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A veces lo sensato es desistir…

30-VII-2016

A veces lo sensato es desistir…

Me refiero espe­cial­mente a algo que me ocur­rió hoy, pero tam­bién en gen­er­al para cualquier otra cosa que ocur­ra en la vida. A veces lo sen­sato es desi­s­tir, sí, pero es tan difí­cil…

Lle­vo pasan­do una época un poco rara por cosas que no he con­ta­do aquí… dig­amos que no estoy pasan­do por mi mejor momen­to. Des­de que ter­mi­naron las clases, además, ten­go mucho más tiem­po para pen­sar del que sería deseable, así que mi cabeza da vueltas a las cosas como si no hubiera mañana. ¡Qué ganas de que vuel­van las clases! Si mi yo de quince años me estu­viera leyen­do aho­ra estaría dán­dose cabeza­zos con­tra la pared.

A ver, que me desvío. Des­de hace tiem­po, uno de los deportes que prac­ti­co con más fre­cuen­cia, den­tro de lo que cabe, es el ciclis­mo, en con­cre­to ciclis­mo de mon­taña. Como lle­vo tiem­po fas­tidi­a­do ayer me pro­puse salir hoy, si es que no lle­ga­ba el Apoc­alip­sis, por una nue­va ruta y así dis­traerme un poco. Y lo hice todo mal, como suele pasarme últi­ma­mente de for­ma habit­u­al.

No era una ruta apta para mis posi­bil­i­dades actuales, en cualquier otra época hubiera dado media vuelta y me hubiera ido hacia otro sitio. Pero hoy fui cabezón en exce­so, no podía per­mi­tirme otro fra­ca­so más (esto va en relación a lo que dije que no había con­ta­do por aquí), esta­ba dis­puesto a ter­mi­nar la ruta fuera como fuera: en bici, cam­i­nan­do o arras­trán­dome si fuera nece­sario (esto últi­mo no lo tenía como opción real, pero spoil­er: al final casi fue así). Los caminos eran demasi­a­do téc­ni­cos para mi niv­el actu­al; además, creo que ni siquiera en mi mejor niv­el hubiera podi­do hac­er­lo. En muchas partes bajé de la bici y empecé a cam­i­nar porque sen­tía miedo, no estoy acos­tum­bra­do a ir por sitios así… Había unas cues­tas enormes con grav­il­la, o tier­ra arcil­losa suelta, que pens­a­ba: esto es inhu­mano, esto no se puede subir… ¡si has­ta cues­ta subir cam­i­nan­do! Y como es fin de sem­ana, y por esta zona sue­len venir más ciclis­tas de otras partes de Valen­cia, lle­ga­ba algún grupo de bicis en esos momen­tos que sub­ían y me cerra­ban una boca que en ese momen­to ya no podía abrir.

No sé por qué (llev­a­ba agua y comi­da) de repente ¡pájara sal­va­je apare­ció! No sabía ni por dónde iba, me venía jus­to ir por las sendas y a la vez estar aten­to al track del GPS, y por más que bebiera y comiera no había for­ma de que se pasara. Y yo empeña­do en con­tin­uar como fuera, sería un golpe tremen­do a mi autes­ti­ma rendirme aquí… Total, que me fui por otro lado sin darme cuen­ta, aban­doné el track y me sen­tí per­di­do en medio de la nada. En condi­ciones nor­males hubiera sabido volver al camino por donde me quedé, pero no esta­ba yo como para pen­sar demasi­a­do… Al final, tiran­do y tiran­do, con­seguí salir a una car­retera que no sabía ni dónde esta­ba. Aquí es donde, de nue­vo en condi­ciones nor­males, hubiera saca­do el telé­fono y hubiese vis­to dónde esta­ba y hacia qué lado ir para regre­sar a mi pueblo, pero ni lo pen­sé: izquier­da o derecha, subi­da o baja­da, y pen­sé: lo más nor­mal es que sea hacia la izquier­da, la subi­da, es bas­tante extraño que sea por la parte fácil… Y al final sí era, cuan­do sólo quería lle­gar a mi casa esta­ba yén­dome hacia el lado opuesto. Genial todo.

Al final llegué a mi casa, como pude. Costán­dome enfo­car la mira­da, parán­dome en cada fuente que encon­tra­ba para echarme agua porque no con­ta­ba con per­derme y que se me hiciera tan tarde en uno de los días más jodi­dos de calor que hemos tenido en este ver­a­no. Y pese a lo mal que esta­ba físi­ca­mente, lo que más jodi­do tenía esta­ba por den­tro: me había equiv­o­ca­do de camino, no había ter­mi­na­do la ruta pese a todo el esfuer­zo y el sufrim­ien­to… No había aban­don­a­do, pero había fra­casa­do igual. Pens­a­ba: otro fra­ca­so más que añadir a mi larga lista…

Sé que no es jus­to que piense eso, que no me ayu­da, que no sirve de nada… Pero des­de que recuer­do yo soy mi peor ene­mi­go, tenién­dome a mí mis­mo no nece­si­to a nadie más que haga nada por destru­irme. Ya me bas­to yo solo.

