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Reseña: La princesa de hielo, de Camilla Läckberg

10-VIII-2017

La princesa de hielo, de Camilla Läckberg

La princesa de hielo, de

Páginas: 416ISBN: 9788496748163

Comprar: papel ebook Editorial: Ediciones Maeva ficha del libro

Sinopsis

Tras muchos años de ausen­cia, la joven escri­to­ra Eri­ca vuel­ve a su pue­blo natal, don­de ha here­da­do la casa de sus padres, recien­te­men­te falle­ci­dos. Duran­te un paseo por las calles don­de trans­cu­rrie­ron los pri­me­ros años de su vida, tras el avi­so de unos veci­nos, des­cu­bre que su ami­ga de la infan­cia, Alex, aca­ba de sui­ci­dar­se. Con­mo­cio­na­da, ini­cia una inves­ti­ga­ción y des­cu­bre que Alex esta­ba emba­ra­za­da. La his­to­ria da un nue­vo giro cuan­do la autop­sia reve­la que su ami­ga no se sui­ci­dó sino que fue ase­si­na­da. La poli­cía detie­ne al prin­ci­pal sos­pe­cho­so, Anders, un artis­ta fra­ca­sa­do que man­te­nía una rela­ción espe­cial con la víc­ti­ma. La prin­ce­sa de hie­lo lan­zó a Cami­lla Läck­berg hacia el estre­lla­to lite­ra­rio en su Sue­cia natal. La nove­la des­cri­be per­fec­ta­men­te temas como la vida en una peque­ña ciu­dad de pro­vin­cia, la impor­tan­cia de las apa­rien­cias y de los secre­tos fami­lia­res.

Autora

Camilla Läckberg

Cami­lla Läck­berg (Fjäll­bac­ka, Sue­cia - 1974), es una popu­lar escri­to­ra sue­ca de nove­las poli­cía­cas. Publi­có en 2002 su pri­me­ra nove­la, La prin­ce­sa de hie­lo, ambien­ta­da en Fjäll­bac­ka, la región cos­te­ra en la que nació y cre­ció. Debi­do a su gran éxi­to, aban­do­nó su carre­ra como eco­no­mis­ta y se con­vir­tió en la escri­to­ra de nove­las de mis­te­rio que siem­pre soñó ser. Des­de enton­ces, su tra­yec­to­ria ha sido ful­gu­ran­te y ha supe­ra­do los vein­te millo­nes de ejem­pla­res ven­di­dos en más de cin­cuen­ta paí­ses. La temá­ti­ca de sus libros par­te siem­pre de un ase­si­na­to, y duran­te su inves­ti­ga­ción van sur­gien­do los secre­tos y mise­rias de sus pro­ta­go­nis­tas; en oca­sio­nes se remon­ta al pasa­do para encon­trar los orí­ge­nes y cau­sas de los crí­me­nes.

Opinión

Este libro no ha sido, ni de lejos, lo que yo me espe­ra­ba. Cuan­do algo tie­ne tan­ta fama como lo tie­ne esta saga de libros siem­pre suben las expec­ta­ti­vas, pero no ha sido el caso. La nove­la poli­cía­ca es una de mis favo­ri­tas, por tan­to, es muy fácil que una nove­la de este tipo me gus­te; al final, debi­do a esto, es por lo que ter­mi­né de leer este libro, si no…

Para ser jus­to, es un libro que sale de la tóni­ca habi­tual en este tipo de nove­las; el per­so­na­je prin­ci­pal de Eri­ca Falck, sien­do escri­to­ra y no poli­cía, ayu­da al otro per­so­na­je prin­ci­pal, Patrik Heds­tröm, repre­sen­tan­te de la Poli­cía en este libro u encar­ga­do de inves­ti­gar el caso del que tra­ta la his­to­ria, para con­se­guir resol­ver el caso. Al no ser una per­so­na rela­cio­na­da con la inves­ti­ga­ción sus for­mas de pro­ce­der y sus ocu­rren­cias difie­ren un poco de lo estric­ta­men­te pro­fe­sio­nal, y se pue­de decir que esto le da un pun­to de fres­cu­ra a la his­to­ria.

