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[41/52] ¡Logro desbloqueado!

13-X-2013

[41/52] ¡Logro desbloqueado!

Esta sem­ana llegó el turno de cumplir un obje­ti­vo que tenía des­de hace tiem­po: ruta has­ta el embalse de Fora­ta, des­de donde vivo. Dis­ta­ban algo más de 30 kilómet­ros con una altimetría sólo apta para valientes. Acabé tan cansa­do como mi móvil, que un poco antes de lle­gar a casa no aguan­tó más y se quedó sin batería, «olvidán­dose» mági­ca­mente de algu­nas de las estadís­ti­cas que suele mostrar; como la del desniv­el pos­i­ti­vo acu­mu­la­do, por ejem­p­lo. Una de las que más ganas tenía de ver, ya que habría sido una cifra impor­tante.

Aquí está la ruta en Endomon­do, donde puede obser­varse que costó 2:37:34 com­ple­tar el trayec­to; o al menos lo que pude com­ple­tar has­ta la batería daba sus últi­mos sop­los de vida, antes de apa­garse, como ya comen­té. Salieron más kilómet­ros de los debidos porque una vez en el desvío hacia el embalse no hay nada que te indique que debes desviarte a la derecha, y por regla gen­er­al cuan­do no hay señal­ización es porque sigue sien­do rec­to… y no fue así en este caso. Subi­en­do una mon­tañi­ta muy chu­la de la Sier­ra Martés, pen­san­do que sería más ade­lante, has­ta que un chico infor­mó de que era el desvío de atrás. Un poco de rabia, por haber subido tan­to sin necesi­dad, pero tam­bién fue una bue­na prue­ba de esfuer­zo… y qué leche, la baja­di­ta se dis­frutó el doble. Lo mejor es que el error había sido subi­en­do, y cuan­do te das cuen­ta sólo que­da la baja­da; si te equiv­o­cas bajan­do y el enmien­do es deshac­er el camino pero con cues­ta para arri­ba… sería bas­tante peor. Al final, desvián­dote por el sitio cor­rec­to, aunque la car­retera esta­ba reple­ta de avis­pas enfure­ci­das —raro que no me picara ningu­na ese día— era prác­ti­ca­mente rec­to y, como mucho, en dos kilómet­ros estás sobre la pre­sa del embalse. ¿Por qué no pon­drán una flecha indi­can­do hacia donde es? ¡No somos adi­vi­nos!

En cuan­to al peso, la ver­dad es que después del entre­namien­to de esta sem­ana esper­a­ba notar algún cam­bio en la bás­cu­la; y vaya, notar­lo lo noté, pero no como esper­a­ba. Aumen­té casi dos kilos. Aunque esta vez encuen­tro un moti­vo claro: todo es mús­cu­lo debido a lo que hice el miér­coles. Además jus­to el día de antes del día en que me peso. No obstante, es un dato en el que cada vez me fijo menos; no recono­ceré que no fas­tidia cuan­do ves algo así, pero ya lo olvi­do rápi­do. Estoy hacien­do mucho más deporte aho­ra, más segui­do, más duro, más con­stante todavía… es nor­mal que el mús­cu­lo crez­ca. Mien­tras la ropa no me dé el toque de aten­ción imag­i­no que estaré hacién­do­lo bien. Y de momen­to la ropa me quiere; hace mucho que no encoge cuan­do la meto al armario.

Ten­go en mente un mini reto per­son­al rela­ciona­do con el run­ning. Esta sem­ana empiezo a prepararme para él y a ir obser­van­do sen­sa­ciones. Seguiré con el entre­namien­to como has­ta aho­ra, pero en lugar de con­for­marme con cam­i­na­ta y trote, que ya han pasa­do muchos meses des­de que empecé con ello, inten­taré ir aumen­tan­do poco a poco el rit­mo, dosi­ficán­dome como has­ta aho­ra, pero con un obje­ti­vo en mente del que más ade­lante, y con­forme vaya sin­tién­dome más prepara­do, ya iré hablan­do. Sé que esto me costará más, pero si al final lo con­si­go habrá mere­ci­do la pena.

¡A por ello!

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