g Feedly

[05/52] Sonrisa

3-II-2013

[05/52] Sonrisa

Esta ha sido una sem­ana de vaivenes; a prin­ci­pio de sem­ana esta­ba con­ven­ci­do de que hoy iba a pon­er este mis­mo dibu­jo, pero con la son­risa inver­ti­da: triste. Al final, un cúmu­lo de situa­ciones, han hecho que cam­bie. Y me ale­gro muchísi­mo.

Cuan­do esta sem­ana, el día de rig­or, puse mis pies sobre la bás­cu­la para ver cómo esta­ba yen­do el rég­i­men… Por segun­da vez tuve un bajón. Y tal cual pasó la vez ante­ri­or, por suerte: momen­tá­neo. No obstante, aunque no haya per­di­do demasi­a­do peso, he per­di­do algo de vol­u­men, lo que ha hecho que mucha de la ropa que no podía pon­erme, aho­ra ya pue­da en may­or o menor medi­da; algu­nas cosas me quedan genial, y a otras les fal­ta un poquito, pero ahí voy. Así que con­tra el bajón por no haber per­di­do lo que esper­a­ba, la ale­gría por la ropa recu­per­a­da.

Esta sem­ana ha segui­do hacien­do el desco­mu­nal vien­to que «me ha impe­di­do» salir en bici, como tenía pen­sa­do. Sé que no es excusa, porque si quiero salir puedo hac­er­lo, pero tal como dije: empezar a hac­er algo en las peo­res condi­ciones posi­bles no suele salir bien; si ya llevas la mar­cha es otra his­to­ria. Así que, cuan­do empiece, quiero empezar bien. Lo que sí he deci­di­do es: a par­tir de mañana mis­mo, los días que no pue­da salir en bici­cle­ta, sal­dré igual­mente a pasear mis pier­nas un buen rato. Sería demasi­a­do decir: ¡sal­go a cor­rer! Y es algo que sé que no podría cumplir, al menos de momen­to. Es un obje­ti­vo inal­can­z­able, porque no estoy prepara­do para ello. Y ya que voy fiján­dome metas, que sean real­is­tas para poder ir cumplién­dolas. Así que al prin­ci­pio sal­dré a cam­i­nar; tam­poco a pasear: a cam­i­nar, con sen­ti­do común.

Otra cosa que hizo de ésta una sem­ana de vaivenes fue la ren­o­vación del seguro de la moto. En ver­a­no ren­ové un seguro con Cata­lana Occi­dente, frac­ciona­do de for­ma semes­tral. Hubieron unas equiv­o­ca­ciones con el pre­cio, pero al final se quedó en algo bas­tante razon­able. Cuan­do aho­ra fui a pagar el segun­do semes­tre se olvi­daron de lo que me dijeron que tenía que pagar, y aumen­taron muchísi­mo el pre­cio de este segun­do semes­tre, todavía más de lo que hubiese sido si no hubiera exis­ti­do el error del prin­ci­pio que antes comenta­ba. Por con­tra, lo comen­té con un ami­go, y me buscó un seguro muchísi­mo más bara­to. Tan­to que ni siquiera ha sido nece­sario frac­cionarlo, porque por poquito más de lo que me pedían estos sin­vergüen­zas por seis meses, en éste aho­ra ten­go un año entero.

Tam­bién esta sem­ana recibi­mos una visi­ta muy espe­cial, que ha ayu­da­do a que dé por buenos los momen­tos mal­os. Unas cosas rec­om­pen­san otras. Y volver a hablar con per­sonas que hacía muchísi­mos años que no habla­ba. Y no sólo por mí, si no tam­bién por ver la feli­ci­dad en la cara de mi madre; aunque suene muy cur­si todo esto, así tam­bién soy feliz, aunque a ella a veces se le olvide —por cier­to, ¡hola mamá!, que sé que estás leyen­do esto, y que sepas que no es pelo­teo—. Ya no sigo que me pon­go muy moñas.

A ver qué tal me va la sem­ana que viene cam­i­nan­do. O yen­do en bici­cle­ta, si es que el vien­to respe­ta un poco y nos deja tran­qui­los. Que vaya sem­anas nos está dan­do.

¿Has encontrado algún error en el texto anterior? Me ayudarías mucho si lo reportaras.

Anímate, ¡deja un comentario!