Pero a la vez, lo que de un modo es bueno, tam­bién se tor­na a veces en un sin­sen­ti­do rozan­do el des­pro­pó­si­to. ¿A qué se debe que la Poli­cía no ten­ga ni idea de cómo avan­zar en un caso, y ten­ga que ser una escri­to­ra, sin nocio­nes poli­cia­les ni de inves­ti­ga­ción, quien vaya des­cu­brien­do casi por casua­li­dad pis­tas que los per­so­na­jes que inter­pre­tan ser agen­tes de poli­cía no han des­cu­bier­to… inclu­so encon­tran­do prue­bas que la Poli­cía no encon­tró tras hacer un regis­tro de una casa? Dicho así es inclu­so menos con­fu­so de lo que pare­ce leyen­do el libro.

Hay que reco­no­cer­le no obs­tan­te, aun­que tam­bién pue­de que ten­ga que ver que, como dije, éste es uno de mis géne­ros favo­ri­tos, que pese a que gran par­te de lo que esta­ba leyen­do no me con­ven­cía, seguí leyén­do­lo has­ta el final; tuve curio­si­dad por saber, ya pues­to, quién era final­men­te la per­so­na que había ase­si­na­do a Alex. He de decir tam­bién que no se me había pasa­do por la cabe­za que fue­se la per­so­na que fue… ni remo­ta­men­te.

Tam­bién he de decir que hay dos per­so­na­jes que me han sobra­do total­men­te: Anna Falck (her­ma­na de la pro­ta­go­nis­ta, Eri­ca) y Lucas Max­well. Es la repre­sen­ta­ción abso­lu­ta de una rela­ción tóxi­ca, el ejem­plo de cómo dos per­so­nas en esa situa­ción están mejor lejos aun­que haya niños de por medio. Lucas es todo lo que un hom­bre que se pre­cie de lla­mar­se como tal jamás debe­ría ser; Anna actúa de la for­ma en que una mujer jamás debe­ría actuar y aguan­tan­do situa­cio­nes que jamás se debe­rían de aguan­tar, por­que la per­so­na que las pro­vo­ca jamás cam­bia­rá ya que lo que quie­re no es una pare­ja sino una per­so­na cer­ca a la que poder domi­nar y con quien pagar las frus­tra­cio­nes que en la calle, con los demás, no es capaz de solu­cio­nar. Cuan­do apa­re­cía esta pare­ja me ponía de muy mala leche, ade­más de ser dos per­so­na­jes meti­dos con cal­za­dor para relle­nar unas cuan­tas pági­nas más del libro… no tie­nen nin­gu­na impor­tan­cia en la reso­lu­ción del cri­men, o al menos no más allá de cabrear al lec­tor por las esce­nas que se des­cri­ben.

Leyen­do este libro me he lle­ga­do a pre­gun­tar por qué esta auto­ra se ha gran­jea­do la fama que tie­ne, por qué es tan popu­lar. La úni­ca res­pues­ta a esa pre­gun­ta que encon­tré es que, qui­zá, al ser éste su pri­mer libro, ha ido mejo­ran­do con el tiem­po y qui­zá los otros sean mejo­res. No des­car­to vol­ver a dar­le una opor­tu­ni­dad en el futu­ro… pero a prio­ri no creo que pró­xi­mo, hay dema­sia­dos bue­nos libros por leer espe­rán­do­nos, como para hacer expe­ri­men­tos y que al final sal­ga otro como éste… que si bien no pue­do decir que haya sido un pési­mo libro y que haya per­di­do el tiem­po leyén­do­lo, sí pue­do ase­gu­rar que de este mis­mo géne­ro los hay infi­ni­ta­men­te mejo­res.

