Reseña: Tienes hasta las 10, de Francisco Castro

26/09/16

Tienes hasta las 10, de Francisco Castro

Tie­nes hasta las 10, de

Pági­nas: 352 ISBN: 9788483658963 

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Sinopsis

«Anto­nio no daba cré­dito al correo elec­tró­nico que aca­baba de lle­garle… Era de su padre, falle­cido el día ante­rior.»

Así comienza Tie­nes hasta las 10, una emo­cio­nante his­to­ria de intriga y sus­pense en la que Fran­cisco Cas­tro cons­truye una trama que con­tiene, a su vez, muchas his­to­rias dife­ren­tes. A tra­vés de correos elec­tró­ni­cos, car­tas y otros tipos de pis­tas mis­te­rio­sas y sor­pren­den­tes, el pro­pio padre del pro­ta­go­nista des­pués de muerto, o alguien que se hace pasar por él, va a for­zarlo a inves­ti­gar un suceso terri­ble del pasado que aún no ha sido resuelto.

Libros mis­te­rio­sos, ven­ganza desde el más allá, his­to­rias de amor que deben per­ma­ne­cer ocul­tas, todo un con­junto de tra­mas en una novela que reco­rre no sólo la his­to­ria reciente de España y Gali­cia, sino tam­bién los cora­zo­nes de los aman­tes que lo son de ver­dad.

Opinión

Como puede leerse en la sinop­sis, la ver­da­dera his­to­ria da comienzo cuando Toni recibe un correo elec­tró­nico cuyo remi­tente es su padre… que acaba de venir de ente­rrarlo. Lógi­ca­mente su padre no puede estar enviando ese correo elec­tró­nico, pero le pro­pone un juego al que ambos juga­ban cuando Toni, el per­so­naje pro­ta­go­nista de la his­to­ria, era pequeño: ir siguiendo las pis­tas que su padre iba deján­dole para des­cu­brir el camino para lle­gar al «tesoro» final; como en los libros clá­si­cos de aven­tu­ras.

Con esta pre­misa, y con lo que me gus­tan a mí las nove­las de este tipo, las expec­ta­ti­vas se me dis­pa­ra­ron y sabía que tenía que leerlo como fuera. Lo de las expec­ta­ti­vas altas… ese pro­blema que hace que muchos libros bue­nos pero que no sobre­sa­len ten­gas la sen­sa­ción de que son un poco peor de lo que son… o que en otros casos, como pasa con este libro, al verse cum­pli­das, ten­gas una sen­sa­ción de haber dis­fru­tado ple­na­mente durante la lec­tura del mismo. ¡Qué buen fin de semana he pasado!

Durante unos cuan­tos capí­tu­los, en los que Toni inves­tiga el pasado de su padre, nos va guiando por un pequeño resu­men sobre lo que suce­dió en la ciu­dad de Vigo durante la época de la dic­ta­dura fran­quista, sobre cómo su padre, bajo el ano­ni­mato que le pro­por­cio­na­ban unas siglas pero jugán­dose el puesto… y quizá tam­bién algo más, se atre­vía a con­de­nar las bru­ta­li­da­des que se come­tie­ron cuando otros ni siquiera se lo plan­te­aban. Durante estas retros­pec­cio­nes, y dada la situa­ción en la época, es inevi­ta­ble que se toquen cier­tos temas polí­ti­cos que lógi­ca­mente tenían que ver mucho con la vida del direc­tor de un perió­dico… y con la de todos los espa­ño­les, pero ése es tema aparte. Hay en estas par­tes espe­cial­mente una crí­tica bas­tante dura sobre la lige­reza con la que podían ase­si­nar a alguien sim­ple­mente por pen­sar dife­rente. Ade­más de esa etapa sobre su padre, que Toni no cono­cía del todo, tam­bién se encuen­tra con otra que, en ese caso, des­co­no­cía total­mente. Y que le lle­van a pen­sar que quizá su padre no era la per­sona que él creía que era…

La his­to­ria tam­bién tiene una rela­ción amo­rosa. Aun­que no suelo des­ta­car este tipo de momen­tos, ya que en las nove­las que suelo leer, como en ésta, las rela­cio­nes román­ti­cas o sexua­les no son la base sino algo que sucede sin más durante el trans­curso de la vida de los per­so­na­jes, con­si­dero que los encuen­tros amo­ro­sos entre los per­so­na­jes están muy bien narra­dos y des­cri­tos; esos momen­tos no lle­gan a ser exce­si­va­mente lar­gos pero sí inten­sos, des­cri­biendo a ambos per­so­na­jes de tal forma que parece que estés vién­do­los. Creo que, en este caso, esos per­so­na­jes estando en una rela­ción, teniendo en cuenta que el obje­tivo de la inves­ti­ga­ción con­forme va trans­cu­rriendo la his­to­ria pasa a ser común, tiene mucho más que apor­tar a la his­to­ria que si la bús­queda y reso­lu­ción del autor tras el mis­te­rioso correo elec­tró­nico y la vida oculta de Anto­nio Correa corriese sola­mente a cargo de una per­sona.

