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Reseña: 1984, de George Orwell

1-XII-2016

1984, de George Orwell

relectura

1984, de

Páginas: 352 ISBN: 9788420664262

Comprar: papel ebook Editorial: DeBolsillo ficha del libro

Sinopsis

En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos… hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.

Autor

George Orwell

strong>Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, India, 1903 - Londres, Inglaterra, Reino Unido, 1950), más conocido por el seudónimo de George Orwell, fue un escritor y periodista británico. Podría decirse que su breve vida resume los sueños y las pesadillas del mundo occidental en el siglo XX. Nació en la India británica en el seno de una familia de clase media, estudió con una beca en el exclusivo colegio de Eton, sirvió en la Policía Imperial en ultramar (Los días de Birmania, 1934), volvió a Europa, donde vivió a salto de mata (Sin blanca en París y Londres, 1933), regresó a la Inglaterra rural y empezó allí el ejercicio de la docencia (La hija del clérigo, 1935), escribió sobre la clase obrera inglesa y la explotación (Que no muera la aspidistra, 1936; El camino a Wigan Pier, 1937), recogió su experiencia de lucha contra el fascismo en la turbulenta Guerra Civil española (Homenaje a Cataluña, 1938), vislumbró en la convalecencia posterior el derrumbe del viejo mundo (Subir a por aire, 1939), colaboró con la BBC durante la Segunda Guerra Mundial, se consagró en el Tribune y el Observer como uno de los mejores prosistas en lengua inglesa (entre su vasta producción ensayística cabe destacar El león y el unicornio y otros ensayos, 1940), fabuló las perversiones del socialismo (Rebelión en la granja, 1945) y llegó a anticipar nuevos tipos de sociedad burocrática e hiperpolítica (1984, 1949). A pesar de su temprana muerte, se le sigue considerando la conciencia de una generación y una de las voces más lúcidas que se han alzado contra toda clase de totalitarismos.

Opinión

En 2012 leí este libro, pero a saber por qué no le escribí una reseña en este blog. Entonces ya fue directo a mi lista de libros favoritos y ahora, en esta relectura, no sólo no se ha quedado atrás sino que ha mejorado lo que ya pensaba de él. Es cierto que cuando conoces qué va a suceder la sorpresa cuando sucede lo que en principio es inesperado ya no existe, pero no ha impedido que disfrute de él tanto o más que la primera vez, puesto que este tipo de libros, de los que se pueden extraer tantas ideas y tantos paralelismos con la época actual, conforme van madurando tus ideas por el paso del tiempo lo que ya has leído se percibe de distinta forma y quizá le encuentras más (o de distinta forma al menos) significado a cosas que quizá antes pasaron desapercibidas. Me gusta releer libros, aunque no es algo que haga con frecuencia; pero creo que éste es un libro del que se puede sacar provecho tantas veces como se lea.

George Orwell escribió este libro en 1949 como parodia; creando un mundo distópico en el que las tecnologías no sirven a las personas sino a los políticos, que las utilizan para controlar a esas personas y adoctrinarlas de tal forma que les permita conseguir una permanencia ilimitada en el poder; para que quienes ostenten el poder, la cima de la pirámide, siempre sean los mismos; y que quienes estén en lo más bajo de la escala social, en la base de la pirámide, también sigan siendo los mismos sin posibilidades reales de conseguir una vida mejor. Y todo esto que estoy contando creo que ni siquiera ahora suena tan descabellado, porque es justo lo que ocurre. Es cierto que el escenario del libro no es el actual, ni previsiblemente podrá existir en el futuro (aunque no será porque algunos no lo querrían), es parte de esa ciencia ficción que rezuma en este libro, pero pese a ello no se puede decir que lo que presentía el señor Orwell, tantos años atrás, cuando ni siquiera había televisores (en el caso del libro no tanto para que los observemos nosotros sino para que el Partido observe a sus súbditos) en cada hogar, y ni mucho menos estaban tan popularizados como lo estuvieron años después, ya previó que serían un instrumento para adoctrinar, para manipular y, en definitiva, para incidir en las creencias o pensamientos de quienes no tuvieran un pensamiento crítico y diesen por correcta cualquier información que saliese de esas cajas tontas. Así que no del modo en que él lo relata en 1984, pero…