Reseña: Los ritos del agua, de Eva García Sáenz de Urturi

3-VIII-2017

Los ritos del agua, de Eva García Sáenz de Urturi

Los ritos del agua, de

Páginas: 448ISBN: 9788408169451

Comprar: papel ebook Editorial: Planeta ficha del libro

Sinopsis

Ana Belén Lia­ño, la pri­me­ra novia de Kra­ken, apa­re­ce ase­si­na­da. La mujer esta­ba emba­ra­za­da y fue eje­cu­ta­da según un ritual de hace 2600 años: que­ma­da, col­ga­da y sumer­gi­da en un cal­de­ro de la Edad del Bron­ce. 1992: Unai y sus tres mejo­res ami­gos tra­ba­jan en la recons­truc­ción de un pobla­do cán­ta­bro. Allí cono­cen a una enig­má­ti­ca dibu­jan­te de cómics, a la que los cua­tro con­si­de­ran su pri­mer amor; 2016: Kra­ken debe dete­ner a un ase­sino que imi­ta los Ritos del Agua en luga­res sagra­dos del País Vas­co y Can­ta­bria cuyas víc­ti­mas son per­so­nas que espe­ran un hijo. La sub­co­mi­sa­ria Díaz de Sal­va­tie­rra está emba­ra­za­da, pero sobre la pater­ni­dad se cier­ne una duda de terri­bles con­se­cuen­cias. Si Kra­ken es el padre, se con­ver­ti­rá en uno más de la lis­ta de ame­na­za­dos por los Ritos del Agua.

Autora

Eva García Sáenz de Urturi

Eva Gar­cía Sáenz de Urtu­ri (Vito­ria, Ála­va, Espa­ña, 1972) vive en Ali­can­te des­de los quin­ce años. Diplo­ma­da en Ópti­ca y Opto­me­tría, duran­te una déca­da ocu­pó diver­sos pues­tos de direc­ción en el sec­tor ópti­co y pos­te­rior­men­te desa­rro­lló su carre­ra pro­fe­sio­nal ocu­pan­do una pla­za de titu­lar en la Uni­ver­si­dad de Ali­can­te. En 2012 irrum­pe en el mun­do de la lite­ra­tu­ra con su nove­la La vie­ja fami­lia (La saga de los lon­ge­vos, 1), un fenó­meno de ven­tas y crí­ti­ca que ha sido tra­du­ci­do al inglés y publi­ca­do con gran éxi­to en Esta­dos Uni­dos, Gran Bre­ta­ña y Aus­tra­lia. En la actua­li­dad pre­pa­ra su pró­xi­ma nove­la, ade­más de impar­tir cur­sos y ponen­cias de már­ke­ting, moti­va­ción y lite­ra­tu­ra.

Opinión

Esta auto­ra lo ha vuel­to a hacer. Cuan­do leí El silen­cio de la ciu­dad blan­ca (Eva Gar­cía Sáenz de Urtu­ri, 2016), y des­pués supe que iba a ser una tri­lo­gía, esta­ba a la par impa­cien­te y asus­ta­do. Impa­cien­te: igual que lo estoy aho­ra, por­que que­ría leer el siguien­te libro que con­ti­nua­se esta his­to­ria que tan­to me gus­ta; asus­ta­do: por­que cuan­do un pri­mer libro me gus­ta tan­to siem­pre exis­te la posi­bi­li­dad de que los demás libros no estén a la altu­ra y sean decep­cio­nan­tes aun­que sólo sea en com­pa­ra­ción. Está cla­ro que, al menos en éste, me he que­da­do bien tran­qui­lo. No sabría decir aho­ra mis­mo con cer­te­za si me ha gus­ta­do más que el ante­rior, pero como míni­mo lo ha igua­la­do; la tra­ma ante­rior es muy bue­na, pero las retros­pec­cio­nes de éste (seña de iden­ti­dad de esta tri­lo­gía) con el cam­pa­men­to, Anna­bel Lee y Rebe­ca, me han entre­te­ni­do mucho más que las retros­pec­cio­nes del ante­rior, así que muy pro­ba­ble­men­te este segun­do le haya gana­do la bata­lla al pri­me­ro. ¡Y no pue­do ale­grar­me más por ello!

La auto­ra tie­ne una habi­li­dad espe­cial para ir pre­sen­tán­do­te, con­for­me avan­za la inves­ti­ga­ción, un nutri­do gru­po de sos­pe­cho­sos que, a prio­ri, aun­que pos­te­rior­men­te pue­dan ir des­car­tán­do­se, tie­nen altas pro­ba­bi­li­da­des de ser el ase­sino que están bus­can­do. En el pri­mer libro ya fue difí­cil, has­ta que no resul­tó evi­den­te, spoi­lear­me tra­tan­do de adi­vi­nar quién podría ser, pero es que en éste me he sen­ti­do toda­vía más enga­ña­do… En el pri­me­ro no tenía la cer­te­za; en cam­bio, en éste, sí tenía la cer­te­za de que había adi­vi­na­do quién era… de repen­te plot twist no podía ser, tenía que ser… plot twist de nue­vo, no era ése, era… Y, de nue­vo, has­ta que no ha sido evi­den­te, aun­que era uno de los sos­pe­cho­sos que bara­ja­ba, ni por aso­mo al que más rele­van­cia le había dado. Te marea de una for­ma que al final te vuel­ves para­noi­co, como los poli­cías encar­ga­dos del caso, y empie­zas a sos­pe­char de todos.

