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Reseña: Apocalipsis, de Stephen King

2-V-2017

Apocalipsis, de Stephen King

Apocalipsis, de

Páginas: 1584ISBN: 9788497599412

Comprar: papel ebook Editorial: DeBolsillo ficha del libro

Sinopsis

Esta narra­ción cuen­ta cómo un virus gri­pal, crea­do arti­fi­cial­men­te como posi­ble arma bac­te­rio­ló­gi­ca, se extien­de por Esta­dos Uni­dos y pro­vo­ca la muer­te de millo­nes de per­so­nas. Los super­vi­vien­tes tie­nen sue­ños comu­nes, en los que apa­re­cen una ancia­na y un hom­bre joven. La mujer ancia­na los inci­ta a via­jar a Nebras­ka para com­ba­tir a Ran­dall Flagg, un abo­mi­na­ble per­so­na­je que lide­ra las fuer­zas del mal y bus­ca su ani­qui­la­ción defi­ni­ti­va median­te un temi­ble arse­nal nuclear.

Autor

Stephen King

Step­hen Edwin King (Portland, Mai­ne, Esta­dos Uni­dos, 1947) es un escri­tor cono­ci­do por sus nove­las de terror. Los libros de King han esta­do muy a menu­do en las lis­tas de super­ven­tas. En 2003 reci­bió el Natio­nal Book Award por su tra­yec­to­ria y con­tri­bu­ción a las letras esta­dou­ni­den­ses, el cual fue otor­ga­do por la Natio­nal Book Foun­da­tion, en 2007 reci­bió el Grand Mas­ter Award que otor­ga la aso­cia­ción Mys­tery Wri­ters of Ame­ri­ca, así como tam­bién ha sido en múl­ti­ples oca­sio­nes gana­dor del Pre­mio Bram Sto­ker otor­ga­do por la Horror Wri­ters Asso­cia­tion. Entre sus títu­los más céle­bres cabe des­ta­car El mis­te­rio de Salem’s Lot (1975), El res­plan­dor (1977), La zona muer­ta (1979), Ojos de fue­go (1980), Male­fi­cio (1984), It (1986), Apo­ca­lip­sis (1990), La milla ver­de (1996) y las sie­te nove­las que com­po­nen el ciclo «La Torre Oscu­ra». Sus últi­mos libros publi­ca­dos en espa­ñol son Quien pier­de paga (2015), Revi­val (2014), Mr. Mer­ce­des (2014), Doc­tor Sue­ño (2013) y Joy­land (2013).

Opinión

En mi reto de leer todos los libros de Step­hen King por orden de publi­ca­ción (en lo posi­ble al menos) el pró­xi­mo en la lis­ta era éste, Apo­ca­lip­sis, y tenía ganas de leer­lo. Es, en mi opi­nión, jun­to con It (1986), dos de los libros más emble­má­ti­cos y cono­ci­dos de Step­hen King. No obs­tan­te, el mie­do a leer­lo era direc­ta­men­te pro­por­cio­nal a las ganas que tenía de leer­lo, es de esos libros que reci­ben crí­ti­cas de todo tipo, a la par bue­nas y malas, sobre todo en el final; y las malas sue­len ser bas­tan­te duras… entien­do que des­pués de leer casi 1600 pági­nas, si el final no te gus­ta, es como para poner a cal­do tan­to el libro como al autor… así que aun­que las tenía en cuen­ta, no hice dema­sia­do caso de ellas y, como se sue­le decir: p’alante.

Quie­ro dejar cla­ro que el libro me ha gus­ta­do mucho… me ha encan­ta­do. Es un libro exce­len­te, aun­que no apto para gen­te que aca­ba de empe­zar a leer, ni tam­po­co para quie­nes pese a que haga tiem­po que lean de for­ma regu­lar no hayan leí­do toda­vía unos cuan­tos libros de este autor para hacer­se una idea de cómo escri­be y cómo sue­len ser la mayo­ría de sus libros. En este libro que­da mucho más paten­te que en otros que Step­hen King prio­ri­za, meta­fó­ri­ca­men­te hablan­do, más el via­je que el des­tino final.

