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[03/52] ¡Frío y viento!

20-I-2013

instaweek-03-2013

Frío. Y vien­to, muchísi­mo. Algo de llu­via, pero menos. Es lo que resume esta sem­ana, en líneas gen­erales. Tam­bién desmo­ti­vación tem­po­ral, ganas de matar, y de cagarme en todos los san­tos que exis­tan y los que estén por crear.

Debido al tiem­po no he podi­do empezar a hac­er ejer­ci­cio. Es decir: hubiera podi­do, pero empezar con unas condi­ciones mete­o­rológ­i­cas como las que había esta sem­ana prob­a­ble­mente no fuera una bue­na idea. El frío da igual, porque entras en calor rápi­do, pero con el vien­to que ha hecho iba a costar mucho más todo. Y para acabar reven­ta­do el primer día y estar el resto de la sem­ana sin hac­er nada, aunque hiciera buen tiem­po, me lo pen­sé mejor y no hice nada. Aunque al paso que vamos… ver­e­mos si la sem­ana próx­i­ma hace mejor tiem­po.

A ver si en Totombo­la hacen algún sor­teo de una bici­cle­ta elíp­ti­ca y me toca, así ya no habría ningún prob­le­ma haga el tiem­po que haga en la calle. Habría que bus­car­le hue­co, porque tam­poco hay mucho sitio donde meter más trastos. Pero oye, si toca se hace hue­co de donde no haya.

Sigo ade­lante con la dieta, ya prác­ti­ca­mente no me supone esfuer­zo porque las cosas que prue­bo me gus­tan. Son sabores raros, o al menos nuevos, difer­entes… pero no son sabores mal­os. Y al fin he podi­do com­er ensal­a­da. Eso sí, no con lechuga, sino con repol­lo. Aunque creo que el prob­le­ma estu­vo en cómo la comí. Pen­sé que sería mejor a tro­zos pequeños, ya que era la primera comi­da de dieta que hacía, y pen­sé que así sería mejor… Pero creo que me equiv­o­qué. La sem­ana próx­i­ma com­bi­na­ré el repol­lo con la lechuga, para tratar de acos­tum­brarme, y después supon­go que ya podré com­er lechuga sola sin más. El próx­i­mo obje­ti­vo es el tomate nat­ur­al: el frito me encan­ta, pero nat­ur­al… A ver quién gana; él o yo, sólo uno sal­drá vivo de esa batal­la.

La desmo­ti­vación vino cuan­do fui al médi­co el viernes. Sue­lo ir una vez al mes para que pesarme y que la médi­ca vaya vien­do los pro­gre­sos. Amén de otras cosas que no tienen que ver. Bueno… Como ya dije, sue­lo pesarme en casa los jueves. Y el viernes, como tenía que ir, para ver qué peso me daría me pesé tam­bién en casa, antes de ir. Y mi sor­pre­sa fue cuan­do vi que había aumen­ta­do de un día a otro casi dos kilos. Obvi­a­mente, eso no era cor­rec­to. Me pesé otra vez y aún pesa­ba más; otra vez, de nue­vo, y ésta por fin había adel­gaza­do… la bás­cu­la había cas­ca­do.

Aún fue todavía más sor­pren­dente el peso en la bás­cu­la del médi­co. Ya que mi bás­cu­la podía haberse estro­pea­do aho­ra, y que antes fun­cionase bien… pues tam­poco. El peso de la bás­cu­la de casa no tenía nada que ver con la real­i­dad. Y el prob­le­ma no es que se haya roto, que tam­bién, si no que todos los pro­gre­sos que pens­a­ba que había hecho en real­i­dad no existían. Pasé de pen­sar que esta­ba adel­gazan­do alrede­dor de kilo y medio sem­anal, a darme cuen­ta que había per­di­do tan sólo tres kilos en casi dos meses.

Tuve «la suerte» de que la bás­cu­la siem­pre fuera mostrán­dome un peso infe­ri­or al de la sem­ana ante­ri­or, sal­vo por una ocasión, que lo achaqué a las navi­dades y no le di may­or impor­tan­cia. Podría haberme pesa­do de más o de menos cuan­do le hubiera dado la gana, pero como asumía que fun­ciona­ba bien, no lo com­pro­bé. El vara­pa­lo fue tremen­do, aunque tem­po­ral, eso sí.

Ya no me atre­vo a pronos­ticar cuál será la ima­gen de la sem­ana próx­i­ma, mejor esper­arse al domin­go que viene para saber­lo. Porque tal y como está el cli­ma, aún hoy, me espero cualquier cosa.

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