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Reseña: Los guardianes de la historia, de Elisabetta Cametti

25-I-2016

Los guardianes de la historia, de Elisabetta Cametti

Los guar­dia­nes de la his­to­ria, de

Pági­nas: 592 ISBN: 9788408141488 

Com­prar: papel ebook Edi­to­rial: Pla­ne­ta ficha del libro

Sinopsis

Kat­he­ri­ne Sin­clair es la direc­to­ra edi­to­rial de 9Sen­se Publis­hing, una de las edi­to­ria­les más poten­tes del mun­do. Sin embar­go, todo está a pun­to de cam­biar. Con­vo­ca­da a una reunión de urgen­cia por su jefe, el con­se­je­ro dele­ga­do Bru­ce Aron, Kat­he­ri­ne acu­de para encon­trar­se con una esce­na esca­lo­frian­te: Bru­ce se ha dis­pa­ra­do una bala en la cabe­za. Y antes de morir ha deja­do un lápiz de memo­ria con el nom­bre de Figh­ter, Lucha­do­ra, el apo­do con que se diri­gía a ella. Tras el sui­ci­dio de su jefe, es des­pe­di­da de for­ma humi­llan­te y deci­de inves­ti­gar la muer­te de Bru­ce. Acom­pa­ña­da del enig­má­ti­co Jeth­ro Bla­ke, Kat­he­ri­ne se verá con­du­ci­da al cen­tro de un oscu­ro ritual per­te­ne­cien­te a una de las civi­li­za­cio­nes más fas­ci­nan­tes que han exis­ti­do: los etrus­cos. ¿Cuál es el víncu­lo de 9Sen­se Publis­hing con este lugar inex­plo­ra­do? ¿Qué secre­to escon­día Bru­ce?

Opinión

A los lec­to­res pue­den haber muchas cosas que nos gus­ten pero de las que poda­mos aca­bar can­sán­do­nos; aho­ra bien, cuan­do en una his­to­ria entran en jue­go un escri­tor, una libre­ría, una biblio­te­ca o una edi­to­rial, pue­den dar­nos tan­tos libros segui­dos como gus­ten que, sin­ce­ra­men­te pien­so: jamás nos can­sa­re­mos de leer esas his­to­rias. Todo lo que rodea a estos esta­ble­ci­mien­tos o pro­fe­sio­nes tie­ne tan­ta magia en nues­tras men­tes —aun­que segu­ra­men­te en algu­nos casos idea­li­za­mos en exce­so esas tareas— pero toda esa magia, decía, tie­ne sen­ti­do en nues­tras men­tes y con eso nos sobra.

Pues Eli­sa­bet­ta Camet­ti ha sabi­do ver esto a la per­fec­ción y nos trae una his­to­ria impac­tan­te que, en su mayo­ría, trans­cu­rre den­tro de los pasi­llos de la edi­to­rial 9Sen­se: una edi­to­rial fic­ti­cia repre­sen­tan­do a una de las edi­to­ria­les más impor­tan­tes del mun­do. Y digo en su mayo­ría por­que para dar­le más emo­ción al asun­to, cuan­do ha explo­ta­do todos los recur­sos de que tenía en la edi­to­rial tra­ma un cúmu­lo de suce­sos que ter­mi­na­rán con la fémi­na pro­ta­go­nis­ta de la his­to­ria, Kat­he­ri­ne Sin­clai­re, inda­gan­do en la his­to­ria de un pasa­do que has­ta el momen­to sólo cono­cía por los libros que su edi­to­rial había publi­ca­do.