El plan­tea­mien­to de los libros de Step­hen King sue­le atra­par, des­cri­be el esce­na­rio y los per­so­na­jes de for­ma magis­tral, de un modo que pocos auto­res son capa­ces de hacer; el nudo sue­le ser poco cons­tan­te, como cuan­do vas a un par­que de atrac­cio­nes en el que hay una atrac­ción que va hacer que la adre­na­li­na se te dis­pa­re, pero has­ta que lle­gas a ese pun­to la máqui­na en la que vas mon­ta­do hace un reco­rri­do más bien insul­so para coger la sufi­cien­te dis­tan­cia y pos­te­rior velo­ci­dad para lle­gar al momen­to épi­co lo más rápi­do posi­ble y que esa esce­na que­de rete­ni­da en tu cere­bro cuan­to más tiem­po mejor… y jus­to des­pués de ese momen­to, vuel­ta a empe­zar, por­que si hay doble (o tri­ple) ración de esa par­te fre­né­ti­ca, toda­vía será mejor; y nor­mal­men­te el desen­la­ce decae un poco… en algu­nos para remon­tar un poco en el final, y en otros para ter­mi­nar de caer del todo y dejar­te con una sen­sa­ción agri­dul­ce pen­san­do que el final no le hace jus­ti­cia al res­to del libro.

En cier­to modo en éste pasa lo que en la mayo­ría de libros de Step­hen King: el plan­tea­mien­to es subli­me, se nos pre­sen­ta al Capi­tán Tro­ta­mun­dos (así lla­man al virus gri­pal) y las atro­ci­da­des que a cau­sa de él pue­den ir vién­do­se por todo Esta­dos Uni­dos, se nos pre­sen­ta a un sin­fín de per­so­na­jes, que para algu­nos de ellos poco des­pués de saber quié­nes son, qué hacen y de dón­de son, el autor tie­ne pre­pa­ra­da una muer­te poco agra­da­ble, y empie­za a dár­se­le pro­ta­go­nis­mo poco a poco al elen­co de per­so­na­jes que esta­rán acom­pa­ñán­do­nos duran­te toda la his­to­ria; en el nudo se pue­de obser­var tam­bién el mis­mo patrón que en el res­to de libros del autor, pero al tra­tar­se de un libro de tro­pe­cien­tas pági­nas sus pun­tos cla­ve y por exten­sión tam­bién sus pun­tos más flo­jos son mayo­res y más fre­cuen­tes; para el desen­la­ce hay opi­nio­nes para todos los gus­tos, como ya dije… a mí me ha gus­ta­do, no era lo que espe­ra­ba, y creo que lo que espe­ra­ba me hubie­se gus­ta­do más, pero de igual for­ma me ha gus­ta­do y me he que­da­do con­ten­to con él. Más ade­lan­te ya habla­ré más dete­ni­da­men­te de este final, aun­que ya ade­lan­to que será con spoi­lers… es impo­si­ble refe­rir­se a él sin des­tri­par el libro (un poco más sólo de lo que ya spoi­lea la sinop­sis).

Por comen­tar dos curio­si­da­des más sobre este libro: la pri­me­ra en rela­ción al tema de las muer­tes que ya comen­té antes, aña­dir que al prin­ci­pio hay capí­tu­los ente­ros don­de no para de morir gen­te, ya dije que a algu­nos per­so­na­jes poco des­pués de cono­cer­les se les mata de múl­ti­ples y atro­ces for­mas, pero hay capí­tu­los en los que para dejar al lec­tor con la sen­sa­ción de la mag­ni­tud que está alcan­zan­do la pan­de­mia del Capi­tán Tro­ta­mun­dos King no para de ani­qui­lar a toda la gen­te nue­va que va crean­do y a otra tan­ta que se nos pre­sen­tó bre­ve­men­te en capí­tu­los ante­rio­res; tam­bién decir que se men­cio­nan un mon­tón de libros den­tro de la his­to­ria, en algu­nas oca­sio­nes explí­ci­ta­men­te, dicien­do títu­los con­cre­tos, y en otras hacien­do un bre­ve resu­men de la tra­ma, o de par­te de ella, para que quie­nes los hayan leí­do sepan rápi­da­men­te a qué libro se está refi­rien­do el per­so­na­je o el narra­dor.