Las diver­sas inves­ti­ga­cio­nes van lle­ván­dole a Toni a libros que tiene su padre en diver­sas estan­te­rías, y bus­cando pis­tas entre libros tan clá­si­cos como La isla del tesoro y El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Ste­ven­son o Veinte mil leguas de viaje sub­ma­rino, de Julio Verne: la novela por exce­len­cia que pone a Gali­cia en el mapa, espe­cial­mente al pue­blo de Cesan­tes. Éste es un libro con una intensa bús­queda en el que el «cofre» tam­bién es de madera, como en los libros de aven­tu­ras clá­si­cos, pero que el tesoro no es oro sino cho­co­la­ti­nas. Qué ganas de comer cho­co­late me entró mien­tras leía.

Si me tuviera que que­dar con un capí­tulo, sería con el 49; es un monó­logo men­tal que me ha alu­ci­nado. En él van tomando forma de repente las ideas que sur­gen de las inves­ti­ga­cio­nes que han ido rea­li­zán­dose; se refle­xiona, se atan cabos suel­tos, se vuelve a infor­ma­cio­nes que se han ido dando de pasada en la his­to­ria y que ahora vuel­ven a sur­gir de repente, desde pen­sa­mien­tos arbi­tra­rios for­mando una espe­cie de llu­via de ideas, que ayuda a colo­car las pie­zas del puzle para que el lec­tor pueda saber, junto con Toni y sus inves­ti­ga­cio­nes, quién se esconde tras ese correo elec­tró­nico y qué es lo que su padre, Anto­nio Correa, que­ría hacerle saber a tra­vés del mismo juego al que juga­ban cuando Toni era pequeño.

Esta novela está car­gada de intriga y de vuel­tas de tuerca (y quie­nes me leéis asi­dua­mente sabéis cómo me gusta esto…): cuando crees que están enca­mi­nán­dose las cosas hacia un sitio: ¡zas!, nueva pista que te lleva a otro sitio dife­rente y ya no tie­nes ni idea de qué será lo pró­ximo que suceda. En cuanto al desen­lace he de reco­no­cer que, a tra­vés de las pis­tas que van apa­re­ciendo pensé: ¡ay! ¿no será…? Y sí: fue. Y me encantó, por­que es un final muy a la altura de ese bri­llante comienzo. Y la forma en que el autor nos va guiando hacia ese final que, una parte de él sí me esperé pero otra no, de ver­dad, es exqui­sita.

Este libro, para alguien como yo: un gallego nacido en Valen­cia, es estu­pendo. Es un reco­rrido por las calles de Vigo y La Coruña a tra­vés de his­to­rias, de momen­tos y de libros. Me lo he pasado pipa leyén­dolo.

Características

La novela da comienzo in medias res con la muerte de Anto­nio Correa (direc­tor de un perió­dico de Vigo) que, durante los pri­me­ros capí­tu­los, la voz narra­dora se encarga de pre­sen­tar; la his­to­ria está narrada en pri­mera per­sona por Toni, el hijo del falle­cido. El libro está com­puesto de 56 capí­tu­los y todos ellos gene­ral­mente son bas­tante bre­ves. La ambien­ta­ción de esta novela está situada en Gali­cia; al prin­ci­pio, durante el fune­ral de Anto­nio Correa, en Vigo; des­pués, durante el trans­curso de la vida de Toni, en La Coruña; y por último, durante las inves­ti­ga­cio­nes, vuelve a reco­rrer con fre­cuen­cia las calles de Vigo. La his­to­ria está con­tada en el pre­sente, y las inves­ti­ga­cio­nes son de igual forma en el pre­sente, pero a tra­vés de recor­tes de perió­di­cos y pis­tas que Toni va encon­trando el autor con­si­gue hacer retros­pec­cio­nes nor­mal­mente hacia el año 1972 con­tán­do­nos lo que pasaba y cómo se vivía en el Vigo de la época de la dic­ta­dura fran­quista.