Un repa­so a los per­so­na­jes:

  • Kat­he­ri­ne Sin­clai­re, la direc­to­ra gene­ral de la edi­to­rial 9Sen­se, como había con­ta­do ya antes; mano dere­cha de Bru­ce Aron, el jefa­zo. Es la men­te pen­san­te de todos y cada uno de los éxi­tos que han lle­va­do a la edi­to­rial a ser reco­no­ci­da y valo­ra­da en todo el mun­do, y como con­se­cuen­cia direc­ta de ello, a hacer inmen­sa­men­te ricos a todos los miem­bros del con­se­jo de direc­ción de la empre­sa. Inclu­so de sus tra­ba­ja­do­res sub­al­ter­nos, por qué no decir­lo. Camet­ti la des­cri­be, a lo lar­go de la nove­la, como el pro­to­ti­po de mujer que a la mayo­ría les gus­ta­ría ser: atrac­ti­va, de moda­les exqui­si­tos, tre­men­da­men­te inte­li­gen­te, con una men­te pro­di­gio­sa para inven­tar per­so­na­jes, tra­mas, esce­na­rios, his­to­rias, y tre­men­da­men­te per­fec­cio­nis­ta en cuan­to al resul­ta­do final y aca­ba­do esté­ti­co de los pro­duc­tos que comer­cia la edi­to­rial; es por ello que sus clien­tes no se lle­van a casa sólo un pro­duc­to ins­truc­ti­vo o de entre­te­ni­mien­to sino que éste ade­más les apor­ta un plus de cali­dad que otras edi­to­ria­les no con­tem­plan.
  • Bru­ce Aron, como decía antes: el jefa­zo de la edi­to­rial. Los accio­nis­tas están obvia­men­te por enci­ma de sus deci­sio­nes, pero a su car­go la edi­to­rial fun­cio­na tan bien que en la mayo­ría de oca­sio­nes hacen oídos sor­dos aun­que no estén siem­pre de acuer­do con las cosas que hace y con el des­me­su­ra­do poder jerár­qui­co que les ha otor­ga­do a Kat­he­ri­ne: bas­tan­te más por enci­ma de las fun­cio­nes que una direc­ti­va de su cate­go­ría debe­ría tener. Lo que digo a con­ti­nua­ción es un poco spoi­ler de la tra­ma, pero vie­ne escri­to en la sinop­sis del libro y ocu­rre al prin­ci­pio de la his­to­ria, así que podéis leer sin mie­do pese a todo: el día en que deci­de, por moti­vos que no des­ve­la­ré y que más ade­lan­te se des­cu­bri­rán, sui­ci­dar­se, indi­rec­ta­men­te deja a Kat­he­ri­ne a car­go de inves­ti­gar, al mar­gen de la poli­cía, qué moti­vos le han podi­do lle­var al sui­ci­dio a un hom­bre que en prin­ci­pio no pare­cía des­ti­na­do a ese fin; Kat­he­ri­ne, tras ente­rar­se de la noti­cia de su muer­te, encuen­tra en el mis­mo esce­na­rio unas pis­tas que Bru­ce le deja con su nom­bre escri­to en ellas para que pue­da obte­ner res­pues­tas a sus pre­gun­tas. Que a par­tir de ese momen­to trans­for­ma­rán por com­ple­to la vida ruti­na­ria de la bri­llan­te direc­to­ra gene­ral de 9Sen­se. En reali­dad a Bru­ce se le cono­ce duran­te el trans­cur­so de la his­to­ria más por lo que los demás pien­san de él y les apor­tó en sus vidas que por lo que poda­mos saber de él duran­te las pocas pági­nas de la nove­la en las que toda­vía per­ma­ne­ce con vida.
  • Jere­miah Bla­ke es uno de los miem­bros del con­se­jo de direc­ción de 9Sen­se; y es el encar­ga­do de des­tro­zar la vida de Kat­he­ri­ne que, como pone en la sinop­sis, inme­dia­ta­men­te des­pués de la muer­te de Bru­ce es des­pe­di­da de su tra­ba­jo en con­sen­so de todos los miem­bros del con­se­jo de admi­nis­tra­ción; pero no sólo eso: Jere­miah hur­ga en la heri­da abier­ta nom­bran­do como sus­ti­tu­to de Bru­ce a Tomas McKey, uno de los enemi­gos ínti­mos de Kat­he­ri­ne; un tipo que deja bas­tan­te que desear, y de entre sus cua­li­da­des se pue­de des­ta­car que es un machis­ta al máxi­mo expo­nen­te, un explo­ta­dor, un ladrón que siem­pre aca­ba pidien­do más dine­ro por su tra­ba­jo del pac­ta­do, un pre­po­ten­te veni­do a más que se cree el ombli­go del mun­do y que todos los demás son sus vasa­llos que deben besar por don­de cami­na, y un sin­fín de adje­ti­vos des­ca­li­fi­ca­ti­vos más que cada uno pue­da ima­gi­nar­se.
  • Jeth­ro Bla­ke, el her­mano del tipo que ha arrui­na­do la vida de nues­tra genial Kat­he­ri­ne, resul­ta ser el opues­to a su her­mano: en lugar de que­rer des­ha­cer­se de ella a toda cos­ta lo pri­me­ro que hace en cuan­to se ente­ra del des­pi­do impro­ce­den­te de ella: una de las men­tes más bri­llan­tes, y que cual­quier edi­to­rial daría lo que fue­ra por tener­la a su ser­vi­cio, es lla­mar a su her­mano para pedir­le expli­ca­cio­nes e infor­mar­se sobre el moti­vo que le ha lle­va­do a Jere­miah a come­ter seme­jan­te error, Las expli­ca­cio­nes, como es obvio, son total­men­te incon­gruen­tes y no aca­ban de con­ven­cer­le. Y Jeth­ro, que apar­te de sen­tir admi­ra­ción por su men­te, por su per­so­na, y por sus logros, no pue­de negar que tam­bién sien­te admi­ra­ción por el físi­co de la atrac­ti­va direc­ti­va, no duda en ayu­dar en todo lo que esté en su mano cuan­do se ente­ra de que Kat­he­ri­ne está reca­ban­do pis­tas e inves­ti­gan­do lo que hay tras el sui­ci­dio de su exje­fe y ami­go.
  • Hara­lio Velt­hur es el últi­mo per­so­na­je que quie­ro des­ta­car en esta rese­ña, por su impor­tan­cia en la reso­lu­ción del enig­ma tras el sui­ci­dio de Bru­ce, pero lamen­ta­ble­men­te no pue­do decir gran cosa de él por­que casi cual­quier pis­ta que dé roza la del­ga­da línea que sepa­ra la rese­ña del spoi­ler. Sólo diré que es el nexo de unión entre todos los per­so­na­jes ante­rior­men­te des­cri­tos; y el res­to, a des­cu­brir­lo cada cual leyen­do el libro.