Un poco por encima, para contar de qué va la historia. Aunque es difícil decantarme sobre cuál es el personaje principal de la novela, porque llega un momento en que esto se vuelve un poco difuso, podremos decir que es Winston Smith, o al menos creo que ésa es la idea que Orwell llevaba al escribir este libro. Este hombre es un miembro del Partido Exterior (socialmente está en la clase media en esta historia); trabaja directamente para el Partido, y en una de las secciones en las cuales mejor puedes hacerte una idea de cómo funcionan las cosas en este mundo en que nada nunca es como parece: es uno de los encargados de modificar todas las noticias que se hayan emitido en el pasado para que no haya rastro que indique que algo no es como el Hermano Mayor (el líder del partido) esté diciendo en ese momento que es; por ejemplo: hace unos meses el Hermano Mayor anunció que se esperaba que en la racionalización de alimentos en esa fecha hubiera una partida mayor de chocolate per cápita y resulta que al final no será así sino que se bajará… ¿Solución? Se destruye esa noticia y se cambia por otra que diga que el Hermano Mayor anunció que la partida bajaría incluso más de lo que se va a bajar, para así poder ensalzar la gestión del Partido que no sólo no baja sino que aumenta. Y como desde pequeños a los niños se les ha enseñado el doblepiensa, que es una forma de describir en nuevalengua una acción que consta en pensar sin pensar, o en pensar lo que otros quieren que pienses creyendo que estás pensándolo tú mismo, están tan adoctrinados que ni siquiera conservan la memoria suficiente como para saber que lo que les cuentan no puede estar más alejado de la realidad. Y como éste, en la historia, se relatan diversos casos más. Que, repito, quizá no esté tan alejado de lo que nos hacen a nosotros… no a ese nivel, pero sigo pensando que si no lo hacen es porque no les es viable todavía; alguno estaría encantado de poder hacer eso mismo en esta sociedad del presente.

Hace años, respecto al presente de la historia, Winston que ya era un poco escéptico con el partido, tuvo en su propia mano una prueba que le abrió los ojos y con la que se dio cuenta de que todo lo que se contaba desde el Partido cabía la posibilidad de que no fuera del todo cierto; en ese momento le dio miedo (con el nivel de control que tienen, con cámaras de vigilancia por todas partes, lo amenazada que está la gente y el miedo que se le tienen a la Policía del Pensamiento… como para no) y destruyó esa prueba, pero jamás la olvidó, siempre recordó esa foto que, aunque nadie más pudiera recordar salvo él, era una prueba irrefutable de que tres personas que habían vaporizado (el eufemismo en nuevalengua para decir que alguien es ya una nopersona… vamos, que lo han asesinado seguramente por cometer un crimental).

Crimental: contracción de crimen mental; porque al Partido no le importa lo que un individuo pueda hacer, están tan seguros de su fortaleza y perpetuidad que lo que haga una persona les importa más bien poco, pero son tan arrogantes que no pueden permitir ni siquiera que una única persona piense diferente a lo establecido, que no crea firmemente que el Partido y el Hermano Mayor es lo mejor que les ha podido pasar, y que antes de ellos el mundo era un lugar siniestro e inhóspito. Y cuando se detecta un crimental, sea por una conversación captada por uno de los innumerables micrófonos o telepantallas repartidas por doquier, por un gesto, o simplemente por una pesadilla nocturna, la Policía del Pensamiento acude raudo allá donde esté esté esa persona para detenerla y someterla a innumerables torturas mediante las cuales, sea como sea, acabarás gritando y sintiendo desde lo más profundo de ti que el Partido es lo mejor que existe y que amas al Hermano Mayor por encima de todas las cosas.

Pero en toda sociedad en represión hay un grupo de gente que se alza, o teóricamente al menos, es lo que se cuenta… La Hermandad. Winston, junto con Julia, una chica que aparece en la vida de Winston casi por casualidad ¡y que me encanta su personaje!, harán lo posible por encontrar un enlace que les permita entrar a formar parte de esa Hermandad y servir de ayuda para derrocar al Partido. Y cuando consiguen dar con su enlace ya les advierte que una de las consecuencias de desafiar al Partido es que tarde o temprano se enterarán, los detendrán y los vaporizarán… pero ambos le tienen ya tanta repugnancia al Partido, a la gente que lo sigue sin dudar, a sus métodos y a la idea que representa, que piensan que el conjunto de la población está por encima de ellos y que cualquier cosa es aceptable si el fin que el mundo vuelva a ser un lugar parecido al que era antes de que existiera el Hermano Mayor.