Y una últi­ma cosa que mere­ce ser des­ta­ca­da por todo lo alto: ya he dicho que hay un sin­fín de per­so­na­jes… exclu­yen­do a los que son «de relleno», que mue­ren al poco de cono­cer­les, siguen sien­do muchos. Pero es tal la maes­tría con la que carac­te­ri­za a sus per­so­na­jes, lo que ter­mi­nas por cono­cer sus aspi­ra­cio­nes, sus temo­res, cómo pien­san, etc, que aun­que sea una nove­la coral y que el inter­cam­bio de voces narra­do­ras no se pro­duz­ca nece­sa­ria­men­te con un cam­bio de capí­tu­lo, no me sen­tí per­di­do en nin­gún momen­to, como sí me ha pasa­do en otros libros en los que no sabía qué per­so­na­je esta­ba actuan­do como narra­dor en cada momen­to. Dado el gran núme­ro de per­so­na­jes dis­tin­tos, con sus dife­ren­tes per­so­na­li­da­des, pien­so que es jus­to que sea men­cio­na­do y admi­ra­do.

Características

La his­to­ria da comien­zo pre­sen­tán­do­nos cómo se empe­zó a pro­pa­gar el virus de la super­gri­pe bau­ti­za­do como Capi­tán Tro­ta­mun­dos, con un narra­dor externo omnis­cien­te. Duran­te el plan­tea­mien­to se nos pre­sen­ta a un núme­ro ele­va­do de per­so­na­jes, pero sólo unos pocos de ellos final­men­te ten­drán la cate­go­ría de per­so­na­jes pro­ta­go­nis­tas. Duran­te el nudo y el desen­la­ce la estruc­tu­ra cam­bia y pasa a tener un narra­dor múl­ti­ple: cada uno de los ya esta­ble­ci­dos como per­so­na­jes prin­ci­pa­les va asu­mien­do el rol de narra­dor en algu­nas par­tes de la his­to­ria; el inter­cam­bio entre unos y otros narra­do­res no nece­sa­ria­men­te se pro­du­ce con un cam­bio de capí­tu­lo; aun­que la his­to­ria sigue un orden lineal, cada uno de estos per­so­na­jes pro­ta­go­nis­tas va hacien­do de tan­to en tan­to retros­pec­cio­nes bien men­tal­men­te o con­tán­do­le la his­to­ria de sus res­pec­ti­vas vidas a otros per­so­na­jes con lo que se nos faci­li­ta saber cómo eran y qué hacían antes del con­flic­to. En cuan­to a la carac­te­ri­za­ción de los per­so­na­jes en esta his­to­ria la hay de los dos tipos, tan­to direc­ta como indi­rec­ta: tan­to de unos como de otros en algún momen­to el narra­dor apor­ta datos para que sepa­mos cómo son, pero en su mayo­ría son ellos mis­mos quie­nes se des­cri­ben a sí mis­mos con sus accio­nes y pen­sa­mien­tos. La loca­li­za­ción que abar­ca esta his­to­ria, en gene­ral, es todo Esta­dos Uni­dos, aun­que el grue­so de la his­to­ria se sitúa en Boul­der (colo­ra­do) y en Las Vegas (Neva­da). La his­to­ria se divi­de en 79 capí­tu­los y, en su mayo­ría, son bas­tan­te exten­sos.

Personajes

Otro de los patro­nes carac­te­rís­ti­cos de King cuan­do escri­be sus libros son los roles en común de los per­so­na­jes que apa­re­cen en sus nove­las. Me expli­co: cam­bian los nom­bres, las eda­des de los per­so­na­jes, sus apa­rien­cias, sus habi­li­da­des, etc. Pero cuan­do has leí­do algún libro de este autor sabes que sue­le haber un alcohó­li­co, un escri­tor frus­tra­do, un joven con pode­res sobre­na­tu­ra­les o con unos diá­lo­gos y una for­ma de ser nada habi­tua­les para su edad, etc. Bien, pues en este libro, cuan­do tra­té de pre­de­cir qué rol ocu­pa­rían en muchos casos fallé com­ple­ta­men­te. Muchos de ellos tie­nen cua­li­da­des que les per­mi­ten ocu­par uno de esos roles carac­te­rís­ti­cos, pero como hay tan­tí­si­mos per­so­na­jes en esta his­to­ria es difí­cil acer­tar con el pri­me­ro que crees que pue­de dar el per­fil para ocu­par ese rol.