Personajes

El per­so­naje abso­luto de esta novela es Anto­nio Correa, que como ya dije: es el direc­tor del perió­dico de Vigo que ya falle­ció; de hecho, si no es por la inves­ti­ga­ción que va lle­vando a momen­tos del pasado, ni siquiera podría­mos saber cómo fue en vida, pero debido al juego de pis­tas que se trae con su hijo pode­mos saber mucho más de él incluso que si toda­vía estu­viese vivo.

El per­so­naje pro­ta­go­nista del libro es Toni, el hijo y narra­dor de la his­to­ria: un chico que quizá en acto de rebel­día hacia su madre Isa­bel, que se lle­van ambos un tanto regu­lar, optó por otra pro­fe­sión que no era la que se espe­raba de él (aun­que quizá no por­que no le agra­dara ésta) y se inde­pen­dizó muy rápido para mon­tar su pro­pia edi­to­rial. Allí, su com­pa­ñera de tra­bajo y para él aun­que sea tam­bién algo más, es Celia, que en cuanto se entera de la his­to­ria que se trae Toni entre manos con la inves­ti­ga­ción no duda en echarle una mano…

No puedo deta­llar mucho más sobre los per­so­na­jes por­que debido a las vuel­tas de tuerca que tiene la his­to­ria estos per­so­na­jes se tor­nan impre­de­ci­bles en más de una oca­sión, cam­biando los roles y ya no teniendo por seguro nada más aparte de que el muerto sigue muerto y de que Toni no tiene ni idea de qué está pasando. Y esa sen­sa­ción me encanta.

Pros y contras

Mi pro es para la intriga y ten­sión que el autor da a la his­to­ria. Me engan­chó un mon­tón su lec­tura; y siem­pre fina­liza los capí­tu­los, aun­que sean bre­ves, en una parte impor­tan­tí­sima: ha reci­bido nueva pista, la que seguía no queda del todo clara o no saben hacia dónde tirar. Siem­pre que­dan ganas de seguir leyendo, ¡incluso al lle­gar a la última página! Para mi ritmo de lec­tura no puedo decir que he leído este libro: ¡lo he devo­rado! Y he dor­mido muy poco, todo sea dicho.

Y mi con­tra va para la pareja de Toni y Celia (su com­pa­ñera de tra­bajo); desde el ini­cio, antes de saber por dónde iba a ir la his­to­ria, y pese a haber­los ship­peado bien pronto, ya sabía que las cosas para ellos (para su no-rela­ción, vaya) no iban a salir bien pero en el fondo que­ría que sí salie­ran bien por­que me pare­cían una pare­jaza. Y hubiera podido haber un final feliz, al estilo Dis­ney, de: fue­ron feli­ces y comie­ron per­di­ces… pero dado lo suce­dido hacia el final, de cómo son las cosas en la vida real, tiene sen­tido (aun­que no quiera) que sea así, por­que la vida no es siem­pre justa y tiene momen­tos que no espe­ra­mos y que no salen como que­re­mos. Así que entiendo que sea así, pero hubiera pre­fe­rido ver a la pare­jita feliz. 

Reseña: El color de la magia, de Terry Pratchett

24/09/16

El color de la magia, de Terry Pratchett

El color de la magia, de

Pági­nas: 284 ASIN: B0062­X6­Y0Y

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Sinopsis

En un mundo plano sos­te­nido por cua­tro ele­fan­tes impa­si­bles —que se apo­yan en la espalda de una tor­tuga gigante— habi­tan los estra­fa­la­rios per­so­na­jes de esta novela: un hechi­cero avaro y torpe, un turista inge­nuo cuyo fiero equi­paje le sigue a todas par­tes sos­te­nido por cien­tos de pati­tas, dra­go­nes que solo exis­ten si se cree en ellos, gre­mios de ladro­nes y ase­si­nos, espa­das mági­cas, la Muerte y, por supuesto, un extenso catá­logo de magos y demo­nios…

En esta serie de nove­las se dan cita todos los temas y situa­cio­nes del género fan­tás­tico, vis­tos a tra­vés del per­so­na­lí­simo y corro­sivo sen­tido de la comi­ci­dad de un autor inglés que se ha con­ver­tido en uno de los escri­to­res de humor de mayor éxito y fama en el mundo.