Para quie­nes (n)os gus­tan las nove­las poli­cía­cas clá­si­cas, don­de el autor te marea lo que le da la gana, don­de nada es lo que pare­ce, en las que en una pági­na estás pen­sa­do que alguien es bueno y en la pró­xi­ma que es malo pero que pue­de que nin­gu­na de las con­clu­sio­nes sea del todo acer­ta­da (tonos de gris), este tipo de his­to­rias son una ben­di­ción.

De nue­vo se con­ju­gan en una mis­ma his­to­ria los ritua­les cel­tas que tan­to me gus­tan con la inves­ti­ga­ción poli­cial moder­na; lo que podría pare­cer un oxí­mo­ron: la unión de una de las tra­di­cio­nes y ritos más anti­guos que se cono­cen con la for­ma de inves­ti­gar del siglo XXI y todas las nue­vas tec­no­lo­gías que hay hoy en día al alcan­ce de quien sepa usar­las, se com­bi­na muy bien dan­do for­ma a una his­to­ria que, como en el pri­mer volu­men, engan­cha des­de las pri­me­ras pági­nas.

Personajes

Aun­que los per­so­na­jes más recu­rren­tes siguen sien­do los mis­mos: Kra­ken, su abue­lo, su her­mano Ger­mán, su cua­dri­lla vito­ria­na, su com­pa­ñe­ra y ami­ga Estí­ba­liz, la sub­ins­pec­to­ra Alba… en esta con­ti­nua­ción hay una fina línea que sepa­ra (y que atra­vie­sa en oca­sio­nes) los per­so­na­jes secun­da­rios recu­rren­tes y los sos­pe­cho­sos o inves­ti­ga­dos, por lo cual en reali­dad todos ellos van tur­nán­do­se el pro­ta­go­nis­mo para que en cada par­te del libro cada uno de ellos ten­ga más rele­van­cia que los demás; me ha gus­ta­do mucho este esti­lo.

Para quie­nes os encan­di­ló el Tasio Ortíz de Zára­te de la pri­me­ra par­te, en este libro es mucho menos impor­tan­te, pero pese a ello tie­ne algu­nos cameos para que nadie pue­da echar­le de menos.

El Kra­ken de este libro empie­za sien­do bas­tan­te dife­ren­te al que se nos pre­sen­tó en el ante­rior. Aquí vie­ne un spoi­ler del pri­mer libro, pero ni me moles­to en ocul­tar­lo por­que si estáis leyen­do esta rese­ña es por­que ya sabéis al menos de qué va el pri­mer libro. Las secue­las por el sus­to que nos dio al final de la pri­me­ra par­te de esta tri­lo­gía están pre­sen­tes duran­te la mayor par­te de la his­to­ria, su cere­bro aún no fun­cio­na todo lo bien que debe­ría y como con­se­cuen­cia sigue sin poder hablar y tie­ne que comu­ni­car­se escri­bien­do todo lo que quie­re trans­mi­tir; sus inter­ven­cio­nes, al prin­ci­pio sobre todo, son más bre­ves ya que no está acos­tum­bra­do a comu­ni­car­se de ese modo, pero con­for­me va cogien­do prác­ti­ca, y des­pués prin­ci­pal­men­te cuan­do su tra­ta­mien­to va mejo­ran­do, vuel­ve a ser el mis­mo que era cuan­do se nos pre­sen­tó en la pri­me­ra par­te.

