Mi nombre es Francisco Javier, nací el 3 de diciembre de 1986 en Valencia (España). Desde que nací y hasta verano de 2008 viví en un pueblecito pegado a la ciudad que se llama Mislata; ahora me mudé de pueblo, pero sigo viviendo en la misma provincia. Hasta que cumplí los 16 años estuve estudiando en el colegio Sagrado Corazón. Al dejar los estudios estuve trabajando en varios trabajos de aprendiz. Podría remarcar una fontanería y después una fábrica de instrumentos musicales. Posteriormente retomé los estudios realizando todos los cursos que me fueron posible relacionados con la informática. También me apunté a la autoescuela y me saqué el carné de conducir de clase A y B (motocicletas y turismos). Actualmente trabajo (como se puede, gracias a la crisis) e intento ganarme la vida como diseñador de páginas web especializado en el CMS WordPress y sacando algún dinero extra haciendo clases particulares. Por cierto, si estás interesado ponte en contacto conmigo. :-)
Empecé en este mundo de Internet, más o menos, sobre el año 2000. Al principio creo que lo que todo el mundo: descubrir un poco todo ésto, buscar información, meterme en chats a hablar con la gente, el MSN Messenger, etc. Empecé a meterme dentro de Internet, plenamente, allá por el año 2003; junto con unos amigos empezamos a formar proyectos en la red, que por un motivo u otro, jamás llegaron a cuajar. Quizá la falta de experiencia y juventud de todos los socios tuvieran algo que ver. Fue sobre finales de Noviembre de 2004 cuando decidí tener mi propia página web, y tener presencia en esta gran red de redes. Entonces no sabía muy bien nada sobre el mundo de las páginas web, y con todo y eso, cree mi primer weblog. Estuvo alojado hasta hace bien poco (Mayo de 2007) en los servidores de Geanostrum, un pequeño proyecto que tenía junto con otros socios. Actualmente, ese weblog no está en uso ya por motivos personales varios, que tampoco vienen muy a cuento citar aquí. Aunque una "expansión" de ese weblog lo podéis encontrar en un subdirectorio dentro de esta misma página. Aparte, también he tenido un Fotolog, abandonado ya, donde cada día ponía una foto distinta, a modo de caza-imágenes. No descarto abrirlo de nuevo, en un futuro, pero por ahora seguirá así; lo que sí mantengo ahora es una cuenta en la gran conocida galería fotográfica llamada Flickr.
Mantengo unas cuantas páginas diferentes a esta, diferentes a las citadas anteriormente, y donde escribo de los temas que me apetece en cada momento, sin cortarme por nada ni por nadie. Si queréis saber más de ellas haced click en la sección de Páginas para ver sus respectivas direcciones y un resumen de los últimos titulares publicados.
Como casi todos los jóvenes, empecé con las dos ruedas a las catorce años. Un tiempo antes estuve interesándome ya por las motos, pero sin idea de comprarme ninguna. Se puede decir que esta afición me viene heredada de mi padre. Él desde bien pequeño está encima de una moto, y supongo que de tanto verlo se me fue pasando la afición. Ahora en ocasiones hasta la cojo más seguido que él.
Mi primera moto fue una Yamaha Aerox de 49c.c., si no me confundo en la actualidad ya no se fabrica. Al principio pues supongo que como la mayoría: recados por el centro y vueltas cortas supongo que por "miedo" a salir con ella a carretera. Poco a poco iba soltándome más y cada vez las vueltas iban siendo más largas. Con el paso del tiempo iba "acercándome" a localidades de la provincia, y cada vez alejándome más a comunidades limítrofes (Castellón o Alicante). Obviamente, estos viajes se hacían interminables, y me veía en la necesidad de aumentar de cilindrada si quería continuar con la moto (que quería, quería...).