Aun­que los per­so­na­jes son muchos, y con­for­me vas cono­cién­do­les te enca­ri­ñas fácil­men­te con ellos, sólo haré men­ción a quie­nes pien­so que son más repre­sen­ta­ti­vos de la his­to­ria… y den­tro de ellos, sólo una bre­ve selec­ción de mis favo­ri­tos, si no no ter­mi­na­ría nun­ca.

Nick Andros: sé que éste es el pre­vi­si­ble por­que es de los pri­me­ros a los que fácil­men­te pue­des coger cari­ño aun­que sólo sea por mera empa­tía. Es un chi­co sor­do­mu­do, pero sus caren­cias a la hora de comu­ni­car­se con otras per­so­nas (cosa que se lo pone difí­cil en el nue­vo mun­do que nos pre­sen­ta la nove­la) la com­pen­sa tenien­do una men­te capaz de engen­drar unas ideas y unos pla­nes de escán­da­lo.

Kojak: este es rápi­do, ¡quie­ro un perro como él! Ya está. Super fan.

Harold Emery Lau­der: aun­que defi­nir­lo como uno de mis per­so­na­jes favo­ri­tos por el mero hecho de apa­re­cer en esta lis­ta qui­zá no sea del todo una defi­ni­ción correc­ta de mi sen­ti­mien­to hacia él, creo nece­sa­rio que esté. Es un per­so­na­je cla­ve, y aun­que no es fácil que te resul­te sim­pá­ti­ca una per­so­na así, hay que reco­no­cer­le las habi­li­da­des que casi nadie ha sabi­do o que­ri­do reco­no­cer­le: es un tipo suma­men­te lis­to a la par que des­ce­re­bra­do… a cau­sa de lo que sea, da igual, pero le fal­ta un regón. Gra­cias a sus ideas los demás super­vi­vien­tes inmu­nes a la gri­pe pudie­ron reunir­se fácil­men­te en la Zona Libre de Boul­der. Lue­go… pues bueno, pero en fin. Si habéis leí­do el libro o cuan­do lo leáis ya enten­de­réis por qué escri­bo esas cosas.

Fran­ces Golds­mith: es la chi­ca por la que más sim­pa­tía he sen­ti­do; y no creo que haya sido casua­li­dad, sino más bien pre­me­di­ta­do por el señor King. Empie­za la his­to­ria del Capi­tán Tro­ta­mun­dos estan­do ella emba­ra­za­da, con una madre loca que la odia, y un novio que la deja tira­da por­que no se sien­te pre­pa­ra­do para tener un hijo y la ins­ta a abor­tar… sólo con un padre que la quie­re y la com­pren­de, pero que por cul­pa del virus ella mis­ma tie­ne que ver cómo se mue­re. Una de las más vul­ne­ra­bles del gru­po, pero que pese a todo lo que le ha pasa­do en su vida, no sólo duran­te este con­flic­to sino tam­bién antes, saca for­ta­le­za de don­de no se espe­ra y tira ade­lan­te con todo. Genial lec­ción.

Glenn Bate­man: es un anciano soció­lo­go al que per­fec­ta­men­te se le podría apli­car aque­llo de que sabe más por vie­jo que por dia­blo; es, jun­to con Nick Andros, una de las gran­des cabe­zas pen­san­tes de la Zona Libre. Sus estu­dios como soció­lo­go ade­más le vie­nen de mara­vi­lla en innu­me­ra­bles oca­sio­nes por­que sabe cómo tra­tar a la gen­te y qué hacer en cada caso para que las mul­ti­tu­des reac­cio­nen de for­ma favo­ra­ble a algún cam­bio que les saque radi­cal­men­te de lo poco que les pue­da que­dar de su zona de con­fort dada la situa­ción.