La his­to­ria entre Kra­ken y Alba, que en la pri­me­ra par­te pedía deses­pe­ra­da­men­te que se hicie­se reali­dad y que per­mi­tie­sen a esos dos per­so­na­jes dar rien­da suel­ta a sus deseos, en este libro pasa por alti­ba­jos… y aun­que toda­vía no es lo que a mí me gus­ta­ría, podría decir­se que de algún modo hay pro­gre­sos y mejo­ra bas­tan­te. A ver si la auto­ra en el ter­cer libro deja que flu­ya el amor libre­men­te…

Pros y contras

Mi pro va para el esti­lo que tie­ne esta saga, los ase­si­na­tos en serie imi­tan­do ritos cel­tas, de paso la pro­fun­di­za­ción en estos ritos y cos­tum­bres que tan­to me gus­tan a la vez que los inves­ti­ga­do­res nece­si­tan obte­ner infor­ma­ción para inten­tar la reso­lu­ción del caso; des­cu­brir tam­bién, de paso, his­to­rias de per­so­na­jes rele­van­tes de los pue­blos de la Edad del Hie­rro. Y pese a ello no se le pue­de con­si­de­rar una nove­la his­tó­ri­ca, pues su tra­ma prin­ci­pal es la poli­cía­ca y la reso­lu­ción de un cri­men, pero están tan bien liga­das que… es una deli­cia.

En el ante­rior libro mi con­tra iba para la rela­ción entre la sub­co­mi­sa­ria y el ins­pec­tor, que no fue del todo como me hubie­se gus­ta­do; en este, como dije, hubie­ron avan­ces, así que no pue­do poner­le ese con­tra y no se me ocu­rre nin­gu­na otra cosa que no me haya gus­ta­do. Así que en esta oca­sión el con­tra que­da desier­to, con espe­ran­zas de que en el ter­cer libro Alba y Kra­ken pue­dan ser feli­ces por fin. Esto ha sona­do muy ñoño, pero creo que se lo mere­cen mucho.

Reseña: Kallocaína, de Karin Boye

31-VII-2017

Kallocaína, de Karin Boye

Kallocaína, de

Páginas: 224ISBN: 9788493856885

Comprar: papel ebook Editorial: Gallo Nero Ediciones ficha del libro

Sinopsis

Kallo­caí­na es el nom­bre del sue­ro de la ver­dad que el cien­tí­fi­co Leo Kall ha inven­ta­do para garan­ti­zar al Esta­do segu­ri­dad y esta­bi­li­dad, pero la ver­dad se esca­pa a la ins­tru­men­ta­li­za­ción y sus efec­tos son demo­le­do­res: el pro­ta­go­nis­ta asis­te horro­ri­za­do al sur­gir gra­dual de una con­cien­cia indi­vi­dual y autó­no­ma con la que inten­ta luchar. Escri­ta en 1940, Kallo­caí­na es una nove­la anti­utó­pi­ca, en la línea de 1984 (Geor­ge Orwell, 1949) que se publi­có unos años más tar­de, ins­pi­ra­da en el apo­geo del nacio­nal­so­cia­lis­mo en Ale­ma­nia. Con la serie de nove­las anti­utó­pi­cas que vie­ron la luz en la segun­da mitad del siglo XX, com­par­te la visión pesi­mis­ta de un futu­ro tota­li­ta­rio y des­hu­ma­ni­za­do, pero lo que hace de Kallo­caí­na algo úni­co en su géne­ro es la con­cep­ción de la dic­ta­du­ra como algo inhe­ren­te a la con­cien­cia indi­vi­dual. Karin Boye des­cri­be con luci­dez un futu­ro gris, domi­na­do por un Esta­do poli­cial que lle­ga a inva­dir la esfe­ra pri­va­da de los ciu­da­da­nos supri­mien­do toda for­ma de liber­tad. Los hom­bres se han con­ver­ti­do en máqui­nas cuya fun­ción prin­ci­pal es repro­du­cir­se, obe­de­cer y no sen­tir.