En mi anterior lectura sí es cierto que noté algunos fragmentos algo más densos que el resto del libro, especialmente en los que se explican los conceptos de la nuevalengua y de cómo ésta fue creada a partir del inglés; esta vez no me lo ha parecido, porque me ha parecido interesante leer que esta lengua, principalmente, se creó para que la gente no pudiera hacer cosas contrarias al partido: la principal función de esta lengua consiste en reducir el número de palabras, con el fin de que la gente no pueda pensar y sólo decir cosas básicas, y también pensando en que si no existe forma de llamar a una acción tampoco nadie podrá plantearse hacerla porque no podrán referirse a ella de ninguna forma. Son cuestiones un tanto filosóficas que, como decía al principio, quizá depende de con qué edad se lean puede que te llamen la atención o que no repares en ellas.

Es un libro que engancha desde las primeras páginas; muy pronto sabes que algo sucederá con el Partido, porque conforme el narrador describe a la sociedad y también a Winston te das cuenta rápidamente de que éste no es como los demás y que, en caso de tener oportunidad, pese a las limitaciones que le son posibles, tratará de hacer algo, aunque sea una nimiedad, que le permita poder mantener su conciencia tranquila.

Yo, que no soy de sacar demasiadas citas de los libros, en éste he sacado un montón. Porque hay cosas que se cuentan que son como para grabarlas a fuego en la memoria; para que cuando en algún momento en el mundo real sucedan cosas similares a las descritas en este libro sepamos, si no hacemos nada por nuestra parte, cómo podrían terminar las cosas en un futuro, ojalá, muy lejano.

Personajes

El personaje por antonomasia de esta novela es Winston Smith: la voz de la clase media (Partido Exterior) que se alza contra el opresor; el que pese a que todos creían que estaba igual de adoctrinado que el resto de la sociedad, en la intimidad, cuando nadie podía observarle, tenía la suficiente osadía como para permitirse pensar por sí mismo. Aunque, si se me permite, cuando era pequeño era un tanto imbécil. Sus recuerdos de una época mejor son demasiado difusos, ya que el cambio de gobierno al Partido del Hermano Mayor se produjo cuando él tenía muy poca edad, pero pese a ello está convencido de que por aquel entonces se vivía mejor y que es mentira (como tantas otras) la propaganda del Partido en la que se asegura que antes de que existiera el Hermano Mayor todo eso era campo sólo existía la nada absoluta.

Mi personaje es el de Julia una chica que, por como se describe, tiene que estar buenísima. Una de las tantas prohibiciones del partido, que no están escritas por ningún lado (no hay leyes) pero que si te pilla la Policía del Pensamiento te arrestan por ello, es que está prohibido el sexo; más todavía si es entre miembros del Partido, no sea que se vayan a enamorar y de ese cariño recién nacido puedan poner en duda también el resto de normas que se deben cumplir. Sólo se aprueban nuevos matrimonios entre gente que se demuestre que no sienten nada entre ellos y con el único objetivo de «cumplir con la obligación con el Partido» (perpetuar la especie de autómatas adoctrinados, vaya); y dicho así, algo que en principio puede ser bonito, resulta hasta espeluznante. Pues a esta chica le viene importando un comino todo esto, se distrae manteniendo relaciones sexuales con gente que ella piensa que puede estar viendo más allá de los dictados del Hermano Mayor y un día se arriesga para comunicarse con Winston (todas las comunicaciones quedan registradas) . a partir de ahí surge una bonita relación clandestina. Ella odia todo lo que representa el partido, pero como es demasiado joven y no ha vivido en una época sin que el Hermano Mayor fuera omnipotente tampoco echa de menos nada de lo que antes hubiera podido haber… ni le importa. Sólo sabe que esa sociedad es un sinsentido y, como a Winston, también le gustaría hacer lo que fuera necesario (o casi) para terminar con el Hermano Mayor.

Y luego está O’Brien… del que bien poco se puede decir. Es un miembro del Partido Interior (clase alta de la sociedad) con el que, no se sabe bien por qué, Winston tiene la corazonada de que está de su lado. Y contactan con él. Y ya no diré nada más, hay que leer el libro para conocer a este hombre con el que Orwell se recreó bien a gusto.