Opinión

Si hay alguien que empieza a leer a Terry Prat­chett sin saber de qué va el asunto sólo con los pri­me­ros párra­fos del libro puede hacerse una idea: Mun­do­disco es un mundo plano (un disco, lite­ral), que se sos­tiene gra­cias a que está sobre los lomos de cua­tro ele­fan­tes; y éstos, a su vez, están sobre el capa­ra­zón de una enorme tor­tuga, que se cuenta que no se sabe si es macho o hem­bra, y para ello nece­si­tan inge­niar una forma de lle­gar hasta abajo para… poder com­pro­barlo, ya me enten­déis. Qué, ¿cómo te que­das? Muerta, seguro.

Este es el pri­mer libro de la mas­to­dón­tica colec­ción Mun­do­disco; y a su vez tam­bién es el pri­mero de la Saga de Rin­ce­wind (en este mundo hay una gran diver­si­dad de per­so­na­jes y muchos de ellos tie­nen sus pro­pias his­to­rias con sagas dedi­ca­das prin­ci­pal­mente a ellos). Lo pri­mero que hago cuando leo un libro de fan­ta­sía es, lupa en mano, tra­tar de encon­trar cuá­les son las ins­pi­ra­cio­nes que se han podido tomar de Tol­kien… si tam­bién es tu caso: no te esfuer­ces, no las vas a encon­trar. Y cuando hay algo que recuerda lige­ra­mente es úni­ca­mente para paro­diar, como hace con otros auto­res y libros, a modo de home­naje a quie­nes escri­bie­ron antes que él. Este hom­bre tenía el inge­nio sufi­ciente como para que pue­das leer sus his­to­rias sin rela­cio­nar­las con nin­guna otra ante­rior a las suyas.

Quizá no haya estado dema­siado avis­pado dán­dome cuenta de más, pero sólo encon­tré una escena que iden­ti­fi­qué per­fec­ta­mente con La comu­ni­dad del ani­llo: la escena donde, en las minas de Moria, Gan­dalf hace bri­llar la luz de su vara para poder con­tem­plar per­fec­ta­mente la belleza que cava­ron los enanos. En este libro quien hace bri­llar esa luz es un dra­gón, a ver si quie­nes lo habéis leído sabéis a qué escena corres­ponde, y quie­nes lo vayáis a leer a ver si la iden­ti­fi­cáis. ¡Y si habéis encon­trado más decíd­melo! Por cierto, tam­bién encon­tré una escena que me recordó a Cthulhu: la des­crip­ción física de Bel-sham­ha­roth. ¡Y a saber cuán­tas más cosas así!

Como es el pri­mer libro que leo de Prat­chett en soli­ta­rio no sé si es algo habi­tual en él o sólo de este libro (intuyo que sí será habi­tual), pero como es el pri­mer libro de la colec­ción no viene mal des­ta­carlo: las notas a pie de página (y tam­bién los parén­te­sis o «acla­ra­cio­nes») de este hom­bre no tie­nen nada que ver con nin­gún otro autor que hayas leído, ¡seguro! No tie­nen nada que ver con lo que la his­to­ria está narrando, expli­can cosas gra­cio­sas, que están bien que se expli­quen, pero te que­das pen­sando: ¿pero qué ten­drá que ver esto aquí? Y al final se le coge gusto por­que ya no sabes qué te vas a encon­trar en la pró­xima nota a pie de página o «acla­ra­ción», ni sobre qué tra­tará, ni qué tipo de rela­ción con la his­to­ria guar­dará. Para resu­mir: son impre­vi­si­bles.

Haciendo un símil, podría decirse que éste (y por lo que tengo enten­dido tam­bién suce­derá con La luz fan­tás­tica, el segundo libro de Mun­do­disco) son al Mun­do­disco lo que El Sil­ma­ri­llion a la Tie­rra Media; un poco entre­co­mi­llado quizá, pero así lo veo. Se dan mul­ti­tud de deta­lles del uni­verso en que trans­cu­rrirá la saga, de sus gen­tes; y aun­que se cen­tra en dos per­so­na­jes para que haya un hilo que ir narrando y cosas que vayan suce­diendo, va dando una espe­cie de paseo a estos dos per­so­na­jes, a veces un tanto inco­nexo, pre­sen­tán­do­nos por encima a todos los seres ima­gi­na­rios que ire­mos cono­ciendo con el trans­curso de la his­to­ria en los pró­xi­mos libros. Mucha gente reco­mienda no empe­zar por estos libros, por­que son muy intro­duc­to­rios y en com­pa­ra­ción con los demás no engan­chan tanto ni son tan diver­ti­dos… pero yo lo veo dife­rente: si los lees al prin­ci­pio empie­zas ya sabiendo más sobre el Mun­do­disco que si empie­zas por… por ejem­plo, el libro número quince; y si los demás van a ser mejo­res que estos dos pri­me­ros, pues cuanto antes te los qui­tes de encima mucho mejor, y a par­tir de ahí todo irá a mejor. Ade­más de que si son peo­res o más abu­rri­dos que los otros en com­pa­ra­ción, pero toda­vía no has leído los otros, no tie­nes con qué com­pa­rar… Ya es cosa de cada uno deci­dirse.