Algo que per­so­nal­men­te me gus­ta mucho, y que agra­dez­co cuan­do algún autor deci­de incor­po­rar­lo en sus nove­las, son los diá­lo­gos inter­ca­la­dos con los pen­sa­mien­tos de los pro­ta­go­nis­tas; que en nume­ro­sas oca­sio­nes unos y otros son opues­tos entre sí, dan­do una ima­gen más real, y asi­mi­lán­do­se a lo que vivi­mos noso­tros en pri­me­ra per­so­na cuan­do tene­mos que bara­jar dis­tin­tas opcio­nes y decan­tar­nos por una de ellas en esca­sos segun­dos.

La idea me pare­ce bas­tan­te bue­na, empe­zan­do por la pri­me­ra par­te de la his­to­ria, den­tro de una edi­to­rial, como ya comen­té, lo cual siem­pre es atrac­ti­vo; enca­mi­nan­do al lec­tor hacia lo que se ave­ci­na dán­do­le espe­cial pro­ta­go­nis­mo a los libros sobre civi­li­za­cio­nes anti­guas, que apar­te de las nove­las infan­ti­les y juve­ni­les de fan­ta­sía, tam­bién es uno de los pro­duc­tos más pre­cia­dos y que más dine­ro apor­tan a la edi­to­rial. Y cuan­do pos­te­rior­men­te las inves­ti­ga­cio­nes que lle­va a cabo Kat­he­ri­ne le van lle­van­do de la mano a suce­sos his­tó­ri­cos, que mez­clan hechos reales con esce­na­rios inven­ta­dos por la auto­ra, se con­si­gue que al lec­tor ya no le ven­ga de nue­vo.