Pasados dos años, cuando tenía 16, mis metas estaban más allá de una moto de 49. No tenía pretensión alguna de comprarme en un futuro cercano un coche, pero sí ansiaba tener una moto algo más potente de la que por entonces tenía. Lo primero fue sacarme el carné A1 para poder conducir motos de 125c.c. No recuerdo exactamente el tiempo, pero creo que en poco más de un mes (y un desembolso considerable de dinero) tenía tanto la teórica como la práctica aprobada. Empecé mirándome la, por aquel entonces tan vendida, Honda NSR 125 R. Una gozada de moto, oiga. El problema de esa moto es que me gustaba estéticamente, y verla por la calle a las demás personas... pero no llevarla yo. Yo pretendía ir en una moto cómoda, y normalmente las deportivas no lo son. En especial puedo hablar de esta, y para mí era muy incómoda. Tras descartarla, miré la Honda Varadero 125: una gran moto en la que por unos centímetros no podía hacer pie en el suelo. Con lo cual, también quedó descartada. A estas alturas no sabía ni para dónde mirar, mis ideas estaban más descontroladas que nunca. Dejé pasar un tiempo porque estaba muy indeciso sobre qué moto comprarme, hasta que un día yendo en el autobús mi padre y yo vimos parar al lado una Suzuki Burgman 400. Me quedé enamorado de ella. Después de hablar un rato, llegamos a casa y miramos en una revista cómo era estéticamente su hermana pequeña, la Suzuki Burgman 125. Obviamente no era la que había visto por la calle, pero me gustaba también. Volvimos a conversar un rato, y después de debatir y estar repasando todas las motos de la revista, decidimos que él iba a comprarse la que había visto por la calle, y yo la hermana pequeña. Y así fue, al final me quedé con la Suzuki Burgman 125. Un cambio increíble de una moto a otra. La sensación era similar a la de ir con unos patines por la calle, y que por al lado te pase un coche deportivo a una velocidad bastante elevada. Con esta moto fui abriéndome muchas más puertas: podía ir por cualquier tipo de carretera libremente, circular más o menos a una velocidad normal como para meterme por vías rápidas, etc. Con esta moto recorría los pueblos de la zona como quien baja a comprar el pan por la mañana.
Puede parecer casualidad, y quizá lo sea, pero después de dos años más (a los dieciocho) y tras haber pasado unos meses maravillosos con mi máquina, me entró la idea de sacarme el último carné y pasar a "la moto definitiva". Viéndolo con la experiencia, me doy cuenta que la moto definitiva no existe, y que hoy llevaré una, y mañana quizá otra. No se trata de querer permanecer siempre con la misma, sino de disfrutar el tiempo que te sea posible con la que tengas, hasta que puedas tener otra. A lo que vamos, que me acabo enrollando. Fue pensado y hecho, me saqué el carné A, mi padre dio de entrada mi moto para sacarse una para él, y a mí me pasó la suya. Al fin podía conducir la Suzuki Burgman 400 que aquel día vi encima del autobús. El cambio se notaba como del cielo a la tierra. Más aún incluso que en el salto de la 49 a la 125. Y ya no solamente por la velocidad y fuerza que tenía de más, sino también por la comodidad que la moto proporcionaba. Tenía claro que era una de las motos más cómodas de su categoría, pero no era consciente de cuánto hasta que la pude probar bien probada.
En la actualidad sigo teniendo esta moto. Con ella pude apuntarme a un motoclub y hacer un montón de salidas de fines de semana. Incluso he podido hacer en agosto de 2007 un viaje de 4000 kilómetros por la parte norte de nuestra península: algo que cuando empecé con esta afición ni soñaba que podría conseguir hacer. Cada vez he ido enganchándome más a esto, y casi es como una droga (eso sí, bien sana).
Actualización: El sábado día 12 de diciembre de 2009 (un perfecto fin de año) tuve un grave accidente de moto con mi vieja Suzuki Burgman 400 y la dieron como siniestro total; está ahora mismo en el desguace. Espero próximamente poder tener una nueva... Ya veremos...
Como la fotografía es una parte muy importante en mi vida cotidiana me he permitido crearle una página propia donde, además, podrás ver algunos de mis trabajos. ¡Visítala!