Autora

Karin Boye

Karin Boye (Gotem­bur­go, Sue­cia, 1900 - Aling­sås, Sue­cia, 1941) fue una poe­ti­sa y nove­lis­ta sue­ca, y una de las per­so­na­li­da­des más sen­si­bles e inno­va­do­ras de la lite­ra­tu­ra escan­di­na­va de la pri­me­ra mitad del siglo XX. En 1932, tras la rup­tu­ra de su matri­mo­nio, tuvo una rela­ción con Gun­nel Bergs­tröm, la espo­sa del poe­ta Gun­nar Eke­löf. Se sui­ci­dó en 1941, cuan­do los nazi­fas­cis­tas inva­die­ron Gre­cia. Des­pués de la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial se une al movi­mien­to paci­fis­ta Clar­té y via­ja por Euro­pa, vivien­do las inquie­tu­des de su tiem­po: visi­ta la Unión Sovié­ti­ca de Sta­lin en 1928, la Ale­ma­nia nazi de Hitler en 1932 y en 1938 la tan anhe­la­da Gre­cia. Su nove­la Cri­sis (Kris, 1934) mues­tra su cri­sis reli­gio­sa y su les­bia­nis­mo. En sus nove­las El des­per­tar de los méri­tos (Merit vak­nar, 1933) y Muy poco (För lite, 1936) explo­ra el jue­go de roles mas­cu­lino y feme­nino. Fue­ra de Sue­cia, su obra más cono­ci­da es Kallo­caí­na (1940). Ins­pi­ra­da en el apo­geo del nacio­nal-socia­lis­mo en Ale­ma­nia, es un retra­to de una socie­dad anti­utó­pi­ca del mis­mo tenor que 1984 (Geor­ge Orwell, 1949) y Un mun­do feliz (Aldous Hux­ley, 1932). En la nove­la, un cien­tí­fi­co idea­lis­ta lla­ma­do Leo Kall inven­ta la Kallo­caí­na, una espe­cie de sue­ro de la ver­dad.

Opinión

¿Qué hace dife­ren­te a esta dis­to­pía de las demás? En pri­mer lugar: que es poco cono­ci­da; en segun­do: que fue escri­ta en 1940 por una mujer, moti­vo por el cual pue­de que se dé el pun­to ante­rior. Leyen­do este libro, si no sabes la fecha de publi­ca­ción ni lees el pró­lo­go (en el que se comen­ta este pun­to) pue­des pen­sar fácil­men­te: ¡la leche, otra bur­da copia de 1984! Pero nada más lejos… Muchas esce­nas que se cuen­tan aquí, en cier­ta mane­ra, tam­bién se cuen­tan en 1984, pero lamen­ta­ble­men­te el padre de las dis­to­pías es de sobra cono­ci­do por todo el mun­do y, en cam­bio, la madre de las dis­to­pías pues… eso.

Este libro no es como Un mun­do feliz (Aldous Hux­ley, 1932), 1984 (Geor­ge Orwell, 1949) o Fah­ren­heit 451 (Ray Brad­bury, 1953) en el que des­ta­can per­so­nas que, des­de el ini­cio, están en con­tra del sis­te­ma tota­li­ta­rio y opre­sor que nos des­cri­ben estos libros, y que hace lo que esté en su mano para derro­car el poder; en Kallo­caí­na, Leo Kall, que así se lla­ma el pro­ta­go­nis­ta, es un indi­vi­duo con el seso com­ple­ta­men­te sor­bi­do por el Esta­do: pien­sa como le han incul­ca­do que pien­se, actúa como todo buen con­mí­li­te debe­ría hacer­lo… en fin, una per­so­na que se cree al cien por cien toda la basu­ra que les meten en la cabe­za y que pien­sa com­ple­ta­men­te con­ven­ci­do que estar como están es la mejor de las situa­cio­nes posi­bles… has­ta que lle­ga el momen­to en que sus con­vic­cio­nes fallan y empie­za a ver las cosas de dife­ren­te for­ma.

La evo­lu­ción del per­so­na­je aquí es nota­ble res­pec­to los cita­dos libros que aban­de­ran las dis­to­pías, pues en aque­llos los que empie­zan sien­do bue­nos con­ti­núan sién­do­lo duran­te toda la nove­la; en cam­bio, en éste, Leo, que per­so­nal­men­te empe­cé el libro vién­do­lo un tan­to indi­fe­ren­te, que con­ti­nué la his­to­ria y empe­zó a caer­me un poco mal por sus comen­ta­rios y por lo lava­do que tenía el cere­bro, y que lle­gué al cul­men de la his­to­ria pen­san­do: pare­ce que has­ta los más imbé­ci­les tie­nen reme­dio, podría decir­se que con­for­me avan­za la his­to­ria se trans­for­ma de malo a bueno.