El libro está bien pero hay que des­ta­car que es el único del Mun­do­disco que tiene un final abierto, y que se pre­cisa leer tras éste La luz fan­tás­tica. Es un libro muy intro­duc­to­rio, muy expli­ca­tivo, como ya dije, pero se deja leer. Creo que no es para tanto como algu­nos dicen. El humor extraño de Prat­chett queda patente aquí, y tiene sali­das muy hila­ran­tes que lo hacen, den­tro de lo que cabe, muy ameno de leer.

Que no os dé miedo leerlo, creo que se coge muy buena base sobre el uni­verso que durante tan­tos libros nos acom­pa­ñará, que ayu­dará a enten­der un poco mejor las cosas que vayan suce­diendo en el resto de libros.

Personajes

Aun­que el papel de estos per­so­na­jes en el libro no es rele­vante, éste es un libro intro­duc­to­rio sobre el Mun­do­disco; y Mun­do­disco, el uni­verso gra­cias al cual cobra vida todo, no sería posi­ble, como ya dije al prin­ci­pio, sin la Gran Tor­tuga A’Tuin, ni sin los cua­tro ele­fan­tes que están de pie sobre su capa­ra­zón: Beri­lia, Tubul, Gran T’Phon y Jera­keen, sobre cuyos lomos está apo­yado el disco que lleva por nom­bre Mun­do­disco.

Rin­ce­wind es el peor mago de todo el Mun­do­disco; entró en la Uni­ver­si­dad Invi­si­ble de Ankh-Mor­pork (la ciu­dad más grande del Mun­do­disco) y no pasó del pri­mer nivel por­que no sabía ni siquiera rea­li­zar los hechi­zos más bási­cos; fue expul­sado de la uni­ver­si­dad por­que como mago era más bien malo y encima a causa de una apuesta entró donde no debía, abrió un libro que no debía y uno de los Ocho Hechi­zos (no saben cuál) le poseyó como mago. Ahora sólo conoce un único hechizo, ése, pero no conoce las pala­bras que lo invo­can, así que es como si no supiera nada de magia. Pese a ello tiene un ins­tinto que le per­mite salir indemne de los líos más dis­pa­res; bien sea por una suerte que a veces se le apa­rece, por guiarse de la visión que todos los magos del Mun­do­disco poseen aun­que sean más bien regu­la­res tirando a malos, o por­que con su labia con­funde al resto y trata de salir siem­pre lo mejor parado posi­ble. Para hacerse una idea más apro­xi­mada de cómo es: es lo opuesto a Kvothe de El nom­bre del viento.

Dos­flo­res es un turista que viene desde allende los mares del Mun­do­disco, o quizá más bien podría decirse una com­pli­ca­ción de vida para Rin­ce­wind, que es mucho más feliz no metién­dose en pro­ble­mas… y para él meterse en pro­ble­mas es casi cual­quier cosa. Apa­re­ció en Ankh-Mor­pork desde el Impe­rio Ágata, en el Con­ti­nente Con­tra­peso, en busca de aven­tu­ras, de héroes, de peleas, de dra­go­nes… Las aven­tu­ras que les cuen­tan quie­nes lle­gan en barco al otro lado del Mun­do­disco le hicie­ron que­rer aho­rrar y des­cu­brir por él mismo todas las cosas que le habían con­tado. Junto con él llegó tam­bién su mis­te­rioso Equi­paje, el cual es ado­ra­ble. Para Dos­flo­res, hasta el mayor de los peli­gros, es una aven­tura; se conoce que en la tie­rra de donde pro­cede no hay muchos peli­gros, por tanto no tiene sen­tido del miedo… para él Ankh-Mor­pork y alre­de­do­res es como un par­que de atrac­cio­nes del que sólo espera pasár­selo lo mejor posi­ble y vol­ver a casa con el mayor número de aven­tu­ras y anéc­do­tas posi­bles que poder con­tar.

