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[34/52] Hibiscus

25-VIII-2013

[34/52] Hibiscus

Lo más impor­tante de esta sem­ana es que hoy es el cumpleaños de mi niña. ¡Feli­ci­dades, pre­ciosa! Y jus­to por este moti­vo la foto de esta sem­ana es un hibis­cus —su flor favorita—; aparte de que es muy boni­ta y me sal­ió una foto bas­tante bue­na —a mi juicio—, tam­bién me sirve como rega­lo dig­i­tal de cumpleaños. Le enseñé ya esta foto, pero sé que no se esper­a­ba que la pusiera hoy como foto sem­anal, así que espero que le haga ilusión.

Esta sem­ana la bás­cu­la fue un poco rácana y me con­tó que sólo había per­di­do 100 gramos. No es mucho, pero como diría mi ami­go Toni: «si pierdes 100 y no ganas 1000, has per­di­do 1100», jaja. Aho­ra que el calor ha pasa­do, o al menos ya no es tan inten­so, voy a volver a dar­le caña a los ejer­ci­cios diar­ios, que sin que cor­ra una gota de aire y con más de 30ºC no apetece demasi­a­do pon­erse a hac­er­los… Y a ver si volvien­do a dar­le caña sigo per­di­en­do peso algo más rápi­do que, sobre todo, este últi­mo mes.

Retoman­do el tema ante­ri­or, del cumpleaños, espero que esté pasan­do un día genial; ya que no podemos estar jun­tos, al menos que esté y se lo pase bien. Aunque lo impor­tante es que ya no que­da nada para ver­nos de nue­vo. ¡Parece que haya sido un año después! Pero no, sólo habrá pasa­do un mes; inclu­so unos días menos. ¡Qué ganas!

Este viernes tam­bién pude desconec­tar de estar en casa. Fui a Valen­cia con mi ami­go, estuve tam­bién con algunos com­pañeros del moto­club que hacía tiem­po que no veía, pero la ver­dad es que eso ya es secun­dario; cuan­do voy a Valen­cia, voy para estar con mi ami­go, que aparte de ser con quien más relación ten­go —obvi­a­mente— es quien más se intere­sa por mí, por mi vida, y por la de mi famil­ia. Y que si no fuese por él ni siquiera podría ir. Sé que esto no lo leerá nun­ca, pero yo me que­do a gus­to dicién­do­lo.

El sába­do tam­bién fui un rati­to a la pisci­na. No me con­sidero un buen nadador —bási­ca­mente puedo avan­zar unos cuan­tos met­ros sin ahog­a­rme; algo es— pero creo que no era mi día, porque la may­or parte del tiem­po sen­tí que nad­a­ba peor que en mi vida. Aunque esta­ba fres­qui­to y me lo pasé bien, como siem­pre que estoy den­tro del agua, que es lo que impor­ta. En mi próx­i­ma vida me pido reen­car­n­arme en pato.

Ya no me enre­do más, que esta sem­ana he escrito como un con­de­nao. ¡Espero que te guste mi sor­pre­sa, pre­ciosa!

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