
El libro prohibido, de Christian Jacq
El libro prohibido, de Christian Jacq
Sinopsis
Sejet, la atractiva compañera de Setna, el escriba y mago, hijo de Ramsés II, en su aventura tras la misteriosa desaparición del jarrón sellado de Osiris, ha desaparecido. El joven escriba seguirá su pista por todo Egipto, a la vez que intentará descubrir el misterioso Libro de Thot, el libro prohibido y la única esperanza para detener los maléficos planes del gran mago Negro de acabar con el imperio del faraón Ramsés II.
El autor
Reseña
El libro prohibido es la segunda parte de la colección Los misterios de Setna escrita por Christian Jacq.
Al igual que la primera parte, me ha resultado muy entretenido de leer; y tras pasar unas semanas donde no me apetecía leer nada he abierto este libro bastante fácil y ligerito y lo he devorado. Aunque se trata de ficción histórica, repleta de multitud de personajes inventados, hay otros que no lo son y dados los vastos conocimientos del señor Jacq sobre el mundo del Antiguo Egipto también puedes ir aprendiendo conceptos, costumbres y leyendas a la vez que te entretienes con una historia que quizá clasificaría más como una historia de fantasía con una búsqueda de un criminal incluida.
Aunque en esta parte Sejet ha perdido la libertad que tenía en la primera parte (no es spoiler, al final de la primera parte ya la perdió) sigue siendo la principal figura en la que Christian Jacq hace reflejar los derechos y libertades de las que disponían las mujeres en aquella época; y aunque ahora se han recuperado muchos de esos derechos perdidos con el paso de los años, el comportamiento de la sociedad respecto a las mujeres era muchísimo más abierto y tolerante de lo que, desgraciadamente, todavía aún lo es ahora. Me ha resultado curioso y digno de destacar un fragmento en el que se comenta que las tareas de lavandería de los sirvientes a los ricos era un trabajo de tan baja categoría que sólo admitían hombres para esos puestos. Trataré de verificar si esto es parte de la ficción o era una realidad en aquella época, muy sorprendente este dato.
En el primer libro de la colección, tras la pertinente introducción, toda la historia giraba en torno al jarrón sellado de Osiris que había sido robado, y en su posterior búsqueda; en este segundo libro, aunque esa búsqueda continúa, no parece estar dando sus frutos, así que Setna, el hijo menor del faraón Ramsés II, se implica en esa búsqueda debido a una serie de acontecimientos que ocurren durante la historia y se pone tras la búsqueda del Libro de Thot: el mayor de los tesoros del Antiguo Egipto y la única forma de detener al poderoso mago negro que tiene en su poder el jarrón sellado de Osiris, y que no parece fácil de recuperar mediante los medios habituales de que dispone el ejército de Ramsés II.
En esta parte se ve como hasta quienes parecían más inocentes en el primer libro pueden estar implicados en una trama de conspiración tan grande que al final no sabes quiénes son los buenos ni quiénes los malos; Jacq nos teletransporta al pasado de forma magistral para que vivamos en carnes de Ramesu y Setna, los hijos del faraón, esta búsqueda en la que puedes llegar a dudar de cualquier persona con la que establezcan contacto estos dos chicos. Que son, de hecho, dos de las pocas personas que piensas que no pueden estar implicadas en esa conspiración. Veremos si con el próximo libro he de tragarme estas palabras…
Retomando lo que decía al principio sobre la fantasía: aunque en el primer libro ya se deja entrever, en este segundo esta fantasía está muchísimo más presente que en el otro. Todos estos poderes sobrenaturales basados en la mitología del Antiguo Egipto convierten, en algunas partes, una historia más bien realista aunque se sepa que es ficticia en algo similar al universo de Harry Potter, salvando las distancias, pero ambientado en el Antiguo Egipto: todo repleto de conjuros, de poderes mágicos, de visiones, etc. Es un poco chocante, pero al final terminas por acostumbrarte a que los contratiempos se resuelvan con un deus ex machina mediante unas cuantas palabras aprendidas y que lo solucionan todo.
La edición del libro sigue manteniendo las ilustraciones que ya tenía La tumba maldita, el primer libro de la colección, al finalizar la mayoría de los capítulos. Y una referencia a todas ellas al finalizar el libro para que se pueda saber de dónde han sido extraídas.
En resumen: el libro es igual de ameno y entretenido que el primero, pero en mi opinión: si en lugar de centrarse casi por completo en la investigación hubiesen pasado más cosas se le hubiera podido sacar más chicha, aunque hay que tener en cuenta que es el segundo de cuatro libros que se esperan, así que es probable que esa chicha de la que hablo esté en los próximos. Los leeré, seguro.