Equi­paje: es el único per­so­naje del Mun­do­disco, al menos de momento, que no habla. ¡Hasta las espa­das hablan! Pero Equi­paje no; a Equi­paje le agrada más actuar, ser fiel a su amo, guar­dar sus per­te­nen­cias más valio­sas y pro­te­gerlo en la medida de lo posi­ble. Es muy curiosa la téc­nica que usó Prat­chett para este per­so­naje, por­que parece imper­cep­ti­ble, no habla, no tiene una rele­van­cia espe­cial en el trans­curso de la his­to­ria, pero a la vez, cuando sitúas en un mismo esce­na­rio a Dos­flo­res y a Rin­ce­wind y no se sabe nada de Equi­paje se le echa de menos.

Muerte: el único pro­pó­sito de este caris­má­tico per­so­naje en este libro es atra­par al incauto de Rin­ce­wind. Aten­ción, spoi­ler: no lo con­si­gue. Es un per­so­naje que, aun­que en peque­ñas pin­ce­la­das, ya se deja ver lo genial que será cuando cobre más pro­ta­go­nismo en su pro­pia saga den­tro del Mun­do­disco. Es muy fácil de iden­ti­fi­car: SIEM­PRE DIA­LOGA EN MAYÚS­CU­LAS; con voz de ultra­tumba, como le corres­ponde. Esto ya lo cono­cía del libro Bue­nos pre­sa­gios y me encantó.

Pros y contras

Mi pro va direc­tí­simo para Terry Prat­chett, y más con­cre­ta­mente para su mente capaz de idear estas his­to­rias. Tiene un humor pecu­liar, pro­voca situa­cio­nes surrea­lis­tas, hace humor con situa­cio­nes coti­dia­nas que hacen reír de ver que quizá hasta tú mismo has hecho esas cosas alguna vez. Y tiene un inge­nio bár­baro para dar nom­bres a los per­so­na­jes, para des­cri­bir un uni­verso tan vasto y rico de razas ale­ja­das de la mito­lo­gía nór­dica empleada por Tol­kien que da ale­gría ir leyendo para saber con qué otro extraño per­so­naje te encon­tra­rás. Y los que hay, aun­que algu­nos pue­dan ser más comu­nes, se com­por­tan a la forma Prat­chett: una forma pecu­liar­mente cómica, repleta de un humor absurdo y casi retor­cido a veces, que a mí por lo menos me gusta mucho. Y sólo de pen­sar lo que está por venir en los pró­xi­mos libros… ¡Ay!

Para mí un pequeño con­tra es la ausen­cia de capí­tu­los; el libro está sólo divi­dido por par­tes. Es una ton­te­ría de con­tra, pero aparte de leer durante el día, cuando llega la noche, depende de cómo ande de sueño, uno de los momen­tos más guays es el «un capí­tulo (o dos) y a dor­mir». Pues aquí eso es dife­rente; en todo caso hay que con­for­marse con los múl­ti­ples «cam­bios de tiempo o esce­na­rio» que hay repar­ti­dos por el libro, en los que hay un salto entre párra­fos, y así puedo irme a dor­mir tran­quilo. Me da que esto de la ausen­cia de capí­tu­los va a ser una cons­tante en los libros de Prat­chett, así que más vale irse acos­tum­brando.

Cita

Esta vez la cita ele­gida no tiene nada espe­cial en sí misma, pero me parece un párrafo per­fecto para dar a cono­cer lo que es el Mun­do­disco a quie­nes no conoz­can aún qué les puede depa­rar en estos libros.

En el Mun­do­disco las plan­tas se divi­den en las siguien­tes cate­go­rías: anua­les —que se plan­tan a prin­ci­pios de un año para cose­char­las a fina­les—, bie­na­les —que se plan­tan un año para cose­char­las al siguiente— y peren­nes que se plan­tan una vez y siguen cre­ciendo hasta más noti­cias. Pero tam­bién exis­ten unas espe­cies muy esca­sas, las retro­anua­les, que gra­cias a un extraño giro cua­tri­di­men­sio­nal en su código gené­tico, se pue­den plan­tar un año para que crez­can el ante­rior. Las cepas de nuez vul son un caso toda­vía más extraño, puesto que pue­den cre­cer hasta ocho años antes de que se plante su semi­lla. Se dice que el vino de nuez vul pro­por­ciona a los que lo beben cier­tas visio­nes del futuro. Un futuro que, desde el punto de vista de la nuez, es el pasado. Increí­ble, pero cierto.

Reseña: Diez negritos, de Agatha Christie

20/09/16

Diez negritos, de Agatha Christie

Diez negri­tos, de

Pági­nas: 224 ASIN: B011CMD­M4U

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Sinopsis

Diez per­so­nas sin rela­ción alguna entre sí son reuni­das en un mis­te­rioso islote de la costa inglesa por un tal Sr. Owen, pro­pie­ta­rio de una lujosa man­sión a la par que per­fecto des­co­no­cido para todos sus invi­ta­dos. Tras la pri­mera cena, y sin haber cono­cido aún a su anfi­trión, los diez comen­sa­les son acu­sa­dos mediante una gra­ba­ción de haber come­tido un cri­men en el pasado.