Aun­que no podría decir que ha sido espe­cial­men­te pesa­do, sí pue­do decir que las expli­ca­cio­nes his­tó­ri­cas que la auto­ra ofre­ce en boca de Hara­lio, pro­fe­sor de his­to­ria en la uni­ver­si­dad, pue­den vol­ver­se en algu­nos pun­tos un poqui­to den­sas, pero sin duda ayu­dan a que el lec­tor pue­da enten­der lo que hay tras los esce­na­rios que están des­cri­bién­do­se, y a que en cier­to modo se le haga más ame­na la dosis his­tó­ri­ca que ofre­ce esta nove­la.

Por últi­mo, la par­te que más me ha gus­ta­do, más allá de las esce­nas de la edi­to­rial que ya lo he repe­ti­do un par de veces, es cuan­do, den­tro del labe­rin­to que cuan­do vayáis avan­zan­do en la lec­tu­ra cono­ce­réis, tie­nen que pasar un mon­tón de prue­bas, u obs­tácu­los, que quie­nes cons­tru­ye­ron todo eso, hace miles de año, pusie­ron para quien dis­pu­sie­ra de los cono­ci­mien­tos ade­cua­dos pudie­ra seguir avan­zan­do en el camino. Es casi como vol­ver a ser un niño y poner a prue­ba tu ima­gi­na­ción para inten­tar des­cu­brir, antes de que lo diga la narra­ción, de qué for­ma podrán seguir avan­zan­do por el camino con los ele­men­tos dis­po­ni­bles en el esce­na­rio don­de se encuen­tran.

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4 comentarios

  1. La ver­dad es que tie­ne muy bue­na pin­ta. Es un poco maru­jeo lo mío y me intere­sa casi más por los pro­ble­mas de la empre­sa que por el sui­ci­dio del jefe, pero en fin.
    Me ale­gro de que te haya gus­ta­do y sí, es cier­to que si metes una edi­to­rial de por medio sue­na mil veces más ape­te­ci­ble.

    Un beso.

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    • La auto­ra ha sido hábil, por­que des­de el prin­ci­pio a Kat­he­ri­ne la pin­ta como un ente sobre­hu­mano que es capaz de todo y todo lo hace bien, y por tan­to la edi­to­rial es la leche; si se tra­ta­ra de una edi­to­rial en quie­bra pues podría dar más jugo, pero si no… Y jus­to cuan­do pien­sas: ¿y qué más va a hacer la mujer? si aquí ya está “to’l pes­cao ven­dío”: zas, dis­pa­ro en la cabe­za y a ver qué pasa, jaja. Un beso, Ele­fan­te. Gra­cias por tu comen­ta­rio.

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  2. Morgana Inkwand 27-I-2016

    Madre mía, esto sí que es una seño­ra rese­ña. Creo que no has deja­do nin­gún pun­to por tocar, te feli­ci­to.

    Me ha lla­ma­do la aten­ción el argu­men­to, tie­nes razón… algo tie­nen esas pro­fe­sio­nes y esta­ble­ci­mien­tos que nos atraen como can­tos de sire­na…

    Gra­cias por tu rese­ña

    Besos de tin­ta

    responder
    • Muchas gra­cias por tus pala­bras y por tu comen­ta­rio, Mor­ga­na. Si en el futu­ro te ani­mas a leer­lo ya con­ta­rás en el blog si te pare­ció tan entre­te­ni­do como a mí. Pero sin spoi­lers, que lue­go se nos cabrea la gen­te, jaja. 😛 Besos.

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