Pros y contras

Mi pro es para esa mezcla de visión e invención del autor, con la que en un tiempo en el que la tecnología ni siquiera podía imaginarse que sería lo que hoy es, él ya previó formas no demasiado surrealistas con las que los de siempre podrían controlar también a los de siempre; si a esto le añadimos una pizca de totalitarismo, represión, ansias de poder desmesuradas, justificación de cualquier medio para conseguir el fin deseado, y saberse tan superiores y poderosos como para estar convencidos de que no hay nadie capaz en ese mundo de ni siquiera hacer que se pongan nerviosos, tenemos los ingredientes con los que poder preparar esta receta que al señor Orwell tan bien le quedó.

Mi contra va para la relación entre Winston y Julia; es lógico pensar que esta historia no puede terminar con un fueron felices y comieron perdices, pero el personaje de Julia me encanta (me encantó en la primera lectura y en ésta si no más al menos sí igual) y creo que la buena pareja que forman, ambos con esa idea tan clara de hacer lo posible por derrocar el Partido… Atención, spoiler: merecían haber tenido otro final; merecían que, aunque al final no hubiese servido de nada, hubieran tenido la ocasión de hacer algo grande, algo de verdad… algo con lo que esa pareja hubiera quedado marcado en la historia, aunque sólo algunos miembros del Partido Interior llegasen a ser conscientes de ese incidente, con el que poder ponerles las pilas y que se diesen cuenta de que no hay nadie intocable en el mundo… O igual esto último es sólo lo que me gustaría creer y es todavía más ficción que la que escribió Orwell, quién sabe.

Cita

Hay muchas citas dignas de destacar aquí, pero creo que esta es la más importante de todas, porque se puede aplicar perfectamente a la sociedad en la que vivimos actualmente. Si fuésemos conscientes de la fuerza que entre todos los de abajo tenemos, y que todos juntos los de arriba no durarían más de unos segundos (son cobardes, huirían; no sería la primera vez)…

Si quedaba alguna esperanza, debía estar en los proles, porque solo en esas masas despreciadas, que constituían el ochenta y cinco por ciento de la población de Oceanía, podía generarse la fuerza necesaria para destruir al Partido. Este no podía derrocarse desde dentro. Sus enemigos, si es que los había, no tenían forma de unirse o siquiera de reconocerse mutuamente. Incluso en caso de que existiera la legendaria Hermandad —lo cual no era del todo imposible— resultaba inconcebible que sus miembros pudieran reunirse en grupos de más de dos o tres. La rebelión se limitaba a un cruce de miradas, una inflexión de la voz o, como mucho, una palabra susurrada ocasionalmente. En cambio los proles, si pudieran ser conscientes de su fuerza, no tendrían necesidad de conspirar. Bastaría con que se encabritaran como un caballo que se sacude las moscas. Si quisieran, podrían volar el Partido en pedazos a la mañana siguiente. Tarde o temprano tenía que ocurrírseles. Y sin embargo…

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4 comentarios

  1. No lo he leí­do, ten­dré que poner­le remedio.
    Besos

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    • ¡Pues bien harás! Muchas de las dis­to­pías actua­les se basan des­ca­ra­da­men­te en éste, en Fah­ren­heit 451 (Ray Brad­bury, 1953), en Un mun­do feliz (Aldous Hux­ley, 1932) o en Noso­tros (Yev­geny Zam­ya­tin, 1924). Un mun­do feliz lo leí hace algu­nos años y lo dejé sin ter­mi­nar, pero he de dar­le una segun­da opor­tu­ni­dad por­que enton­ces tam­po­co esta­ba tan acos­tum­bra­do a este tipo de libros como aho­ra… aun­que por la mis­ma épo­ca leí tam­bién 1984 y en cam­bio me encan­tó, así que no sé. 😛 Besos. 😀

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  2. Bue­na rese­ña. Lo ten­go pen­dien­te en casa por leer, segu­ra­men­te este 2017 cai­ga. Del mis­mo autor ya leí Rebe­lión en la gran­ja, y me encantó.
    Saludos.

    responder
    • Mira, yo ése no lo leí toda­vía, es uno de mis eter­nos pen­dien­tes; es el segun­do libro más cono­ci­do del autor y siem­pre que he caí­do en este autor ha sido para leer mi libro favo­ri­to de él. A ver si en 2017 tam­bién le pon­go reme­dio yo. 😛 ¡Un saludín!

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