Stuart Red­man: tam­bién, jun­to con Nick Andros, es uno de los pri­me­ros per­so­na­jes que apa­re­cen en este libro y que nos acom­pa­ña­rán a lo lar­go de la tra­ma. Es, ade­más, uno de los pri­me­ros per­so­na­jes en ser tes­ti­go del nue­vo virus, ya que por cues­tio­nes de azar uno de los pri­me­ros infec­ta­dos que se cono­cen va a parar al pue­blo de don­de es Stu y tan­to a él como a otros más el Gobierno los secues­tra (y sí, se le pue­de lla­mar secues­tro a lo que les hacen) para estu­diar el virus y tra­tar de crear un posi­ble antí­do­to o cual­quier cosa que palíe sus efec­tos. Aun­que en su ante­rior vida nada tenía que ver con las cua­li­da­des y capa­ci­da­des que desa­rro­lla en esta nue­va vida, es un per­so­na­je que encar­na a la per­fec­ción el rol de paci­fi­ca­dor, de hom­bre tran­qui­lo y jus­to, cosa que vie­ne genial en los momen­tos de incer­ti­dum­bre en los que cual­quier rup­tu­ra de la armo­nía pue­de pro­vo­car el caos.

Por últi­mo tene­mos a Tom Cullen que es otro de los per­so­na­jes cla­ve de la his­to­ria, y a los ya men­cio­na­dos ante­rior­men­te Abi­gail Free­mantle y Ran­dall Flagg, que enca­be­zan el ban­do de los bue­nos y el ban­do de los malos res­pec­ti­va­men­te en esta his­to­ria. Y aun­que sus pape­les son muy impor­tan­tes, entien­do que es mejor no decir nada sobre ellos para que la sor­pre­sa sea la mis­ma que cuan­do les cono­cí yo sin saber nada acer­ca de ellos pre­via­men­te.

Pros y contras

Mi pro en esta oca­sión va para la carac­te­ri­za­ción de los per­so­na­jes. Sé que en un libro de King esto es pre­de­ci­ble y es como apos­tar a caba­llo gana­dor, pero es que de entre los libros que he podi­do leer de él has­ta aho­ra en éste esto se refle­ja espe­cial­men­te. Fran­nie, Harold, Larry, Glen, Stu, Nick, Tom, Nadi­ne, Joe/​Leo… ¡conoz­co a cada uno de ellos como si fue­sen ami­gos míos des­de hace años! King les dota de una per­so­na­li­dad que se me hace muy real, no exis­ten bue­nos bue­ní­si­mos ni malos malí­si­mos por­que en reali­dad nadie es 100% bueno ni 100% malo sino que depen­de de la oca­sión, y a todos estos per­so­na­jes se les cono­ce per­fec­ta­men­te tan­to por sus for­ta­le­zas como por sus debi­li­da­des. Me pare­ce una cons­truc­ción de per­so­na­jes (tan­tos y tan varia­dos entre sí) magis­tral; inclu­so a los secun­da­rios, aun­que en menor medi­da, ter­mi­nas por cono­cer­les real­men­te bien.

Aun­que lo fácil sería dar­le mi con­tra a la exten­sión des­pro­por­cio­na­da que tie­ne el libro, como he vis­to en muchí­si­mas rese­ñas, yo no con­si­de­ro que sea así. Es cier­to que hay par­tes que pue­den pare­cer «de relleno», pero creo que esas par­tes tie­nen jus­ti­fi­ca­ción: al prin­ci­pio, la can­ti­dad de per­so­na­jes que se pre­sen­tan (inú­til pue­de pare­cer, por­que van a morir en la siguien­te pági­na) exis­te para crear sen­sa­ción de des­con­trol, de páni­co, de muer­te allá por don­de se vaya… ¿y qué es una pan­de­mia si no eso? Des­pués, duran­te el nudo, es cier­to que hay mon­to­nes de pági­nas reple­tas de refle­xio­nes, de pen­sa­mien­tos, de qui­zá podría­mos lla­mar­les ton­te­rías que en una vida corrien­te ni nos las plan­tea­ría­mos… ¿pero qué es una nove­la postapo­ca­líp­ti­ca si no? ¿Qué pue­den hacer los per­so­na­jes? ¡Todo son dudas, todo son pen­sa­mien­tos y mie­do! No obs­tan­te, he encon­tra­do un con­tra que a mi jui­cio tie­ne más peso que el núme­ro de pági­nas: el final. Y no estoy vol­vién­do­me loco, ya dije que me gus­tó aun­que no era lo que espe­ra­ba… y aho­ra mis­mo comen­ta­ré exten­sa­men­te sobre él, pero pese a que me gus­tó creo que podría haber­se pues­to fácil­men­te un final en la línea de la his­to­ria, que agra­da­se a muchí­si­ma más gen­te que al final por el que se optó, y pien­so que eso es un error por par­te de King.

