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[45/52] Disfrutando con las zapatillas puestas

10-XI-2013

[45/52] Disfrutando con las zapatillas puestas

A este paso vais a pen­sar cosas raras de mis altiba­jos sem­anales, pero en fin. Tal como pasó durante el bajón ante­ri­or: después de una sem­ana hor­ro­rosa lle­ga una mejor. Y eso que cuan­do empezó la sem­ana no daba un cén­ti­mo por ella, pero aquí está: domin­go, y estoy más feliz que una perdiz —por cier­to, algún día inves­ti­garé por qué son tan felices las perdices.

Esta sem­ana me he cen­tra­do en cor­rer, o como digo en el títu­lo: en dis­fru­tar con las zap­atil­las pues­tas. La sem­ana pasa­da no expliqué gran cosa de por qué esta­ba tan mal, pero uno de los motivos eran las pési­mas sen­sa­ciones que esta­ba tenien­do mien­tras cor­ría; si es que a lo que esta­ba hacien­do se le podía lla­mar cor­rer, porque más bien deam­bu­la­ba sin sen­ti­do como un alma en pena en un cuer­po de zom­bi… o algo así. El det­o­nante fue un brote alér­gi­co, que no noté has­ta que se pre­sen­tó de lleno, y que en su ini­cio sirvió para empe­o­rar las sen­sa­ciones que de por sí ya eran bas­tante malas. Esta­ba cor­rien­do peor que al prin­ci­pio, esta­ba ahogán­dome, no avan­z­a­ba, aguanta­ba de pena un min­u­to en car­rera y me fati­ga­ba has­ta cam­i­nan­do. ¡De pena! No entendía qué esta­ba hacien­do mal, ni cómo mejo­rar…

Has­ta aho­ra esta­ba sigu­ien­do un plan de entre­namien­tos para empezar a cor­rer y poder realizar mis primeros 5K de una sen­ta­da; sin amino­rar la mar­cha para esta­bi­lizar pul­sa­ciones, que es lo que hago has­ta aho­ra, aunque en mi defen­sa añadiré que cada vez media más tiem­po entre cam­i­na­ta y cam­i­na­ta. Un plan de Endomon­do, per­son­al­iza­do a un rit­mo suave, com­pren­di­en­do mis lim­ita­ciones, y sigu­ién­do­lo cua­tro días a la sem­ana. ¿Y sabéis qué hice? Elim­i­narlo.

Sal a cor­rer cuan­do te apetez­ca y si quieres mejo­rar sal a cor­rer algún día que no te apetez­ca

Sin más. Esta frase es de David de Blogmaldito; la saqué de un exce­lente artícu­lo de opinión en el que se mues­tran la mul­ti­tud de motivos por los que puede fra­casar un plan de entre­namien­to, y por qué no son aptos para todas las per­sonas ni en todas las cir­cun­stan­cias. En mi caso no es por la exi­gen­cia, ya que como dije ante­ri­or­mente, lo elegí suavecito pre­cisa­mente por cono­cer mis lim­ita­ciones actuales; tam­poco es por cues­tiones de cal­en­dario, ya que lle­vo muchos meses salien­do a hac­er deporte habit­ual­mente, y de hecho aho­ra sin plan de entre­namien­to sigo hacién­do­lo; ni por pereza, que pien­so que va lig­a­do a lo ante­ri­or… en real­i­dad lo opuesto del pun­to ante­ri­or, pero lig­a­do a fin de cuen­tas.

Mi plan de entre­namien­to, sobre todo al prin­ci­pio, con­sistía en com­bi­nar a inter­va­l­os trote con cam­i­na­ta. En unos tiem­pos con­cre­tos para prin­cipi­antes. Pien­so que el prob­le­ma es que pue­da ser más prin­cipi­ante que el resto. No en cuan­to a kilómet­ros, que siem­pre hacía más de los que se suponía que debía hac­er en el tiem­po especi­fi­ca­do, si no en cuan­to a esta­bil­i­dad de rit­mo y res­piración. Se me dis­paran las pul­sa­ciones cada cier­to tiem­po —como dije, cada vez el tiem­po es may­or—, y cuan­do eso pasa lo palio cam­bian­do de rit­mo y cam­i­nan­do rápi­do. El prob­le­ma está en que no lo nece­si­to cuan­do al plan de entre­namien­to se le ocurre, si no en el pre­ciso instante en el que lo nece­si­to; inde­pen­di­en­te­mente de si toca cor­rer o cam­i­nar en ese momen­to. A veces con el tiem­po indi­ca­do me sobra­ba y otras nece­sita­ba más tiem­po para reducir mis pul­sa­ciones; pero como toca­ba acel­er­ar el paso, lo hacía.

Y resultó ser fatal ya que toda esta sem­ana he ido hacien­do kilómet­ros a mi rit­mo, sin tiem­po, acu­mu­lan­do dis­tan­cia, y parán­dome cuan­do lo nece­sita­ba y echan­do a cor­rer cuan­do el cuer­po me lo pedía. Sin hac­er más caso que a mi pro­pio cuer­po. La difer­en­cia ha sido rad­i­cal; he pasa­do de hac­er una media de tres kilómet­ros y acabar con la lengua fuera mien­tras seguía el plan de entre­namien­to, al sába­do, que batí mi récord, hacien­do casi 7 kilómet­ros y lle­gan­do a casa cansa­do pero no ago­ta­do y asfix­i­a­do como has­ta aho­ra solía suced­er. Las sen­sa­ciones no han podi­do dis­tar más de las que tenía la sem­ana pasa­da tal día como hoy. ¡Estoy con­tentísi­mo!

Y en cuan­to la foto: ¡ya toca­ba una foto de pies! Lle­vo 45 sem­anas subi­en­do foto sem­anal y es la segun­da vez que subo una foto de pies, tan pop­u­lares en Insta­gram. En esta ocasión las zap­atil­las que se ven son aque­l­las famosas que comenta­ba sem­anas atrás, min­i­mal­is­tas, tipo bare­foot. Ya con­taré en otra ocasión algo más sobre esto, que de ver­dad, me tienen encan­ta­do. De ver­dad, me arrepi­en­to de no haber cono­ci­do antes este con­cep­to. Muchos de los prob­le­mas que he ido tenien­do a la hora de cor­rer me los hubiera evi­ta­do. Pero eh, ¡nun­ca es tarde para dar el cam­bio!

¡La sem­ana que viene más! Y ya que­da muy poquito para com­ple­tar el reto de las 52 sem­anas. ¡A por ello!

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