

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