Lo sen­sato hubiera sido que al ver que no tenía posi­bil­i­dades, que no dependía de mí, que no esta­ba a mi alcance… hubiera desis­ti­do. Pero rendirme no era una opción, no aho­ra al menos. Seguí, ponien­do mi cuer­po al límite. Y podría haber sali­do todo mucho peor y quedarme por ahí tira­do, com­ple­ta­mente ido y sin opción de que nadie ven­ga a por mí porque no sabía ni dónde gaitas esta­ba.

Lo sen­sato suele ser lo cor­rec­to, pero tan­to en esta expe­ri­en­cia como en cualquier otra cuestión, como ya decía antes, es muy com­pli­ca­do hac­er caso de lo que te dice la cabeza cuan­do el corazón está gritán­dote jus­to lo con­trario.

La foto que del prin­ci­pio la hice antes de las 8:00, cuan­do aún todo iba bien, bas­tante antes de que empezase la parte mala… El camino has­ta este sitio era muy ase­quible, y ni siquiera sabía lo que esta­ba por lle­gar. Y mejor así, porque si no quizá no me hubiera para­do a echar unas cuan­tas fotos, y sin­ce­ra­mente, fue de lo mejor de la ruta, me hubiera arrepen­ti­do de no haber­las hecho.

Lo que ten­go claro es que éste no ha sido un día como los demás, para bien o para mal. Ha sido tal la pal­iza que el resto del día mi energía ya no daba de sí ni siquiera para pon­erse a pen­sar, así que ha sido rela­ja­do a par­tir del momen­to en que he lle­ga­do a casa.

Si aho­ra mis­mo nece­si­tara un poco de energía extra para recor­dar cómo me llamo creo que ni siquiera lo recor­daría.

¿Has encontrado algún error en el texto anterior? Me ayudarías mucho si lo reportaras.

4 comentarios

  1. ¿Te pego? Te pego. La próx­i­ma vez que nos veamos, te pego.

    ¿Si hubieses aban­don­a­do, qué tipo de post estarías escri­bi­en­do? Soy un inútil, he aban­don­a­do, bla-bla-bla. Pero no, no fra­casaste, tomaste una decisión, afrontaste las even­tu­al­i­dades como pud­iste, chim­pón. Que las cosas no sal­gan bien no es siem­pre un fra­ca­so. Y esto vale para la bici y para lo demás.

    Un abra­zo fuerte 🙂

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    • Es cier­to, segu­ra­mente cualquier cosa que hubiera hecho sal­vo con­seguir­lo me lo hubiera reprocha­do… La solu­ción sería exi­girme menos y ser menos inflex­i­ble con­mi­go mis­mo, pero no sé cómo se con­sigue eso. Un abra­zo.

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  2. ¡Hola Javi! Estoy segu­ra de que si no lo hubieses hecho te arrepen­tirías mucho: lo has inten­ta­do que no es poco y no siem­pre se gana. Además de seguro que has apren­di­do algo de todo esto y eso no hubiese pasa­do si no te hubieses enfrenta­do a la nue­va ruta.

    Se que no estás pasan­do por un buen momen­to, pero no debes de pen­sar que todo lo que haces está mal y no merece la pena. Errar es humano y es cuan­do más apren­demos; pero ten­emos que acep­tar nue­stros errores y seguir hacia delante.

    Un abra­zo, espero que mejores de este mal momen­to pron­to 🙂

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    • ¡Hola, Isa! Si me hubiera ren­di­do sin inten­tar­lo siquiera seguro que me hubiera arrepen­ti­do, por eso no lo con­tem­plé siquiera cuan­do vi que la cosa se ponía fea para mis posi­bil­i­dades. Apren­der, pues aprendí lo que comen­to: que lo sen­sato a veces es desi­s­tir, lo que no ten­go claro es si la próx­i­ma vez que esté ante una tesi­tu­ra sim­i­lar desi­s­tiré o volveré a hac­er el bor­ri­co.

      Muchas gra­cias por tu apoyo, Isa. Ojalá pase pron­to este mal momen­to, que está durán­dome más de la cuen­ta, y está con­vir­tien­do el ver­a­no, que de por sí no es mi época favorita del año, en un infier­no.

      Un abra­zo.

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