Uno por uno, a par­tir de ese momento, son ase­si­na­dos sin expli­ca­ción ni motivo apa­rente. Sólo una vieja can­ción infan­til parece ence­rrar el mis­te­rio de una cre­ciente pesa­di­lla.

Opinión

¡Madre mía, qué librazo! Con lo que a mí me gusta este género, ¿cómo podía exis­tir un libro así y que toda­vía no lo hubiera leído? ¡Sacri­le­gio, blas­fe­mia! Si te gusta la novela negra: ¡corre a leerlo! Vete a la tienda más cer­cana y cóm­pralo, cóm­pralo por inter­net, o incluso si ves por la calle a alguien que está leyén­do­selo, ¡dale dinero por él y llé­va­telo! No tie­nes tiempo que per­der. Hacía mucho tiempo que un libro no entraba a for­mar parte de mi lista de libros favo­ri­tos… ¡y éste se lo ha ganado con cre­ces!

Es el pri­mer libro que leo de Agatha Chris­tie. Siem­pre he tenido ganas de leer alguno de los tro­pe­cien­tos que escri­bió, tanto su nom­bre como el de Step­hen King me evo­can bue­nos recuer­dos de una época pasada donde sus títu­los pobla­ban las estan­te­rías de los kios­cos, cuando toda­vía aparte de las revis­tas del cora­zón y la prensa dia­ria podía encon­trarse de forma habi­tual en estos loca­les libros para com­prar. Los dos libros que siem­pre he que­rido leer de esta autora son Ase­si­nato en el Orient Express y éste que nos ocupa: Diez negri­tos. Hace pocos días leí la reseña que Isa de Libros con Isa­bel había escrito de Diez negri­tos y pensé: ya ha lle­gado el momento, ¡a leerlo! Y qué bien, la leche, ¡qué bien he hecho en habér­melo leído!

La novela poli­cíaca se basa en la reso­lu­ción de un mis­te­rio, nor­mal­mente un cri­men, de la misma forma en la que lo hace la poli­cía: se bus­can patro­nes, se hace una lista de sos­pe­cho­sos, se va recreando la escena para tra­tar de ave­ri­guar quién pudo hacerlo y qué moti­vos tenía para ello, etc. ¿Pero qué pasa cuando los sos­pe­cho­sos son todos los per­so­na­jes y los moti­vos por los que ha muerto esa per­sona son incier­tos? ¿Qué pasa cuando quie­nes inves­ti­gan el caso tam­bién son sos­pe­cho­sos? Quis cus­to­diet ipsos cus­to­des?

Ésta es la pre­misa de esta his­to­ria. Diez per­so­nas, un único esce­na­rio: una isla con una lujosa casa a la que cada una de esas diez per­so­nas han sido invi­ta­das por moti­vos dife­ren­tes: unos para tra­ba­jar, otros para pasar las vaca­cio­nes, otros para inves­ti­gar… El des­co­no­cido sr. Owen ha inves­ti­gado a cada una de las per­so­nas con el fin de cono­cer­las de tal modo que en la invi­ta­ción les dijese a cada uno justo lo único que les haría empren­der un viaje hacia una isla des­co­no­cida invi­ta­dos por una per­sona igual­mente des­co­no­cida.

Al prin­ci­pio, y coin­ci­diendo con la opi­nión de Isa en su reseña, es un pelín pesado. No ocu­rre nada, sólo se pre­senta a los per­so­na­jes, uno tras otro, y como son diez pues… ¡Pero no deca­igas, aguanta! A par­tir de la pri­mera muerte todo empieza a mejo­rar, y con­forme más muer­tes van suce­dién­dose y menos per­so­nas vivas que­dan en la isla toda­vía mejor se pone. Es genial la evo­lu­ción de la his­to­ria.

Men­cio­nando la evo­lu­ción de la his­to­ria, la de los per­so­na­jes tam­bién merece ser des­ta­cada. Al prin­ci­pio, pese a que han sido minu­cio­sa­mente pre­sen­ta­dos, sin­ce­ra­mente, no sabía quién era quién. Diez per­so­nas sin que nin­guna de ellas haga nada por lo que pue­das orien­tarte… leí esa parte pero no recor­daba gran cosa, salvo las pro­fe­sio­nes de alguno de ellos. Y este pri­mer paso de des­con­cierto pasó casi sin darme cuenta a poder dife­ren­ciar cada uno de ellos sólo por el nom­bre (o ape­llido) con­forme la his­to­ria va entrando en plena acción.