El final

Como ya dije al prin­ci­pio: el final me gus­tó, aun­que no era lo que yo espe­ra­ba. Por si alguien no lo sabe: se han escri­to dos ver­sio­nes de este libro (las pri­me­ras pági­nas de este volu­men acla­ran este pun­to), la ori­gi­nal y una ver­sión pos­te­rior en la que se inclu­yen esce­nas que esta­ban en el manus­cri­to ori­gi­nal pero que por razo­nes de pre­su­pues­to la edi­to­rial con­si­de­ró con­ve­nien­te eli­mi­nar. En esta ver­sión exten­di­da hay una par­te al final que no se inclu­ye en la pri­me­ra ver­sión que se pudo leer de este libro y que hace que ese final cam­bie radi­cal­men­te res­pec­to a su ante­ce­sor. Me cen­tra­ré pri­me­ro en el final común a las dos ver­sio­nes. Y como ya adver­tí: habrá spoi­lers.

La his­to­ria de esta nove­la se cen­tra en la típi­ca lucha del bien con­tra el mal; des­de el pun­to en que se nos pre­sen­tan la heroí­na, madre Abi­gail, y el anti­hé­roe, el archi­co­no­ci­do Ran­dall Flagg, pri­me­ro se deja ver y lue­go se hace paten­te que madre Abi­gail es la envia­da a la Tie­rra por par­te del ban­do bueno, de Dios, y que Ran­dall Flagg es el envia­do a la Tie­rra por par­te del ban­do malo, del Dia­blo. Duran­te la his­to­ria se recu­rre fre­cuen­te­men­te a pasa­jes bíbli­cos y se des­cri­ben suce­sos para­nor­ma­les que auto­má­ti­ca­men­te son acha­ca­dos al poder sobre­na­tu­ral de Dios, y es por eso por lo que en la ansia­da bata­lla final es de espe­rar que tan­to el poder del bien como el del mal estén pre­sen­tes como algo más de lo que los per­so­na­jes de la his­to­ria podrían hacer o siquie­ra com­pren­der, pero hay un pun­to inter­me­dio entre eso y lo que real­men­te suce­de en la his­to­ria.

He comen­ta­do muchas veces por aquí que los deus ex machi­na en prin­ci­pio no me gus­tan, y menos si es al final: deno­tan una fal­ta de crea­ti­vi­dad en ese momen­to por par­te del autor, que no sabe bien cómo con­ti­nuar con la his­to­ria (o en este caso ter­mi­nar­la) y se inven­ta un tru­co final, un as deba­jo de la man­ga que nadie cono­cía ni podía pre­de­cir, para que mági­ca­men­te ocu­rra ese algo ines­pe­ra­do y sal­ve la situa­ción… de la for­ma que sea da igual, pero que la sal­ve a fin de cuen­tas.

Y sí, aquí tene­mos un deus ex machi­na de manual. Aten­ción, spoi­ler: tan­to camino reco­rri­do con los super­vi­vien­tes del virus para que al final no sir­va de nada; se sal­va momen­tá­nea­men­te a la par­te del mun­do que toda­vía sigue viva, la Zona Libre de Boul­der pue­de seguir exis­tien­do y amplián­do­se… pero al final ese méri­to lo con­si­gue un error de Ran­dall Flagg, la mano de Dios… o una mez­cla de ambas, sin que nin­guno de los per­so­na­jes a los que hemos acom­pa­ña­do duran­te tan lar­ga tra­ve­sía ten­ga voz ni voto. Algo suma­men­te ines­pe­ra­do y que pien­so que podría haber­se solu­cio­na­do de múl­ti­ples for­mas que podrían haber agra­da­do más a los lec­to­res.