Es una lec­tu­ra un tan­to extra­ña; difí­cil de que en los pri­me­ros com­pa­ses engan­che, prin­ci­pal­men­te debi­do al pro­ta­go­nis­ta, Leo Kall, y su robo­ti­za­do y sumi­so com­por­ta­mien­to res­pec­to a la doc­tri­na que incul­ca el Esta­do del Mun­do. En oca­sio­nes, se hace inclu­so repe­len­te leer cómo una per­so­na pue­de tener el cere­bro tan lava­do por un sis­te­ma dic­ta­to­rial que pri­va a los ciu­da­da­nos de todo sal­vo de tra­ba­jar para el Esta­do… aun­que des­pués pien­sas en cómo está el per­cal actual­men­te y lo mis­mo tam­po­co es que sea tan dife­ren­te…

Cuan­do avan­zas en la lec­tu­ra y empie­zas a cono­cer a otros per­so­na­jes como Lin­da (la mujer de Leo), Ris­sen (el jefe de Leo) o Karrek (el jefe de la Poli­cía) se abre un hori­zon­te, has­ta el momen­to bas­tan­te oscu­ro y des­co­ra­zo­na­dor, ya que entran en jue­go más per­so­na­li­da­des, no tan suma­men­te sumi­sas, y que le apor­tan valor aña­di­do a la his­to­ria.

Ya hacia el final, al revés que al ini­cio (con un avan­ce muy len­to y cen­trán­do­se en la des­crip­ción del esce­na­rio y del Esta­do del Mun­do), todo comien­za a ace­le­rar brus­ca­men­te, se pre­ci­pi­ta la his­to­ria, y ter­mi­na con un final ines­pe­ra­do y qui­zá tam­bién algo pre­ci­pi­ta­do… un tan­to light, sin dema­sia­da acción, y en el que pue­den que­dar algu­nas dudas por resol­ver de las que hayan sur­gi­do duran­te el trans­cur­so de la his­to­ria, de las que espe­ras que en un futu­ro se expli­quen pero que ese momen­to no lle­ga a ocu­rrir nun­ca.

En gene­ral en los per­so­na­jes tam­po­co se pro­fun­di­za dema­sia­do, sal­vo en los casos en los que la Kallo­caí­na entra en con­tac­to con las venas de los per­so­na­jes y empie­zan a decir en voz alta pen­sa­mien­tos ínti­mos que van en con­tra de lo que el Esta­do quie­re que pien­sen los ciu­da­da­nos, que en muchos casos fin­gen pen­sar­lo, pero que en reali­dad no lo pien­san. Y sal­vo en un caso, podría decir­se que todos los demás per­so­na­jes que se some­ten a esta sus­tan­cia son per­so­na­jes secun­da­rios (o inclu­so más allá de eso) sin dema­sia­da rele­van­cia en el trans­cur­so de la his­to­ria, así pues, aun­que de esos per­so­na­jes se conoz­ca más infor­ma­ción, podría decir­se que es infor­ma­ción poco rele­van­te.

Pros y contras

Mi pro va diri­gi­do al des­cu­bri­mien­to de este libro en sí, al saber que hay algo más allá de 1984, que aun­que me encan­ta y es uno de mis libros favo­ri­tos de todos los tiem­pos, al leer este libro sabes que sus ideas no eran del todo ori­gi­na­les, por­que este libro se publi­có nue­ve años antes y algu­nas de las cosas tan carac­te­rís­ti­cas de 1984 se pue­den ver, aun­que sea de pasa­da, en este libro. Y eso es algo que mere­ce ser valo­ra­do y reco­no­ci­do.

Mi con­tra va para el prin­ci­pio y el final de la his­to­ria; el prin­ci­pio, por­que no engan­cha lo que debe­ría, y pue­de hacer que algu­nos lec­to­res no le den la opor­tu­ni­dad que sin duda mere­ce el libro por­que les eche un poco para atrás; el final, por no sacar­le más par­ti­do, por ace­le­rar más de la cuen­ta y for­zar a que los acon­te­ci­mien­tos prác­ti­ca­men­te se pre­ci­pi­ten, lle­gan­do a lo que pare­ce un final ima­gi­na­do pre­via­men­te a lle­gar a él, pero como si se hubie­se ago­ta­do a la crea­ti­vi­dad para enla­zar el nudo con el desen­la­ce de for­ma más pau­sa­da, entre­te­ni­da y ela­bo­ra­da para los lec­to­res.