Estos per­so­na­jes pasan de tomar con cierta nor­ma­li­dad el estar en una casa de invi­ta­dos sin que haya ras­tro del anfi­trión a encon­trarse con la pri­mera muerte de uno de ellos durante la pri­mera noche en la isla. La mañana siguiente acuer­dan inves­ti­gar cada rin­cón de la isla y de la casa para tra­tar de encon­trar el escon­dite del ase­sino, éste no ha podido salir de la isla debido al mal tiempo… y tam­bién por­que aun­que no hiciera mal tiempo no hay nin­gún medio para salir de la isla. Aten­ción, spoi­ler: no encuen­tran a nin­gún ase­sino ni tam­poco nin­gún lugar donde se pudiera haber escon­dido, por lo que dedu­cen que el ase­sino es uno de ellos. De ese momento en ade­lante es cuando, creo, empieza la novela real­mente: saben que uno de ellos es el ver­dugo, saben que habrán más muer­tes, pero no saben cuándo ni quién será el ase­sino; empie­zan a sos­pe­char todos de todos; empie­zan a obser­varse, a vigi­larse, a estar aten­tos a los movi­mien­tos de las demás per­so­nas que habi­tan la casa…

La reso­lu­ción de este mis­te­rio y el des­cu­bri­miento de la per­sona que es el ase­sino es impo­si­ble de adi­vi­nar. Me encanta pre­de­cir el final de los libros, o inten­tarlo al menos, pero es que es lite­ral­mente impo­si­ble. Incluso hacia el final, cuando ya ape­nas queda gente viva en la isla, es impo­si­ble de pre­de­cir. Aten­ción, spoi­ler: ¡ni siquiera se puede pre­de­cir cuando sólo queda, apa­ren­te­mente, una única per­sona viva en la isla!

El ase­sino tam­poco se des­cu­bre por los medios habi­tua­les, y se des­cu­bre de una forma muy ori­gi­nal que no la voy a comen­tar ni siquiera avi­sando de que es un spoi­ler, por­que me parece tan bri­llante que merece la pena ser des­cu­bierta por cada uno con­forme de lle­gue hacia el final de la lec­tura.

Va a cos­tarme muchí­simo encon­trar otro libro con tanto mis­te­rio como éste; y por las rese­ñas que leo, me da que ni siquiera leyendo el resto de libros de la autora, por­que todas las per­so­nas que he leído opi­nio­nes sobre este libro lo ponen como el mejor, o de los mejo­res, de todos los libros que ha escrito. Y no me parece en abso­luto una exa­ge­ra­ción: viendo el nivel es difí­cil de igua­lar y más difí­cil toda­vía de supe­rar.

Pros y contras

Mi pro en este libro va sin duda a su ori­gi­na­li­dad. No había leído otro libro así, con tanta intriga, y ale­ján­dose total­mente de lo que suele ser habi­tual en el género. Lo mara­vi­lloso de la his­to­ria es que la autora te mete tanto en su pequeño mundo creado (tan pequeño como una pequeña isla con una única casa) y en la mente de los per­so­na­jes, que sobre todo hacia el final, cuando se llega a la quinta o sexta muerte, es tan pal­pa­ble que casi parece que el lec­tor pueda lle­gar a sen­tir el odio que sien­ten unos por otros, el miedo, la angus­tia, la inten­si­dad con la que sus cere­bros tra­ba­jan para pro­ce­sar hasta la más nimia de las infor­ma­cio­nes de su entorno que podría lle­gar a sal­var­les la vida, el ins­tinto de super­vi­ven­cia que les hace des­con­fiar de todo y de todos…

Y como con­tra, pues como dije: el comienzo del libro. Es un pelín denso e incluso abu­rrido, puede lle­gar a desilu­sio­nar a gente que empiece a leér­selo sin saber todo lo que está por venir. Es una pre­sen­ta­ción lar­guí­sima de cada uno de los diez per­so­na­jes (si fue­ran uno o dos…) sin que entre ellas suceda nada. Es, quizá, una intro­duc­ción que no está a la altura del nudo y mucho menos del desen­lace de la novela. Pero una vez ter­mi­nado el libro tiene su dis­culpa y carece total­mente de impor­tan­cia por­que lo bueno supera con cre­ces a este deta­lle.