Y ya que hago refe­ren­cia a un final alter­na­ti­vo que se me ocu­rrió, que espe­ra­ba, pero que no suce­dió, lo comen­ta­ré por si a alguien le intere­sa. En cier­to modo se pue­de con­si­de­rar spoi­ler, por­que leyen­do esto ya sabéis que eso no ocu­rrió… pero bueno, depen­de de lo sus­cep­ti­ble de quien lea estas líneas pue­de seguir avan­zan­do o dete­ner­se en este pun­to. Ima­gi­nar que la lucha entre el bien y el mal no iba a estar en el final y que ni Dios ni el Dia­blo iban a tener algo que ver sería mucho ima­gi­nar, así que eso lo di por hecho; lo que tam­bién di por hecho es que los per­so­na­jes que toda­vía siguie­sen vivos al final juga­rían un papel más impor­tan­te, lo que ima­gi­né es que como lógi­ca­men­te per­so­na­jes huma­nos no serían capa­ces de ven­cer al Dia­blo, o ni siquie­ra a un demo­nio pode­ro­so aun­que no fue­ra el mis­mo Dia­blo, alguien (o varios) del ban­do de los bue­nos serían poseí­dos por Dios en ese final y con­se­gui­rían con la ayu­da sobre­na­tu­ral que le ofre­ce­ría plan­tar bata­lla a Ran­dall Flagg… ganar­la o no no lo sé, en eso ya ni pen­sé por­que me daba un poco igual.

En cuan­to al final tras el final que se aña­de en esta ver­sión (que no final alter­na­ti­vo ya que sólo es un bre­ve capí­tu­lo tras el final de siem­pre) he de decir que me gus­tó, aun­que lo con­si­de­ro una mete­du­ra de pata y un enga­ño para quie­nes leye­ron la pri­me­ra ver­sión de este libro… por­que lo cam­bia todo. Aten­ción, spoi­ler: tras ese final, en el que todo pare­ce indi­car que Ran­dall Flagg mue­re (aun­que no se dice explí­ci­ta­men­te) en esta últi­ma ver­sión se aña­de un capí­tu­lo en el que Ran­dall Flagg apa­re­ce en otro pun­to dis­tin­to del mun­do jun­to a unos abo­rí­ge­nes que ni le entien­den ni saben quién es, pero él ya está pro­po­nién­do­se seguir sem­bran­do el caos allá por don­de pase, como se vio al prin­ci­pio del libro. Es decir: son unas cuan­tas líneas de tex­to tras el autén­ti­co final pero que cam­bia por com­ple­to la his­to­ria; con el pri­mer final que­da la duda, no se sabe si Flagg está muer­to o no y pue­de enten­der­se que el ban­do del bien ganó al del mal… con estas líneas fina­les aña­di­das que­dan des­pe­ja­das las dudas y que­da paten­te que el mal siem­pre pre­va­le­ce.

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2 comentarios

  1. Ten­go una bol­sa reple­ta de nove­las de Step­hen King que me rega­la­ron. Como no me lee­ré toda la biblio­gra­fía de King (es un autor que me lla­ma, pero no lo sufi­cien­te como para leér­me­lo todo sien­do tan pro­lí­fi­co), sim­ple­men­te me apa­ña­ré con lo que ya ten­go en casa. No ten­go este libro, así que difí­cil­men­te lo lee­ré.
    ¡Salu­dos!

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    • Yo sí pre­ten­do leér­me­lo todo… pero lle­va­rá su tiem­po. 😛 Si son edi­cio­nes vie­jas lo mis­mo lo tie­nes pero con el nom­bre que se le dio ori­gi­nal­men­te en espa­ñol: La dan­za de la muer­te. ¡Un salu­dín!

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